Salvador Rueda: “El Valle del Guadalquivir puede colapsar antes que otros lugares debido a las altas temperaturas”

Salvador Rueda | ÁLEX GALLEGOS

Charlar con Salvador Rueda en la espléndida terraza de La Arruzafa una mañana no demasiado calurosa de septiembre resulta fascinante en la forma. Pero desolador en el fondo.

El presidente de la Fundación Ecología Urbana y Territorial y referente internacional por su marco teórico y práctico en esta materia, pasó por Córdoba hace una semanas invitado por el Centro de Documentación Europea, personalmente por su directora, Magdalena Reifs. En este marco impartió una conferencia que tuvo un interesante debate posterior en la Facultad de Derecho, titulada Un nuevo urbanismo para las ciudades europeas. Todo giró en torno a la emergencia climática y quedó claro meridiano que vamos directos hacia el desastre.

Biólogo y psicólogo, aparte de experto en ingeniería ambiental y energética, Rueda es autor del Plan de Movilidad de Córdoba (2014). Una estrategia que nunca se aplicó y que debe dormir en algún cajón de Capitulares. Su luz al final del túnel está en el urbanismo. Repensar las ciudades y sus instrumentos normativos, técnicos,  económicos y educativos para reducir la energía en el tiempo y organizarnos mejor.

Apostar por el conocimiento y por la desmaterialización que supone dar más servicios y poseer menos bienes de consumo.

P. He venido hasta La Arruzafa en coche y me siento culpable.

R. No pasa nada, si cuando se necesita… Lo que digo yo, el coche es un artefacto maravilloso. El único problema es el mal uso. Yo en Barcelona hace un año y medio que no lo he cogido para nada. Y el récord anterior era diez años sin coger el coche.

P. Supongo que sí utilizas taxis.

R. Sí, claro. Creo que la flexibilidad está para eso, pero hombre, si durante diez años no cojo el coche está súper bien.

Mi récord son diez años sin coger el coche

P. Lo que ocurre es que quien vive en el entorno rural, en cualquier pueblo, no puede dejar de utilizar el coche.

R. No puede hacer otra cosa. Para la vida en el suburbio y en municipios alejados que te obligan a venir a la ciudad no hay más remedio que coger el coche.

P. ¿Para eso hay solución?

R. Bueno, nosotros, desde la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona (BCNecología), por ejemplo, diseñamos para el plan de transporte público de Álava, un sistema que permitiera reducir al máximo los viajes en coche porque les buscábamos la alternativa. Claro, son municipios pequeños en donde es de baja demanda el servicio que tienes que proporcionar, con lo cual tienes que tener un servicio de taxis compartidos, etcétera. Y además, las líneas de autobús que viajan por las líneas troncales. O sea, buscar una combinación de transporte más masivo con transporte menos masivo que permita que la señora o el señor mayor puedan llegar a la farmacia, puedan llegar al médico o sacar dinero del banco o lo que fuere. Y la verdad es que ha tenido mucho éxito porque la última vez que vi los datos que me pasaron se había incrementado en un cuarenta por ciento el número de usuarios. En el caso de Vitoria la red también la diseñamos de nuevo y está en más de un cien por cien de usuarios nuevos, lo que está muy bien.

P. La pandemia está fomentando una vuelta a lo rural ¿Crees que será una tendencia?

R. Es muy peligroso. Hay algunas voces interesadas que han dicho que la ciudad compacta es una ciudad propensa a poderse infectar y por tanto no segura, etcétera. Es una barbaridad de todas, todas. Como decía yo ayer [en su conferencia en Córdoba] seguramente la emergencia sanitaria será un juego de niños al lado de de la emergencia climática y la emergencia climática sí o sí, nos obliga a un modelo de ciudad que sea compacta morfológicamente. Con lo cual, necesitamos que las cosas estén próximas, necesitamos que se puedan hacer a pie o en bicicleta o en transporte público. Y si no hay más remedio, pues también en coche, pero que en principio tengamos una panoplia de alternativas que no sean las más demandantes de energía, de emisiones de gases de efecto invernadero, de ocupación de suelo.

