El ring español

Sin menospreciar y sin quitarle importancia al coma intelectual al que nos ha llevado los mercados internacionales, hoy, todos los focos luminosos están dirigidos y ciñendo su atención sobre este tablero. Situado aproximadamente un metro elevado sobre el suelo, es el escenario perfecto donde viene desarrollándose una lucha interminable entre dos combatientes, y como si de una gran batalla de boxeo se tratase, el público se siente inmune ante unos golpes, y sin embargo, se exalta ante determinados puñetazos veloces y con cierta precisión.

El aforo está completo y el ambiente, demasiado cargado, cuenta con un público muy representativo de todas las edades: jóvenes, estudiantes, adultos, mayores y de ambos sexos, por supuesto. No es necesario decir que entre todos ellos, también los hay desempleados de larga duración, jubilados y dependientes…

¡Esperad! ¡Ojo! Ahí está el árbitro con su indumentaria característica de pantalón negro, camisa y pequeña pajarita agarrada al cuello. Su firmeza en el centro del ring pasa desapercibida ante la expectación que irradian los dos luchadores.

A su derecha, tenemos al Artículo 47 de la Constitución Española, que se define como que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada y que los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general…

Y a su izquierda se encuentra la especulación urbanística, también famosa por ganar algunos campeonatos de reconocido prestigio político como por ejemplo, el torneo del mayor expolio social, medioambiental o el cultural de la historia de España, entre otros.

Simplificando, el derecho a la vivienda frente a frente ante su mayor enemigo. El final se lo imaginan. Ya saben quién será el vencedor. Pero por un momento pienso que no es de recibo seguir presenciando esta disputa agónica, pues me temo que el tiempo camina en perjuicio de ambas partes y dificulta la ansiada solución de todos estos espectadores, entre los que precisamente podrías estar tú ¿no?

Así que dicho esto, me voy. No soporto ser titular del derecho a una vivienda digna y, al mismo tiempo, ver cómo se especula con ella. Para la próxima vez, ahórrense mi invitación para este tipo de luchas, por favor. Lo siento.

Antes de que el árbitro cuente los diez segundos reglamentarios, esperemos que el citado Artículo 47 CE se levante y sepa defenderse, para que el K.O. no anuncie su derrota, nuestra derrota.

JOSÉ ANTONIO LEÓN LLORENTEVilla del Río – Córdoba –

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27 de julio de 2013 - 15:44 h
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