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Regreso al futuro II

Redacción Cordópolis

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El centro de convenciones y exposiciones, juguete preferido de Mr. Chance Nieto, heredero del difunto Palacio del sur, ha entrado en la dinámica de confusión y ambigüedad que caracterizó a su precedente. Es como si de nuevo hubiera aparecido Christopher Lloyd (Doc) a bordo del Delorean convertido en máquina del tiempo, en esta ocasión, para convencer a Marty McFly de realizar un viaje hacia el futuro, que acabará con otro regreso al pasado. En cualquier caso, el villano siempre es el malvado Biff Tannen, con el que topa una y otra vez y que, en esta segunda parte, descubre las posibilidades del Delorean y las usa en provecho propio. Zemeckis, vuelve al tono de comedia fantástica para demostrarnos que el pasado, el presente y el futuro pueden confundirse, como sucede en nuestra ciudad

Mr. Chance Nieto, en plena campaña de las autonómicas, se proyectó hacia el futuro con un anteproyecto de Rafael de la Hoz para la conversión del Pabellón Cajasur del Parque Joyero en Centro de Convenciones y Exposiciones. Para nada sirvió recordarle que dicho edificio ya fue desestimado años antes para recinto ferial y que la Junta de Andalucía se mostrara reacia al proyecto. Por aquel entonces, se anunció que las obras empezarían a primeros de 2013. ¿Ustedes las han visto? Yo, tampoco.

Hace unos meses, el gobierno pepero dio un golpe de efecto y remitió al Boletín de la Unión Europea un anuncio donde se señalaba que el 15 de abril se sometería a contratación el proyecto, pero ha pasado la fecha y ¿ustedes han visto que se inicie la contratación? Yo, tampoco. Al ser preguntado el alcalde, se inventa una interpretación “sui generis”, por la cual el anuncio pretendía avisar a las empresas de que a partir de esa fecha, en cualquier momento, se podría sacar a licitar la reforma del edificio. Ha habido que leerle que el anuncio relataba detalladamente que las obras comenzarían en noviembre.

Mr Chance Nieto se ha justificado en que aún quedan algunos “flecos”, pero, en realidad, los flecos son verdaderas enredaderas. Por un lado, nada sabemos del proyecto que, finalmente, se va a desarrollar, puesto que hace  un mes se anunció que se limitaría a un presupuesto máximo aún por concretar. Tampoco queda claro de cuanto dinero se va a disponer ante la negativa de la Junta de Andalucía a participar, empeñada en ampliar el actual Centro de Congresos; la rebaja a la mitad de la aportación estatal comprometida por el gobierno central; las limitaciones presupuestarias municipales agudizadas por la crisis de Procórdoba y de Gerencia de Urbanismo; y la incógnita de las posibilidad de participación de la Diputación.

Más complicado parece que se hable de licitar una obra en un edificio que no es propiedad municipal, sino de BBK, y que, además, cuenta con un “okupa” llamado Surgenia. No hay razones, si tan seguros están de poder realizar el proyecto, para que no se haya aclarado ya la fórmula jurídica que posibilite la construcción y asegure la gestión futura. Sobre las actuaciones complementarias que debieran resolver la mala ubicación del edificio (Metro tren, Variante Oeste, …), no sólo no se ha avanzado, sino que no hay nada más que palabras huecas o, simplemente, olvido.  No sabemos si es prudencia, discreción o que las dificultades legales son más importantes de lo que nos han contado.

Llegado este momento, no sé si ustedes, pero yo ya creo estar viviendo otro episodio de lo acontecido con el Palacio del sur, del que se anunciaron una decena de fechas de comienzo de las obras mientras el expediente iba de obstáculo en obstáculo. No iba a ser necesario modificar el PGOU, y se tuvo que hacer; no iba a costar un euro de las arcas públicas y, sin poner un ladrillo, costó 9 millones de euros; iba a llevar hotel, y al final se propuso como sede de la Orquesta; la financiación estaba asegurada, y ni se encontró pública ni privada suficiente.

Mr Chance Nieto, como Marty McFly, debería saber que viajar por el tiempo tiene sus riesgos, y querer cambiar la historia, también. Marty acabó atrapado en el pasado sin posibilidad de salir de él y lo mismo le puede pasar al alcalde pepero si sigue obsesionado con jugar con un proyecto maldito para la ciudad. Y lo malo no es que él quede preso en el tunel del tiempo, sino que con él quedará toda la ciudad.

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