Hablemos (pero lo justito)

Dong

Con la primera campanada aparece Toñi. Cuando ya pensaba que me vería sola en nuestra cita, ella es la primera en entrar en escena. Viste traje blanco a media pierna, a juego con su melena plateada, sandalias de cuña y como complementos se ha traído una minúscula cartera de mano y un marido.

Dong

La segunda señal coloca en las puertas del Ayuntamiento a Jaume. Es valenciano y eligió colegio de pago para sus criaturas. No detalla cuántas tiene. Se limita a informarnos que son perfectamente bilingües y que para él el lenguaje es cultura, así que cuantos más idiomas, mejor. Dice que en su tierra alguien se ha pasado de frenada.

Dong, Dong

Con el sol bien arriba y atizando sobre las calvas llegan Isabel y su amiga sevillana. Proponen hablar con los dispersos y pedirles que nos agrupemos en torno a la escalera principal. Hay que quedar bien etiquetados en la foto, que no parezca que somos unas pocas.

Dong

Cuando miramos hacia la puerta principal vemos a Mari. Lleva un rato esperando sentada. Va perfectamente ataviada con un traje de flamenca rojo, adornado de blanco. Dice que hay tiempo para todo. En eso coincide con Toñi, que también ha pasado por la misa en honor a la Virgen antes de llegar. El desacuerdo entre ellas es sólo postural. Toñi insiste en mantenerse de pie. Dice que es más digno. Mari y el resignado esposo de la primera son partidarios de la sentada colectiva. Pura comodidad. Al fin y al cabo han tenido que soportar una hora de pie el speech del párroco.

Dong, Dong, Dong

Laura viene acompañada de dos perros que optan por la sombra de la fachada principal como el lugar más adecuado para exigir sentido común a los humanos. Si hay que reivindicar que al menos haga fresquito.

Dong, Dong, Dong

Luisa, Guada y María José aligeran el paso y enfilan el inicio de la plaza. Les ha costado llegar. La procesión mantiene cortadas todas las calles del centro. Han tenido que abrirse paso entre jinetes y flamencas, desentonando con sus inmaculados vestidos blancos entre tantos lunares. Han estado discutiendo sobre la hora de la cita. Cada una de ellas había recibido un mensaje diferente.

Guada aclara que la que dice Luisa es la convocatoria de los de las banderas de líneas horizontales y la de María José, la de las verticales. Luisa insiste que es mejor olvidarse de ellas.

Mari dice que ella se ha puesto el vestido rojo porque siente los colores y que si le molesta a alguno de los presentes ya sabe dónde está la puerta.

Toñi recuerda que éste es un país libre y que cada cual puede pensar lo que quiera, pero que haga el favor de ponerse en pie.

Jaume matiza que lo de la libertad hay que hablarlo, que sus criaturas han aprendido una historia en los libros que parece de leyenda y que sin conocer la verdad no hay forma de ser libre.

Blanca añade que la historia es sólo una y que tampoco hay que moverla tanto, pero que claro, que como él es valenciano y ahora se han quedado con los bancos que han huido pues, claro, verás lo que tardan en liarla.

La sevillana propone que el barrio de los Remedios declare una DUI y la Feria se traslade a La Alameda.

Su amiga le reprocha que intente destensar la conversación con semejante gracieta. Cree que no hay que caer en el chiste fácil, que lo del humor y los memes de la Virgen del Rocío y la de Montserrat está bien, pero que sobran chistes y falta sentido crítico.

Pues vaya malaje, piensa Adelaida mientras coloca las flores blancas en la cabeza de su nieta y mira a la sevillana con cierto desdén.

Dong

Son las 12 . Propongo que dejemos de hablar y nos concentremos.

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8 de octubre de 2017 - 22:07 h