Bellas (II): María en la niebla

En San Cibrao hay días en que la niebla es tan densa que una no logra si quiera verse los pies al caminar. Son esas mañanas las que el mundo parece haber desaparecido y sólo quedas tú. No puedes ver a tu amigo cuando camináis juntos hacia la escuela. Puedes oírle bromear tratando de asustarte, pero no distinguir su figura a apenas medio metro de ti. Son tan habituales esos días que acabas por acostumbrarte, incluso llegas a disfrutarlos.

María José añora esos días en los que aún amaba la niebla, ese manto que la hacía imaginarse flotando dentro de las nubes en un mundo mágico. Estaba convencida de que los ángeles habitaban en la niebla y eso le hacía sentirse segura. Eso fue antes del accidente. Antes de que su padre tomara aquella curva y perdiera el control del coche. Él, que tanto había hecho sufrir a su madre pasando semanas enteras en el mar, al final perdió la vida en tierra y consiguió que María José odiara la niebla. Por eso cuando ve a sus alumnos llegar a la escuela ocultos tras las nubes los envidia secretamente. Sabe que los ángeles los han traído de la mano y quiere volver a amarla, pero eso es imposible.

Ya no es una niña, Alfonso ya no la asusta; ahora ella es la maestra de Religión del colegio y la esposa de José Ángel Cuadrado, el constructor que ha arreglado las casas de medio pueblo, y él, el alcalde. Ya apenas hablan, de vez en cuando un saludo en el festival de Navidad. En el de este año, se fotografiaron juntos para el blog de María José. Un mes después, Alfonso vuelve posar junto a ella, pero para entonces su amiga camina ya entre las nubes sin miedo y amando la niebla en la que habitan los ángeles.

*María José Suárez López y su madre, Adela López, fueron halladas muertas el 13 de enero de 2014 en su casa en la parroquia de San Cibrao en la localidad de Cervo, provincia de Lugo. El asesino confeso fue el marido de María José. Las mató a palos. Era un día de niebla.

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20 de septiembre de 2014 - 11:46 h
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