La tempestad

"No nos gusta una bienal en la que todo se puede entender", Javier Orcaray.

No conozco en profundidad la programación de la Bienal De Fotografía de Córdoba pero entiendo la frase de Javier y su aplicación a diversos espacios de la cultura. Es decir, si nada nos provoca incertidumbre, si todo se nos da bien masticado no crecemos, o crecemos menos.

¿Para qué? Se preguntarán algunos. ¿Qué aporta a nuestra vida una necesidad de esfuerzo en el consumo de la cultura? ¿Nos hace mejor personas el conocimiento? ¿Nos hace más felices saber más, haber leído a más autores, conocer la obra de multitud de músicos o pintores? Esa misma pregunta ha sido respondida por el profesor de filosofía de la Uco, Ramón Román, que estuvo ayer en la radio y hace unas semanas en Cordópolis.

En su libro, La Terapia de lo Inútil (El árbol del silencio) realiza un diagnóstico muy pesimista de nuestro tiempo. En el que se tiende a la erradicación del pensamiento, la homogeneización de la cultura a través de la cultura hegemónica y mediática y la consolidación de la indiferencia del individuo como peor escenario. La imagen como tótem, lo liviano y fácil como entretenimiento tras un día a día agotador, el barullo de información desordenada y superficial, en pocos caracteres y clonada en la red, nos lleva a la banalidad. Pero, los mismos que han urdido este plan de hacernos lerdos a todos han provocado las explosiones que nos llevan al punto de inflexión que, entiendo, está -si no cambiando completamente- desviando el rumbo.

La esperanza la han generado los corruptos, que en su torpeza han despertado al ciudadano, que ayer pasaba de todo y hoy está harto. A día de hoy debemos mucho a los ladrones, porque su ilimitado descaro ha despertado a la gente: la mayor potencia mundial. Eso sí, cuidado, pues el escepticismo es un primer paso para reflexionar y tomar decisiones. Y no puede ser la misma corriente del enfado la que nos empuje al precipicio de un nuevo error.

La cultura no puede entenderse en su totalidad, ha de requerir esfuerzos de parte del receptor. Ha de desestabilizarnos, para cuestionarlo todo, y no porque la tempestad nos beneficie per se sino porque es el paso previo a la calma.

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12 de febrero de 2015 - 01:17 h