Joyería cordobesa

Recuerdo una temporada en la que estuve viendo casas para comprar o alquilar en el casco histórico. Varias veces, no una ni dos, me ocurrió algo que para alguien que no es de aquí es extraño, entra uno a la casa, mira aquí o allí, y de pronto te encuentras con la puerta de un submarino al final del pasillo. Ante el gesto de extrañeza me decían "es que aquí había un taller de joyería". Hermosas casas blanqueadas de la Axerquía, del barrio de Santa Marina,  tenían en su interior el salón acorazado que había sido el corazón de uno de los muchos talleres clandestinos de la ciudad.

Después me he encontrado con obreros que habían trabajado en la joyería y ahora eran guardias de fincas urbanas, comerciales de cualquier cosa, y me hablaban de lo duro que era aquello. Y veo zarcillos, pendientes bañados en plata en los alrededores de la Mezquita, los bares que fueron de las Sociedades de Plateros, y sé de la familia Espaliú con su tienda elegante de aquí para allá, y sobre todo de Pepe Espaliú. Me cuentan que de la joyería vino el dinero para la burbuja inmobiliaria, el de Rafael Gómez.

Se hizo el Parque Joyero y ahora andan con el Palacio de Exposiciones.

Cada cierto tiempo (la semana pasada) sabemos de la joyería porque organizan un sarao comunicativo con photocalls y mesa redonda y conocemos lo importante que es el sector para la ciudad, lo mucho que factura, el empleo que genera. Y están los políticos, y los grandes medios de la ciudad agotando adjetivos, y los representantes empresariales diciendo que la joyería es fundamental para la identidad de la ciudad,  para la marca Córdoba.

Pues yo estoy de acuerdo. Tiene tan pocas cosas Córdoba en las que apoyarse para despegar que una actividad como la joyería debe ser fundamental, estar en la ciudad, dialogar con los demás agentes económicos y sociales. Es verdad que soy despistado, pero yo sigo viendo los zarcillos, y muy de vez en cuando el ejército de señores, especiales en los periódicos, y ya. Y también pienso que la joyería es muy importante para la ciudad. Precisamente por eso.

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4 de julio de 2017 - 06:46 h