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Así acabó Granada con sus problemas con las cruces (y también con la fiesta)

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Alfonso Alba

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Hace más de una década, la ciudad de Granada dijo basta. Sus cruces de mayo se convirtieron en una especie de San Fermín de primavera. Su fiesta coincidía con el Puente del Primero de Mayo (festivo también el 2 en Madrid) y sus calles se llenaban todos los años de miles de personas, que las tomaban hasta bien entradada la madrugada. Granada, una ciudad con una población universitaria que multiplica por seis a la de Córdoba, se encontró con un grave problema de convivencia, de seguridad ciudadana y hasta de salud pública.

Este miércoles, la Federación de Asociaciones de Vecinos Al Zahara ha sido el primer colectivo en poner el grito en el cielo ante lo que considera una “degradación” de las cruces de mayo en Córdoba. El fenómeno cordobés no es nuevo, ni mucho menos. Y no llega a los niveles que alcanzó el granadino. Pero Al Zahara señala que este año ha habido un antes y un después, sobre todo al detectar que ha habido cruces que han sido realquiladas y explotadas por entidades ajenas a las solicitantes.

En 2007 Granada se plantó. El Ayuntamiento dictó una ordenanza en la que prohibía las barras en las cruces, prohibió beber en la calle y limitó el horario de la música. También desplegó a 700 policías para hacer cumplir la ley. E incluso hizo que las cruces se celebrasen cuando tocaba, el Día de la Cruz, el 3 de mayo, para que nunca coincidiesen con el puente. También, para evitar daños colaterales, aumentó la subvención que otorgaba todos los años a los colectivos que montaban las cruces de mayo para que siguiesen haciéndolo, y les entregaron hasta 3.000 euros.

La fiesta, tal y como había sido conocida hasta entonces, cesó. Los jóvenes que se atrevían a desafiar la ordenanza recibían multas de más de 300 euros. Las cruces de mayo de Granada dejaron de estar de moda y en muchos casos se recuperó el espíritu original.

El año pasado, tras una década de decadencia absoluta, el Ayuntamiento de Granada decidió aflojar las prohibiciones con una nueva ordenanza donde se volvían a permitir las barras y la música. Eso sí, en recintos cerrados y que cumpliesen la misma normativa que cualquier bar: tenían que tener un aforo limitado, salidas de emergencia y ser accesibles. El objetivo: evitar las aglomeraciones que en el pasado provocaron reyertas, cortes de tráfico y el insomnio de miles de vecinos.

Este año, incluso, además de limitarse el aforo en las plazas que acompañan sus cruces con barras, se ha restringido el acceso a Plaza Larga, en el Alto Albaicín, para evitar aglomeraciones.

En cuanto a las bases, la noche y el día con respecto a Córdoba. En Granada, el concurso permite solo tres cruces con barra en el centro histórico en los tres emplazamientos emblemáticos: Alonso Cano, Carlos Cano y Universidad. Fuera del centro, en el resto de distritos, se autoriza una cruz con barra en cada uno de ellos. En total, son más de 50 las cruces instaladas por toda la ciudad. Las que tienen música tendrán que apagarla antes de las 22:00.

Al Zahara ha lanzado la piedra. El Ayuntamiento ya ha convocado una comisión municipal para estudiar los usos del casco histórico de Córdoba donde se debatirá, por ejemplo, el modelo de las cruces de mayo. Y si hay una fiesta popular que promete ser sometida a revisión esa es, desde luego, la de las cruces.

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