La grieta por la que entra la luz...

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Pensar, hablar y hacer, no hay más que eso. Pensar y hablar son casi la misma cosa porque no es cierta la hipótesis que propone que reflexionamos en soledad y luego interaccionamos, la mayor parte de nuestro pensamiento y nuestra conducta se produce en el proceso de interacción y ya nos cuesta saber si lo que decimos es cosa nuestra, son trazas que andaban por ahí y que nos ha tocado representar, o simplemente repetimos sin saberlo algo cuya fuente no recordamos. O hablamos o hacemos, eso es lo que había, aunque ahora el principal hacer se hace hablando, no hay acción más decisiva en esta fase del capitalismo cognitivo que influir en la construcción de los marcos de comprensión de la realidad, orientar las formas de categorizar las cosas. Todos los espacios sociales e informacionales son una permanente negociación abierta en torno a qué es lo que está pasando, una avalancha de contenidos e interpretaciones cuyo indagación principal del sentido es descubrir quién lo dice y para qué lo dice.

Pues vamos a intentar aterrizar en lo real, sea lo que eso sea, y apartarnos del ruido, esa timba amañada en la que siempre gana la banca. Lo real y sus fracturas, porque son las fracturas el lugar por el que se cuela la verdad de las cosas, como escribió Leonard Cohen "there is a crack in everything that´s how the ligths gets in". Por eso a esta iniciativa, un grupo de personas inquietas que a veces hacemos y a veces pensamos, la hemos llamado La Grieta, un espacio de análisis de los cambios que se están produciendo, con la vocación de generar mapas que nos permitan saber dónde están los bosques de los trolls, Rivendel, la Cima de los Vientos, el ojo de Mordor y la Comarca, y sobre todo nos ayude a no confundir unos con otros.

Porque creemos que en este momento ya están pasando muchas cosas que estábamos esperando o temiendo y que situamos en el futuro siguiendo una lógica redentorista y nos ha pillado viendo la final de La Champions, llevando a los niños al taller de expresión corporal, o pintando una pancarta contra algún recorte. Así que proponemos apagar un rato la tele, dejar a los niños y niñas que se busquen la vida un rato, y poner la brocha un poquito en aguarrás, para ponernos a conversar, analizar, e intentar desbrozar este campo de minas en que se está convirtiendo el mundo. Mañana miércoles a las 20.30 en la República de las Letras os invitamos a sumaros a este proyecto en una sesión cuyo objetivo fundamental es inventariar entre todos esos pliegues en los que está cambiando nuestra vida y sumar toda la voluntad y la inteligencia posible al proyecto. Lo hasta aquí escrito es nuestra propuesta, lo que realmente vayamos a ser será cosa vuestra.

Nota: Imagen de la grieta de la sala capitulares de Orive, fotografiada por Talia Zuri, convertida en imagen del proyecto.

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13 de junio de 2017 - 06:37 h