El uso incorrecto del patrimonio de Córdoba

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Juan Carlos Amaro Herrá, estudiante de 4º de Historia de la universidad de Córdoba

Córdoba tiene el privilegio de ser la primera ciudad en contar con 4 patrimonios de la humanidad: la Mezquita-Catedral, el centro histórico, los patios cordobeses y la ciudad califal de Medinat Al- Zahra. Pero no solo destaca por esto, también por sus 12 iglesias fernandinas y sus respectivas collaciones, las murallas romanas y musulmanas, su templo romano de la dinastía Flavia, el puente romano, el San Rafael, la puerta del puente del siglo XVI, su callejero e incluso la gastronomía hace que córdoba sea una ciudad que todo el mundo debe visitar al menos una vez en su vida y que sea capaz de recibir al año más de un millón de turistas tanto extranjeros como de la propia España que vienen a saborear historia , una historia que pocos países en el mundo se pueden atrever a tener.

Pero ¿Qué pasa cuando una ciudad hace un mal uso de su patrimonio? Está claro que esta pregunta pasa desapercibida para muchas instituciones y hacen del turismo, de la ciudad y del propio patrimonio un claro negocio donde solo importa la gente que nos visite y más aún, el dinero que se puedan gastar. Es una cuestión que apenas se habla pero que conviene estar al tanto de como estamos dejando a un lado lo que nos hace ser diferente para volvernos hacia los que son iguales, en este caso volvernos hacia el dinero, un dinero que luego no va para la protección y mejora de dichos monumentos sino para otras cuestiones que no nos ocupan en este tema.

Desde las instituciones no se puede permitir, ya entrando en el tema, es que, en el mes de mayo, en cruces concretamente, se permita de la manera que se hace, el botellón no solo en la calle que ya está muy mal visto sino justo en las cercanías de iglesias que datan del siglo XIII como por ejemplo Santa Marina. No se puede permitir que cantidad de jóvenes (y no tan jóvenes) tengan que hacer sus necesidades no solo en las paredes de las iglesias, sino en pleno callejero que también es parte del encanto de córdoba. Tampoco es permisible que, en los alrededores de la iglesia de san miguel, otra iglesia del siglo XIII, se permita poner terrazas a los bares de esa zona, rompiendo claramente con la estética de la iglesia y del entorno y no solo por eso, sino por el poco respeto a los cultos que se ofician dentro. Una familia que quiera enterrar a su familiar no es de buen recibo escuchar gritos o risas literalmente en la puerta. Poco se habla también de la cantidad de tiendas y de carteles en las calles de la judería, contiguas a la Universidad de Filosofía y letras, que por una parte ya se les ha avisado de que no deben colocarlos. No es permisible que las tiendas no hagan caso y cambien por completo la belleza tanto estética como cultural de una calle de época musulmana. El templo de la calle Claudio Marcelo tantas veces modificado que parece otro distinto y donde ahora se cuelan los gatos. El mayor anfiteatro romano de Hispania y el tercero de todo el Imperio Romano después del de Cartago y del Anfiteatro Flavio en Roma, sepultado bajo el rectorado.

Hay muchos más ejemplos de como sin darnos cuenta estamos deteriorando nuestra propia ciudad, nuestra propia historia por no cuidarla como merece. Muchos siglos y muchas culturas han pasado desde que Claudio Marcelo alojó sus tropas aquí en Córdoba para que ahora por nuestro poco compromiso nos dediquemos a manchar la historia de nuestra ciudad y tiremos por la borda todo aquello que ha hecho posible que Córdoba sea una de las ciudades más visitadas todos los años. Para esto se necesita que haya más compromiso y que cualquier persona, institución o establecimiento que haga un mal uso de nuestro patrimonio sea automáticamente sancionado y que pague las consecuencias. también desde los cuerpos de seguridad del estado tendría que haber un grupo especifico que controlase el mantenimiento y el correcto uso del patrimonio, no solo de los yacimientos que hacen una perfecta labor sino dentro de la propia ciudad.

¿Qué se puede hacer ante esta amenaza? Lo lógico será empezar diciendo en invertir más dinero, pero no, no hace invertir dinero, solo que desde las instituciones nos inculquen los valores de nuestro pasado y como saber respetar nuestra historia. Córdoba es una ciudad que vive de su pasado y gracias a eso el turismo se ha convertido en el mayor potencial de nuestra economía, por ello, si a nosotros nos gusta presumir del pasado y nos gusta que la gente venga y disfrute con nosotros de nuestro clima, gastronomía, de la gente y del patrimonio, ¿Por qué querer destruirlo desde dentro? Con un poco de concienciación podemos revertir la situación y hacer de Córdoba una ciudad modélica en cuidado y mantenimiento de más de 2000 años de años de historia.

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Publicado el
8 de diciembre de 2019 - 09:10 h
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