Ana y Clara

Las dos creadoras de este blog nacieron en dos familias en donde hablar de patriarcado era… ¡cómo decirlo!… algo de otro tiempo, algo añejo…

Vivieron, las dos, su adolescencia rodeadas de amistades gays y alternativas. Descubrieron y exploraron el mundo (su mundo)… a través de la libertad sin libertinaje, del respeto sin prejuicios, de la tolerancia más espontánea y natural, de la sencillez más cool, de la osadía más audaz, de la valentía más intrépida y de la imprudencia más fresca. Aprendieron y experimentaron – en aquellos maravillosos años – el verdadero significado de ciertas palabras: LIBERTAD, AMISTAD, EMANCIPACIÓN, EMPODERAMIENTO y, por supuesto, AMOR o ¿era SEXO? … ¡Ahh, el amor y sus trampas patriarcales!!! … Jamás sintieron ninguna de las dos ser el segundo sexo – en palabras de DE BEAUVOIR – o el sexo débil.

Pero todo cambió cuando los caminos de – las dos amigas – tomaron rumbos diferentes.

Ana – la escritora – , regresó a su pueblo natal para preparar su gran boda y casarse. Allí conocería – de primera mano – eso que creía extinto y que, sin saber a ciencia cierta qué era, llamaban PATRIARCADO. Fue entonces cuando despepitó y flipó. Se vería obligada – al filo del abismo – a revelarse y a luchar con tesón contra las astutas marujas asesinas, contra los ovejos plastorros, contra las pijas reprimidas de dudosa aristocracia y contra un sin fin de actos cotidianos domésticos que no llegaba a comprender… Y todo ello ante las duras críticas de todo un pueblo que alardeaba de modernidad pero que retumba – en el fondo – un aire demasiado conservador y encorsetante.

Clara -la ilustradora de esta historia-, en cambio, se fue a vivir a Madrid, donde continuó su "modern life", una vida alternativa y de "moderneo" con toda su patrulla de amigos. Gays, fotógrafos de moda, diseñadores, estilistas, bloguers, artistas varios y sus profundidades (de armarios, quiero decir). DJ para los cuales es un insulto que le pidas una canción (todo lo que pinchan ni se conoce todavía), modernas chic print animal con su postureo en instagram, artistas que hacen performance con el rulo del papel higiénico y un tomate seco, hispters "no mainstream" y sus gatos (todo un fenómeno sociocultural).

Allí la vida se pasa muy rápido con los indies interraciales del mundo … siempre hay mercadillos, rastros, "fiestinchi", microteatros (donde por un euro ves una obra de teatro contemporáneo y te tomas una caña), eventos de alguna marca y desfiles donde dan bebida y comida gratis. Clubs cool donde todos son modernos menos el portero del local. Lo único que hay que hacer es estar al tanto para des-etiquetarse de las fotos del Facebook de la noche anterior si se quiere tener un mínimo de dignidad ciber. Y, por su puesto, no faltar diariamente a su "afterwork"… con los colegas, es la moda en la capi.

La realidad de la "lucha de egos" de los modernos – de los eventos fashion y el "afterwork" de la capi y del postureo – no es otra que

la de refugiarse y dejarse llevar cuando nuestro país está en la decadencia más absoluta sobre todo para la juventud… Son los estragos de la burbuja inmobiliaria en donde nos han dicho que ¿vivíamos por encima de nuestras posibilidades??? Ahh, claro, ¿y que hay de esa corrupción devastadora y aniquiladora en los gobiernos (de todos los colores)? y, ¡cómo no! las intrigas en The Royal House, vamos, nuestra Casa Real Española con cazas-orgías de elefantes incluida.

Los modernos indies de la capi se han visto obligados a tener que currar en tiendas como la de los mercadonas vendiendo marcas blancas tipo deliplus y des-raspando sardinas y sepias, o, en franquicias como H&M y Primark. En fin, que visto lo visto los modernos que más suerte tienen a nivel intelectual son los dependientes de la "Fnac". Y es que resulta sorprendente como estos últimos adquieren grandes superpoderes coolturetas con tan solo ponerse el chaleco verde lleno de chapas. ¿Tendrán – cada uno de ellos – su silla del abecedario reservada en la Real Academia de la Lengua??? Así son los modernos de las cities españolas. Personas que tienen que aceptar esos trabajos para poder subsistir y abrirse camino en esa jungla… ¿La meta? Ver cumplidos sus dreams y poder trabajar en lo que les gusta … Sí, eso en lo que invertido tanto tiempo y dinero, gastando todo lo habido y por haber de sus ahorros y los ahorros de sus progenitores.

Guste o no guste … esta es la realidad de la modern life: trabajar muchas horas a la semana cobrando miserias, incluso, "de gratis" o teniendo que pagar para ser el eterno becario/a. Y es que aunque quede feo decirlo en el mundo del postureo – así es la realidad ignorada de los modernos de la capi …

En fin… como dice la canción "Qué no se acabe el mundo, que aún quedamos gente para darle vida…".

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Publicado el
6 de marzo de 2015 - 15:32 h
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