Del corazón al corazón

Antonio Mendoza Cabello pronunció este domingo la Exaltación de la Saeta recuperada por la Federación de Peñas con palabras cargadas de lírica y en las primaron las emociones, como lo hacen en el cante en Semana Santa

Otrora hubo noches en los que la entrada parecía nunca se produciría. Voces muchas lo impedían y prorrogaban el final. Un desenlace que nadie quería, como hoy tampoco quiere, que tuviera lugar. Caían una tras otra sin cesar, de manera casi ininterrumpida, las saetas y en el Alpargate, como en otros rincones de Córdoba, las procesiones se mantenían ante sus templos. El cante jondo tocaba el corazón de los presentes, como sucede, por fortuna, todavía hoy. El lamento hecho arte, el sentimiento continúa vivo. Bien claro lo dejó este domingo de manera brillante Antonio Mendoza Cabello, que se encargó de exaltar ese quejío que sale de dentro y que en Semana Santa refuerza el florecimiento de las emociones entre los cofrades. Lo hizo ante el Santísimo Cristo de Gracia, muy cerca de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, dos imágenes cuya devoción generaba -como genera- aquella intensa lluvia saetera.

Con un discurso de gran carga emocional y de marcado carácter poético, Antonio Mendoza Cabello pronunció como bien había una especial Exaltación de la Saeta. Se trataba de un acto que después de varios años decidió recuperar la Federación de Peñas Cordobesas y que se celebró en la parroquia de Nuestra Señora de Gracia (Trinitarios) por ser dicho organismo hermano de honor de la cofradía del Santísimo Cristo de Gracia. El exaltador ya había advertido días atrás de que su disertación no sería histórica, sino lírica. "Mi base es la literatura de algunos poetas, sobre todo andaluces, como es García Lorca", explicó a El Cirineo de Córdoba Mendoza, quien ofreció una magnífica exaltación a los numerosos asistentes. El templo de Trinitarios presentó un lleno ante la cita.

Inspirado por los sentimientos que mueve este cante, Antonio Mendoza realizó un gran recorrido por algunas plazas que, a su modo de entender -y así es realmente-, son simbólicas en Córdoba. Son los casos de Capuchinos, del Cristo de Gracia, de San Andrés o de San Lorenzo. Precisamente en esas partes del discurso intervinieron los saeteros Antonio de Pozoblanco, Rafael Espejo Churumbaque y Emi Álvarez, que regalaron a los presentes "flechas" emocionales. Como las que lanzaba tiempo atrás María Zamorano La Talegona, "la Reina de San Lorenzo", como la denominó el propio exaltador. Porque cuando se cumplen 25 años de su muerte, la inolvidable saetera estuvo muy presente. A ella le dedicó su disertación Mendoza en la que precisamente era, tras unos años sin celebrarse, la edición número 25 de esta cita de la Federación de Peñas.

En definitiva, Antonio Mendoza Cabello, apoyado en la presentación de su hijo, el periodista Rafael Carlos Mendoza, ensalzó la saeta como ésta merece. Con su propio sello, muy lírico, este iliturgitano de nacimiento y cordobés de adopción -así como de corazón- permitió a quienes le acompañaron disfrutar de una mañana de gran intensidad emocional en la parroquia de Nuestra Señora de Gracia. Su texto también dejó espacio a la figura del capataz y concluyó con una exaltación, como había de ser, a la saeta pero con evocación "al preso, a las rejas, al hierro". Que las "flechas" caigan sin cesar. En poco tiempo, lo harán.

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Publicado el
7 de marzo de 2016 - 08:43 h
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