Vísceras

 

Dos intensas horas con esquizofrénicos compulsivos

(Publicidad de la obra de teatro "Manicomio")

Permítanme que le atraque a la periodista Marta Jiménez el asunto de esta entrega. El titular no es suyo, Dios la libre, sino que corresponde a la publicidad que promociona una obra de teatro, "Manicomio", que ha recalado en Córdoba. Como observan, la frasecita tiene tarea. Digamos que sus creadores no se han andado con paños calientes a la hora de abordar la cuestión de las enfermedades mentales. Seguramente que un día cualquiera, su director, o su guionista, se encontró con la percha y se dijo, joder tío, mira qué bomba para montar un espectáculo de la hostia con locos, perturbados y paranóicos.

Y zas: aquí tienen una nueva entrega de "El circo de los horrores", con sus enfermeras bipolares, sus acróbatas esquizofrénicos y sus payasos degenerados que hacen las delicias del público. La caña de España. De manera que los señores espectadores toman asiento en sus butacas y se adentran en un tenebroso manicomio (qué palabra, madre) donde conviven psicóticos, desquiciados y perturbados mentales.

Cualquier argumento es bueno para echar unas risas. Y más si colocamos en la diana a un puñado de pobres locos que, total, alguna utilidad tendrán que tener y algún servicio que rendir a la sociedad. El espectáculo, indica puntualmente la propaganda, combina el humor y el terror a partes iguales, o sea, que tiene toda la pinta de ser un producto muy equilibrado, la monda lironda para pasar una tarde comiendo palomitas.

Pero oiga: esto es lo que hay. Al fin y al cabo, el mundo no deja de ser un enorme espectáculo donde media humanidad se sienta en el patio de butacas para pasar un buen rato riéndose de dementes, maricones, cojos, subnormales, putas, tartamudos, oligofrénicos y retrasados.

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16 de marzo de 2013 - 01:10 h