Sobre este blog

Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

Hosanna, hosanna

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Entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, gloria, triunfo, alegría y un pueblo con palmas blancas en sus manos en señal de júbilo. Y ningún signo de poder o riqueza. El profeta Zacarías, tan listo y visionario, ya lo había dicho muchísimo antes: “Jesús es un rey diferente, no llega con armas o insignias de poder, no impone tributos; al contrario, elige ser transportado por el animal más humilde y servicial, que siempre está al lado de las personas que trabajan; sus insignias son la paz y el perdón”. 

Hoy es Domingo de Ramos, han pasado 1988 años de aquello y seguimos rodeados de los que nos crujen a impuestos, los que tardan un chasquido en comprar Ferraris y Lamborghinis y los que utilizan las armas para imponer sus mesiánicos deseos de poder. Qué horror. Nada ha cambiado. 

Pero hay personas y personas. Como Pedro Salinas diría de los puentes. “¿Qué habría sido de nosotros, di, si no existieran puentes? Pero hay puentes, hay puentes. ¿Los recuerdas?”. Pues eso, que hay personas que nos hacen recordar que existe también lo mejor del ser humano, que nos enfrentan a que todavía es posible. Que aún estamos a tiempo. 

Esta semana estuve en la Fundación Prolibertas, de los Trinitarios, esa Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos que cree que el cambio es posible y que puede ocurrir contra viento y marea. Con su mirada puesta sobre los últimos de los últimos: los inmigrantes, los presos y los sintecho. 

Y entonces recordé que hay puentes. Recordé que hay personas que dedican su tiempo y su inteligencia a dar al menos momentos efímeros de felicidad a los que tienen vidas cargadas de soledad y carencia de todo. Recordé la vergüenza que se siente por tener tanto y compartir tan poco. Recordé que nunca se es lo bastante generoso cuando tienes cada día comida en tu plato y una cama propia donde soñar. Si además puedes pagar la luz, ni te cuento. 

Recordé la importancia de ofrecer un sillón donde descansar y ver un rato la tele; lo que supone un baño donde ducharte y una muda de ropa limpia, un plato de comida caliente y un rato de conversación, o una sonrisa. Está en marcha un nuevo proyecto, un piso tutelado para algunos para los que todavía es posible. Si, lo es. El Ayuntamiento ha puesto dinero, pero aún falta mucho más. Aún es posible, recuerden. Y hasta “Movilizarte”, porque también la cultura y el arte es una forma de ayudar a los que nada tienen, pero siguen teniendo alma. 

Hoy es alegría para todos, crean o no, porque este día de júbilo es también tradición y cultura. No pierdan la costumbre ancestral y familiar de estrenar algo, aunque sea un calcetín. !Ay aquellos domingos de ramos donde estrenaba la ropa de temporada y los zapatos de charol que tanto me apretaban! Salgan a la calle y sean hoy un poco más felices y generosos, que más pronto de lo deseable anochecerá. Hosanna, amigos. 

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Soy cordobesa, del barrio de Ciudad Jardín y ciudadana del mundo, los ochenta fueron mi momento; hiperactiva y poliédrica, nieta, hija, hermana, madre y compañera de destino y desde que recuerdo soy y me siento Abogada. 

Pipí Calzaslargas me enseñó que también nosotras podíamos ser libres, dueñas de nuestro destino, no estar sometidas y defender a los más débiles. Llevo muchos años demandando justicia y utilizando mi voz para elevar las palabras de otros. Palabras de reivindicación, de queja, de demanda o de contestación, palabras de súplica o allanamiento, y hasta palabras de amor o desamor. Ahora y aquí seré la única dueña de las palabras que les ofrezco en este azafate, la bandeja que tanto me recuerda a mi abuela y en la que espero servirles lo que mi retina femenina enfoque sobre el pasado, el presente y el futuro de una ciudad tan singular como esta. 

¿ Mi vida ? … Carpe diem amigos, que antes de lo deseable, anochecerá.

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