La emergencia sanitaria será un juego de niños al lado de de la emergencia climática

P. ¿Pero no podría ser beneficioso o, al menos, aportar más equilibrio que se despoblasen algo las ciudades a favor de que se poblase lo rural?

R. En mi opinión, si la gente de los pueblos tuviera el empleo en los pueblos sería perfecto, porque entonces evitaríamos el despoblamiento. Pero si lo que tienen que hacer es trabajar en la ciudad, eso no tiene sentido. Es más, obligas a la gente a utilizar un tiempo de su vida que depende del tiempo de viaje y se llega a convertir en una tortura porque es obligado, claro. Yo cuando oigo que hay gente que tiene que hacer una hora u hora y media, dos horas o dos horas y media de viaje de ida y otras tantas de vuelta, entonces yo los compadezco. Imagínate que te obligan a hacer dos horas y media de ida y dos horas y media de vuelta, si es casi como una jornada de trabajo. Un día de vigilia, pues hay gente que está atrapada en estas condiciones.

Yo estuve dando unos seminarios y trabajando en un proyecto para la Universidad  British Columbia en Vancouver y di un par de seminarios sobre sobre cómo compactar parte del suburbio. Claro, el suburbio en algunos puntos de esa ciudad tiene doscientos kilómetros de radio ¿Sabes lo que quiere decir tener que atravesar casita a casita una vía durante ciento cincuenta kilómetros un día sí y otro día también, de ida y de vuelta?. Te despiertas estando cansado. Es una tortura.

P.¿Por qué las ciudades, que son las células de cualquier nación, influyen tan poco?

R. Yo creo que los que verdaderamente mandan son la economía y las grandes empresas que son capaces de incidir en los órganos que tienen que proveerles los ingresos anuales con garantías. Imagínate a las grandes empresas, no voy a dar ningún nombre, todas tienen un presupuesto para el año que viene. Saben que les van a otorgar, pues una autopista un trozo de autopista aquí, un aeropuerto allí, una estación de AVE allá... Eso no lo pueden hacer, ya no controlas. O sea, que para mí es un poco perverso, quizás sea un poco perversa mi visión, pero finalmente llego al convencimiento de que el control de los servicios estatales de manera directa o indirecta, sobre todo indirecta, es un hecho y si no, no se entendería el aeropuerto de Castellón. O sea, son cosas que no tienen sentido sin una organización centralizada.

Aunque las ciudades sean los lugares en donde se generan la mayor parte de las emisiones, en donde habita la mayor parte de nuestro país, el ochenta por ciento de la población, que sean el lugar en donde se genera el producto interior bruto mayoritario (el 80%) para las arcas estatales del Estado utiliza a las ciudades como entidades a explotar siguiendo una lógica muy alejada de los verdaderos intereses de las urbes y sus ciudadanos. Esto no es exclusivo del estado español se aplica en muchos países.

En países como Dinamarca, Alemania, Suecia los porcentajes de dinero recaudado por el Estado que revierte sobre la propia ciudad puede alcanzar sesenta o el sesenta y cinco por ciento. El porcentaje traspasado desde el Estado a las ciudades está en consonancia con la importancia que tienen las ciudades, puesto que es allí donde habita la mayor parte de los ciudadanos. Los servicios los dan las ciudades, claro, pero al estar tan cerca son servicios de proximidad, son servicios de alta calidad, son servicios que pueden ser regulados y controlados por una ciudadanía próxima. Por tanto, la democracia se acrecienta fruto de la necesidad de transparencia, etcétera. Cuando las cosas se van alejando todo eso se va difuminando y por tanto, el control deja de de ser factible en los términos que un modelo descentralizado permitiría.

