Pituitarias

"El Congreso huele mal"

           (Pilar Cernuda. Periodista)  

En efecto, estimada colega, en el Congreso de los Diputados huele a podrido. A comisionistas que convierten el cargo público en un chiringuito para hacer caja. A conseguidores que levantan el teléfono para prejubilar a su cuñado. A tramas de financiación ilegal. A gurteles, púnicas y sobresueldos. A fondos de reptiles y a cursos de formación para delincuentes de guante blanco.

Apesta a indultos de banqueros en el último consejo de ministros, a amnistías fiscales y tráfico de influencias, a partícipes a título lucrativo, a contabilidades paralelas, a encubrimiento por destrucción de pruebas, a Bárcenas sé fuerte y a Bárcenas ya no milita aquí. En efecto, hay un olor irrespirable entre las bancadas de los señores diputados, unas veces por hache y casi siempre por B.

El hedor se expande por la Carrera de San Jerónimo y a veces alcanza la Bolsa y otras el Ibex 35, donde hay días en que el stablishment dirige el país con los zapatos encima del escritorio. Buenos días, presidente, póngame un subterfugio fiscal del 5%. Y así, entre fetidez y pestilencia, se pone el hemiciclo hecho una verdadera pena, como usted muy bien ha descrito, estimada colega.

Lo que no alcanzamos a comprender es que no se haya usted dado cuenta del olor en las anteriores legislaturas. Con todo cariño: revise sus pituitarias.

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23 de enero de 2016 - 15:45 h