Los ruidos del otoño

Sobre este blog

Ya está aquí el otoño con bastante ruido. Ruido rotundo de manifestantes indignados y furia de policías porra en ristre. Ruido sordo de personas sin nada que ni siquiera protestan. Ruido estridente de nacionalismos airados. Ruido de fondo de rescates y naufragios. Demasiado ruido.

En Córdoba sin embargo el otoño llegó más tranquilo. Llegó con lluvia -que se marchó pronto- y con el rumor de los versos y las canciones de Cosmopoética que, entre sus muchos actos, nos dejó un emocionante encuentro con Pedro Roso en homenaje a aquella ya mítica Aula de Poesía de los primeros noventa que él dirigió, una lucecita que alumbró durante unos años y tan buenos recuerdos ha dejado.

Los versos, un alivio para estos días en que se nos amontonan los problemas y nos convertimos en los primeros en paro y los últimos en inversiones, y se extiende la sensación de ciudad deprimida y triste sin nada que decir. No es del todo verdad: en esta ciudad hay muchos problemas, bastantes inercias negativas, demasiada carga del pasado, mucha rémora, pero hay también gente, fuerzas y energías para hacer y decir cosas nuevas, luces para iluminar el otoño no solo de versos. Ahí están tantos creadores con talento generando actividad desde su trabajo diario, según nos dice Ángel Ramírez en La Caraba; gente que emprende tareas arriesgadas y necesarias (¿qué mejor ejemplo que este mismo diario y sus promotores?); iniciativas como Emplazarte, una forma creativa e inteligente de ocupar las plazas o el Festival de Cine Africano con métodos de trabajo y propuestas sugerentes y dignas de interés.

30 de septiembre de 2012

23 de septiembre de 2012

16 de septiembre de 2012