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Sobre este blog

Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.

La risa de la Medusa

Libros sobre feminismos en el 8M de 2026.

Ana Fernández

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¿Por qué las mujeres tenemos que escribirlo todo? ¿Por qué tenemos que elevar nuestra voz frente al silenciamiento y la mordaza? ¿Por qué, una y otra vez, tenemos que prender luz cuando se dictan la ocultación y la oscuridad? Lo diré sencilla y directamente. Porque gracias a esta vanguardia de verbos, imágenes, teoremas, algoritmos, fórmulas, cánticos, partituras, danzas, desvelamientos y paradigmas femeninos… la humanidad entera se ve y se encontrará felizmente beneficiada. (No obstante, creo que la causa de los feminismos es irrenunciable y no debe jamás relegarse en aras de esto o de lo otro, por altruismos mal entendidos que no serían tales).

Nunca pensé que ser feminista fuese tan vital como en 2026. Si la reacción del autoritarismo y de la guerra (esfera de Trump) actúa contra los derechos de las mujeres y es misógina hasta el delirio, es claro que una alianza democrática global tiene que tejerse con el espíritu de las míticas manos femeninas que lograban, a pesar de los patriarcales pesares, defender lo justo, situar primero a las personas y construir la paz. Penélope tejía y destejía para ganar tiempo. Ariadna aportó el hilo liberador del laberinto. Lisístrata desinfló el belicismo. Electra redefine la libertad. Ifigenia enseña que hay que negarse al sacrificio. Medusa debió tener otro destino.

Nunca imaginé que era y es tan inmenso lo femenino silenciado, lo borrado, lo ninguneado, lo (quizás a propósito) postergado, pésimamente estudiado, lo cubierto de olvido, desvalorización, adulteración, confusión, banalización… Por eso, entre las primeras tareas de las mujeres tejedoras-constructoras-pensadoras-sabias-libertadoras ha estado siempre la recuperación y la memoria al objeto de mostrar a cada una de las hermanas más relevantes, con fidelidad a su esencia, para el conocimiento y el aprecio generales.

Todos los días descubrimos tesoros del camino feminista y volvemos a caer en la cuenta de las vetas áureas que aún quedan por brillar ante nuestros ojos. La historia literaria, científica, artística, de movimientos sociales y períodos recientes como la lucha contra la dictadura, por citar ejemplos, traen continuamente a nuestras mentes y corazones biografías y aportaciones ahora recuperadas. ¡Satisface tanto encontrarse con proyectos como Esto no es un cuento, de RNE! Esta serie de podcast rescata historias de mujeres como Pepi García, una malagueña, detenida a principios de los años 70, por manifestarse pidiendo democracia y libertad. Ella tenía tan solo 16 años. Estuvo en la cárcel y no cejó en defender los derechos laborales frente a la explotación en el textil. Cosían sujetadores de la ira en una cadena de producción de ritmo inhumano mientras recibían malas palabras y algún chispazo de los cables por el suelo del taller, los días de lluvia, sin ventanas ni cristales. Hay que escuchar a Pepi, su trayectoria sindicalista, su lucha por los derechos de la población de Gaza.

Tenemos que escribir, rescatar, resituar, divulgar. El sistema de ocultación y borrado contra lo femenino es un robo con refinados procederes. Es curioso como en ocasiones a las mujeres estelares no se las pudo ni se las quiso tapar en su presente histórico, pero después llegó el criterio experto con la goma de borrar y la tinta de calamar, para excluirlas del canon, de los descubrimientos; para obviarlas en un cruel juego de manos; para desfigurar su imagen hacia la mujer malvada, frívola, impostora, loca, hereje, fatal.

Lo privado y personal es político, es proteico, es universal. Las mujeres se autorretratan, narran y se narran. Pensemos lo relevante de Frida Kahlo, revolucionaria protagonista de su pintura. Pensemos en leer (si no lo hicimos ya) La educación física (Rosario Villajos); El acontecimiento. Escribir la vida. Fotodiario (Annie Ernaux); Cómo se hace una chica. ¿Y los hombres qué? (Caitlin Moran); El camino inesperado (Rebecca Solnit); El invencible verano de Liliana (Cristina Rivera Garza); Comerás flores (Lucía Solla Sobral); La mala costumbre. La habitación de las ahogadas (Alana S. Portero); Cometierra (Dolores Reyes) o Mujeres, raza y clase (Angela Davis), de una lista interminable, pues, por suerte, autoras y libros nunca se acaban.

¿Cuánto hace de la publicación de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir? ¿Cuánto del relato de la expulsión del Edén, la versión de la costilla de Adán, de la manzana y la culpable Eva? Observamos y hallamos un pulso (como una lucha libre con el cuchillo -metafórico o real- en las manos) que ha sido y está siendo la conquista de la igualdad real de las mujeres. Pasos adelante, empujones violentos que pretenden el retroceso de las causas feministas, nuevas luchas, nuevas herramientas, nuevos avances, antiguos frenos, nuevas amenazas, nuevas alianzas, nuevos horizontes, nuevas esperanzas, nueva sangre, nueva savia, nuevos referentes entre mujeres muy jóvenes y mujeres maduras.

Han quedado sobradamente al descubierto las utilizaciones perversas del patrimonio de las mujeres. Nuestros derechos vamos a ejercerlos como queremos y queramos. Nuestro cuerpo y nuestra sexualidad nos pertenecen. Nuestro acento, nuestro tono, nuestra voz literaria, nuestra forma de ser madres o de no serlo, de cuidar o no hacerlo también son nuestros. Nadie hará negocio con nosotras. Nadie negará nuestra diversidad. No caeremos en trampas nuevas ni viejas. Nadie logrará dividirnos ni debilitarnos. Somos, vivimos, sentimos de tantas y tantas maneras.

Ya no callamos. Ya no nos avergonzamos. Ya no estamos solas o no tan solas. Las ideas de las pioneras están en las leyes, en la calle, en el sentido común. Las víctimas de las violencias machistas ya no callan. Ni se esconden. Exigen justicia. Hablan y miran a todo el mundo. Al mundo. Triunfa la primera persona femenina. Lo autobiográfico de mujer. Pero son tiempos agitados, de fuerzas que se dirigen a diversas y, a veces, opuestas direcciones. Están alentándose odios al feminismo y a las mujeres desde lo más inmediato a los ojos, a la opinión y el sentimiento de las personas: las pantallas. Por eso urge y nos importa observar lúcidamente. Entender. Dialogar. Traer y atraer hacia el territorio de los derechos humanos a quien haya sido tocado por el antifeminismo.

Estamos en un momento crucial, de asentar y afianzar una revolución. Por eso diluvian las reacciones. Necesitamos nutrirnos leyendo a mujeres como Hélène Cixous (La risa de la Medusa), filósofa, escritora, ensayista, poeta, de raíz sefardí por parte paterna. Necesitamos abrazarnos y continuar juntxs con el testimonio y el paso histórico de Dominique Pelicot.

Necesitamos recordarle al poder patriarcal que no puede apropiarse de lo que pertenece a la humanidad, que el mundo no les pertenece, que no van a destruirlo con guerras y expolios, que así no. Quizás de nuestra resistencia venga esta guerra contra los feminismos, por insumisos, discrepantes, de seres que son madres de sí mismos y amigos de la Madre Tierra.

Feminismo / Guerra en Irán

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Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.

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