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Buena suerte, mala suerte, ... quién sabe...

Miguel Ángel Luque

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No sé si seré yo que estoy algo mas predispuesto a escucharlo, pero de un tiempo a esta parte,  cada vez son más las personas, amigos, que se quejan de su suerte y en concreto de la falta de ella (por cierto todos vociferamos cuando el azar no es desfavorable, en cambio cuando nos ocurre lo contrario enmudecemos o al menos no le ponemos la misma intensidad.... no vaya a ser que de nuevo cambie ... ;-)... curioso ¿verdad?).

Cuando alguien me comenta su mala suerte, su mala fortuna, siempre se me viene a la cabeza un viejo cuento chino (este es de verdad) que dice más o menos lo siguiente:

“Un anciano labrador tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para consolarle , y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: «¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe? . Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?». Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: ”¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?». Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?“.

De esta historia extraigo dos reflexiones: la primera y fundamental, en cómo nos aventuramos (y nos gusta hacerlo) para  evaluar el signo de las circunstancias que nos acontece,  de forma rápida, parcial y limitada, cuando si dejamos correr un espacio de tiempo prudente, la lectura posterior de las mismas tendrá un aprendizaje más efectivo. Si echamos la vista a atrás en nuestra vida, descubriremos momentos de felicidad transformados en tragedia, y tragedias que con el paso del tiempo se convirtieron en algunos de los mejores momentos de nuestra vida.

La segunda reflexión iría en la línea de, ¿y si pudiera influir en mi buena suerte? ¿y si yo mismo pudiera generar ese contexto favorable para mis intereses?. Pues bien, definitivamente creo en esta posibilidad y en la opción que tenemos las personas de crear nuestras propias circunstancias, como ya dijo Napoléon en su célebre cita “¿Circunstancias ?¿Qué Circunstancias? ¡Yo soy las circunstancias!”.

¿Cómo puedo comenzar a generar circunstancias, Buenas Suerte? Mi propuesta en este sentido es la siguiente: Cree en ti mismo, toma decisiones, ayuda a otros a encontrar su Suerte, sé flexible para cambiar, persevera nunca te rindas, rodéate de gente que te inspire y retírate de aquellos que roban tu energía, y sobre todo trabaja.  Stephen Leacock dijo : “ Creo muchísimo en la suerte y descubro que cuanto más trabajo, más suerte tengo”.

Estoy seguro que poniendo todo lo anterior en práctica la Buena Suerte será una consecuencia irremediable, y si no lo es recuerda: ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?. BE TIM.

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