Máquinas Expendedoras de Sentencias

Mucho ha llovido desde que Moisés, cual Iñaki Perurena, bajase toda una montaña portando dos grandes bloques de piedra con los diez mandamientos. Cinco artículos por brazo. Actualmente no hace falta ser un iluminado o un levantador de piedras vasco para poder desplazar toneladas y toneladas de información jurídica. Un minúsculo pen-drive o pasar el índice suavemente por una pantalla táctil. La información se mueve a millones de kilómetros sin apenas pestañear (o clickear). En la última reforma de la Ley de Enjuiciamiento Civil se prevé la modernización de la Oficina Judicial. Utilización de cualesquiera medios tecnológicos para dar agilidad e inmediatez al proceso. Videoconferencias, sistemas telemáticos de intercambio de información, grabaciones de Vistas.  El problema es la falta de agilidad en su utilización. O el desconocimiento de ellos. O ambas cosas. En mi otra vida pertenecí al tan querido gremio de los teleoperadores. Trabajaba para una multinacional cuyo nombre evito dar aquí para no dañar su buena imagen. El Consejo de Administración contaba entre sus miembros con el morenazo de Zaplana y el erecto olímpico de Urdangarín. El trabajo consistía en dar capotazos a las embestidas de los clientes, hasta dejarlos sin alientos, sin ganas de pelea y sin solución. Es lo que los taurinos llaman una faena de aliño. Un día estaba comunicando al cliente que en dos minutos recibiría en su correo la contraseña para instalar el antivirus. Me comentó que iba a bajar a recogerlo. Al buzón del portal. No todo el mundo está familiarizado con las tecnologías.

Notificaciones telemáticas. LexNet. Punto Neutro Judicial. Emails de confirmación. Portal Adriano. Juicios en USB. Plataformas digitales. La próxima reforma permitirá gestionarlo todo desde un ordenador. El dictará las sentencias. Impondrá la pena en ceros y unos. No habrá Fallos, sólo errores. El propio delincuente o demandado podrá obtenerlo todo a través de la huella digital.

Gracias a la revolución tecnológica un grupo de británicos cambió la música pop hasta lo que es hoy dia. Obsesionados con kraftwerk y con la banda sonora de La naranja mecánica, de Kubrick, empiezan a comprar sintetizadores. A principios de los ochenta el precio de un sintetizador o un teclado se vuelve asequible para algunos. Se reúnen en sótanos de fábricas abandonadas en ciudades industrializadas. Maniobras orquestadas en la oscuridad.

Comienza también el uso del sampler. Se graba un ruido y se reproduce y modifica de forma rítmica. Graban lo que tienen a mano, los sonidos industriales de las fábricas.

Gary Numan. Clase y estilo. Y Max Factor 25 en el rostro.

The Human League. Yazoo. Depeche Mode. Pet Shop Boys. Roxy Music. Eurythmics. OMD. The Normal. New Order. A mediados de los ochenta, el sonido se vuelve más pop y comienza a generalizarse su uso por todo el planeta. El synth-pop había muerto, habiendo cumplido su misión de traer la buena nueva de los mandamientos del pop futuro.

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27 de enero de 2013 - 07:00 h