Los diez mandamientos de Nieto

Como Charlton Heston en la película dirigida por Cecil B De Mille, Nieto volvió, no sabemos si del Monte Sinaí, tras casi cuarenta días y noches de veraneo. En su regreso, no traía las tablas con los diez mandamientos otorgados por Yavhé para pactar con el pueblo cordobés. Pero ya se había preocupado Aarón Torrico de prepararle un pseudodecálogo para que sirviera de sucedáneo, y no se notara demasiado que estaba elaborado por el equipo de asesores en la sombra, que para eso cobran. La verdad es que esta vez el trabajo era fácil. Solo tenían que retomar las 50 medidas del PP para los primeros cien días de gobierno y transformarlas en ese decálogo donde quedaban integradas casi en su totalidad, pues, pocas habían visto la luz quince meses después.

Para anunciar el decálogo, convocó el debate de estado de la ciudad, pillando por sorpresa al vecindario cordobés, que seguía adorando el becerro de oro que supuso la Copa Davis celebrada doce meses antes, y que seguía siendo el único hito de la gestión pepera. Cierto, que la situación económica se había tranquilizado, y es que la gestión de los faraones de la izquierda, no había sido tan desastrosa, además de recibir ayudas inesperadas de los dioses, ZP y Rajoy, en forma de préstamos para pagar proveedores y deudas varias, o la subida del 11,5% del IBI. También es verdad, que la negociación con los odiados funcionarios, ahora en camino de volver a la esclavitud, había evitado conflictos. Lástima que aún hubiera rebeldes en el IMDEEC, el IMDECO, Cecosam o Gerencia, pero parecían controlados.

Lo más curioso es que "Córdoba invierte", "Córdoba eficiente", "Córdoba competitiva", ... se resumían en dos: Volver de nuevo a la construcción a través de 1.400 viviendas, y crear, como sea, unos 6.000 puestos de trabajo. Lo de agrópolis, metro-tren, centro de convenciones, ... que se le ocurrió para intentar sacar mayoría absoluta en las elecciones andaluzas, si es que algún día son realidad, ya no sirven para generar empleo ni ilusión en la ciudad a corto plazo. Los inversores que Nieto iba a traer y que acampaban a las puertas de la ciudad, pendientes de que las hordas rojas abandonaran Capitulares, no eran sino espejismos del desierto. Lógico, tras tanto tiempo en la oposición a pan, agua y oración. Ni siquiera el archianunciado plan Ponds de empleo, que debiera sustituir al ahora denostado Pacto por el empleo ideado por la faraona Rosa, parecía ser el bálsamo milagroso anunciado.

En definitiva, lo que Charlton Nieto necesita es que, dentro de algo menos de tres años, en Córdoba haya, como mucho, 39.211 parados para que él no tenga que reconocer su fracaso. No lo recuerdo yo por molestar, sino que él mismo ha vuelto a ratificar ese compromiso en la entrevista que inauguró Cordópolis, y ese objetivo se convierte en el Paraíso a conseguir. Lo que hay que preguntarle es cómo es posible que esa cantidad de parados le sirviera para atacar sin piedad divina a la izquierda egipcia, aquella que pretendía construir Pirámides del Sur que al final fueron su tumba, y que él ha derribado, y, sin embargo, para él, cuatro años después, sería su salvación del pecado original de gobernar la ciudad. Al final, de forma cruel, la herencia de más de 39.000 parados que él recibió se ha convertido en el mejor de los futuros que ahora puede imaginar. Pero, que no se preocupe, Spielberg va a realizar una nueva versión de Los diez mandamientos, y si tiene que dejar la alcaldía, siempre podrá encontrar un buen papel, o al menos participar de extra.

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20 de septiembre de 2012 - 17:59 h
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