Vientos del norte

Quiero empezar hoy, el que es el único espacio de la meteorología cordobesa en un medio de prensa, al menos hasta donde yo sé, haciendo una suerte de homenaje o bienvenida al más reciente fichaje del star system cordopolita. Francisco Muñoz, también conocido como Franqzisco en la cosa del Twitter, ha nacido con la costumbre de darle forma, y cuerpo, a alguna de las chorradas con las que diariamente alegra al personal desde la cosa antes dicha. Como yo soy un vago y bastante copiota, he tirado del mismo recurso que Francisco para comenzar el Rincón de hoy. Escribía ayer:

Habrán notado esta misma mañana que por el hueco de la ventana se metía algo más que fresco, que al salir a la calle echaban en falta algo más que la rebequita, y que desde ayer se ha colado un viento de lo más puñetero que recuerda al de cuando por aquí hace algo parecido al frío. Pues bien, la chorrada tuitera de arriba viene a ser la viva imagen del porqué del fresco de hoy. Para explicárselo haré primero un breve repaso a conceptos geográficos que todos deberían saber. Vientos hay muchos, tantos como direcciones pueden verse en una rosa de los vientos, que no es más que el dibujo que hacen todos los rumbos que pueden darse en las cartas geográficas, los básicos, los consabidos norte, sur, este y oeste. Según nos venga el viento desde un rumbo u otro, tendrá unas características u otras. Así, si el viento es de sur, tendremos tiempo seco y temperaturas en alza, si es de oeste. templado y húmedo, y si es de norte, frío y seco. En nuestro caso particular, los vientos del este casi nunca se dan, y meteorológicamente vendrán marcados por las características puntuales del Mediterráneo.

Pero a lo que iba, lo de la huevada del Cristo de las Ermitas no esconde sino el tipo de atmósfera que nos deja en nuestra latitud, y en casi cualquier punto geográfico, vientos de componente norte. Por lo general, estos vientos tienen una procedencia polar, semipolar, o en el peor de los casos, sustancialmente más fríos que el de nuestra región. La consecuencia directa, palpable, además del reconocible frescoño, es la de una atmósfera limpia, que nos devuelve una imagen de la sierra mucho más nítida que de costumbre. Bien, la racionalidad más básica nos indica que tal relación no es casual. La luz tiende a transmitirse mejor en ambientes secos y no refractarios, donde la temperatura del cuerpo que atraviesa, en nuestro caso el fluido atmosférico, es vital. Por eso, cuando predominan sobre nuestra vertical vientos de componente norte como los de ayer y los de hoy, la sensación de nitidez visual es sustancialmente mayor. Presioso.

¿Y todo esto para? ¡Pues por saber cosas, cojones! ¿les parece poco? Y al margen, porque me sirve de entradilla del fenómeno meteorológico que estos días viene condicionando el Producto Interior Bruto de buena parte de Europa, que no es poco.  Verán, desde hace unos días venía amenazando al norte europeo una profunda borrasca que ha recorrido linealmente el continente desde las Islas Británicas hasta Escandinavia. Además, una baja secundaria al sur de la primera, con origen subtropical, se integró en ésta, profundizando aún más la borrasca, derivando en un vendaval generalizado por allí por donde pasaba, que ha dejado alguna que otra víctima y más de un desperfecto en el Primer Mundo Europeo.

Pues bien, tras el paso de esa borrasca, el cambio de los vientos del oeste a vientos del norte, sí que nos ha acabado afectando, con la consabida bajada de temperaturas que hoy habrán cogido a más de uno despistado. ¿Y a partir de ahora qué? Pues más de lo mismo, literalmente. Las altas presiones siguen ancladas en el sur europeo, sirviendo de barrera para que las bajas desciendan de latitud y nos acaben entrando los frentes atlánticos, lo que significa que las borrascas se seguirán paseando muy al norte de nuestras casas, favoreciendo, eso sí, que entre vendaval y vendaval nosotros saquemos y guardemos el abrigo según veamos con mayor o menor nitidez la huevada de Cristo Rey.

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30 de octubre de 2013 - 07:00 h