Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Los “Womenwate” de Génova

Cifuentes, Aguirre, Cayetana, Ayuso y Soraya.

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Esperanza, Cristina, Soraya, Cayetana, ¿a qué os suena todo esto?

Esperanza dimitió hasta tres veces, la primera en 2012 cuando dejó la Comunidad de Madrid, luego en 2016, cuando hizo lo mismo con la presidencia del PP madrileño y la tercera en 2017, cuando cerró la puerta y al dejar sus cargos en el Ayuntamiento de Madrid, dijo “me siento engañada y traicionada”.

Lo de Cristina con el vídeo y el master fue de auténtico terror. Otro fuego amigo y, de fondo, una tremenda venganza por sacar cabeza… ¿quién le reparará el daño Infligido? 

Soraya, la inteligente, organizada, trabajadora y eficaz  (! qué presidenta se perdió España ! ) no solo fue traicionada en el combate cuerpo a cuerpo con Casado, pagando facturas que no eran de ella, sino que hasta después de muerta sufrió la tradición y la imperdonable deslealtad  de los propios. Se pasaron  al “pablismo”… y tan frescos. 

El penúltimo caso ha sido el de Cayetana a la que, sin compartir ni de lejos muchas de sus aguerridas ideas, se la cargaron acusándola a ella de desleal, cuando su innegable brillantez y la popularidad creciente que acumulaba tenia acogotado al tiranillo de Casado. Destitución fulminante.

Y ahora llega el intento de derribo del mayor activo político, de nuevo una mujer, que tiene el PP. Que Isabel Díaz Ayuso supera a Casado en cualquier combate en el que se midan es un dato que ni Tezanos fallaría. 

Puede que discrepemos en algunas ideas políticas, puede que no las hubiera votado, o puede que a alguna si. Pero eso da igual, porque este artículo no va de pensamiento político. Hablo de mujeres inteligentes, con criterio, que no se achantan, trabajadoras, de paso firme y que en cuanto se ganan a pulso el estrellato, una tras otra son aniquiladas por un patriarcado pepero mediocre que se siente amenazado por ellas.

No me hace falta ser “popular” (de popular le va a quedar bien poco a algunos) para solidarizarme con todas esas mujeres que al hacer su trabajo con solvencia y brillantez, deben sufrir a los fontaneros como “Pepe Gotera y Carromero”, cuando les sacan la papilla caducada que les dieron a sus niños.

!Quien me iba a decir que estaría de acuerdo en algo con Aznar!  “Lo de Ucrania está un poco menos mal que lo del PP”, apostilló el expresidente, “porque en el PP hay armamento nuclear”. Alucinante. 

No se en que quedará esto, o que habrá ocurrido cuando lean esta columna. Yo me quedo con dos frases. La primera de un amigo, político de raza, de los que han vivido todas las etapas de la democracia: “Están los enemigos, los enemigos acérrimos y los compañeros de partido”. La otra, una del mejor político de la historia: “La política es casi tan excitante como la guerra y casi igual de peligrosa. En la guerra solo te pueden matar una vez, en política muchas”. Winston, usted no conocía a estos del Pp. 

Isabel, o tú o él. Aquí hay que morir. 

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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