Cuando los servicios pueden ser controlados por una ciudadanía próxima, la democracia se acrecienta

P. ¿Es muy ingenuo pensar que esto podría cambiarlo una ciudadanía empoderada?

R. Ayer en el debate, justo al final se llegó a la conclusión de que las tres grandes fórmulas para canalizar el poder son las dictaduras, la democracia y la democracia participativa. El ámbito de la democracia participativa cada vez va tomando más cuerpo, el futuro es cada vez más incierto y la crisis climática da signos cada vez más alarmantes. Ante la ausencia de futuro, el empoderamiento de la gente, en especial la de los jóvenes, va a ser una realidad y el cabreo también. La democracia participativa tiene  estadios distintos hasta que, al final, es que cada uno se haga dueño de su propia existencia trabajando solidariamente con los demás. Se llama acracia. Pero hay estadios intermedios que vendrán a sustituir la democracia representativa, ya se ve que están para otras cosas. Digamos que no están para resolver los grandes problemas están para mantenerse y, sobre todo, servir a quien tienen que servir.

P. ¿Tendremos más conciencia ecológica en el futuro en detrimento de la conciencia económica?

R. Yo creo que sí, pero por razones obvias, puesto que la conciencia ecológica seguramente vendrá precedida de escenarios de temor, de incertidumbre y de miedo. Y eso es lo que obliga a cambiarlo todo, incluso la economía. Sin el miedo es impensable que nos confinaran en casa y lo aceptáramos. Pues eso es exactamente lo mismo. En este caso no va a ser un problema sanitario, sino un problema de carácter global, ya que estamos convirtiendo la atmósfera en un horno.

La democracia representativa no tiene solución

P. Esta pandemia nos ha enseñado que es posible cambiar hábitos radicalmente y en corto espacio de tiempo. Algo en lo que no creíamos hace seis meses.

R. Cierto, pero cuando se relajó el temor volvimos de nuevo a las andadas, no sabemos hacerlo de otro modo. Esa es la cuestión. Con lo cual serán las condiciones de escenarios de catástrofe las que nos obligarán a cambiar de manera radical nuestros comportamientos y estilos de vida para poder paliar, en la medida de lo posible, lo que suceda. Lo malo de este tipo de problemáticas, como el cambio climático, es que son acumulativas y tiene muy poca posibilidad de reversión.

P. De todas las líneas rojas que ya hemos cruzado, ¿hay alguna reversible?

R. Digamos que entraremos en escenarios catastróficos y ya veremos, a ver si somos capaces de dar una respuesta acorde a la situación que se va a vivir. Yo entiendo que todo lo que estamos haciendo ahora, la pedagogía, la conferencia de ayer, tantos ríos de tinta, de imágenes, de todo eso que va penetrando sí o sí en nuestro cerebro sirvan en su momento para entender el por qué esto tiene que cambiar. Digamos que va siendo un colchón que ha de permitirnos cambiar y entender por qué cambiamos.

El miedo obliga a cambiarlo todo, incluso la economía

P. Si empezamos a organizarnos para salvar el mundo cuando llegue la catástrofe ¿no será demasiado tarde?

R. De ahí viene mi pesimismo.

P. ¿Cuántas veces te han llamado apocalíptico?

R. Varias veces. Y siempre respondo lo mismo, dame datos que me permitan ser optimista. Los que te doy yo están en las revistas científicas. Si tú tienes alguno que me llene de esperanza, seré el primero en abrazarlo. Pero esto son habas contadas.

P. Otra revelación que nos ha hecho la pandemia en estos días es desenmascarar a nuestros dirigentes. Se ha sabido que el presidente Trump ocultó la gravedad del coronavirus para no crear alarmismo ¿Hechos como este no crean ciudadanos más críticos, más conscientes del perfil de quienes los gobiernan?

R. ¿Alarmismo? Que se lo pregunten a los ciento noventa mil muertos estadounidenses si tenían que estar alarmados. Me parece una barbaridad. No sé si hechos como este creará ciudadanos más críticos. No tengo ni idea.

Cuando me llaman apocalíptico siempre respondo, dame datos que me permitan ser optimista. Los que te doy yo están en las revistas científicas

P. Hablemos de Córdoba. Tienes muy claro que esta zona, la del Valle del Guadalquivir, es especialmente vulnerable por las olas de calor que padecemos.

R. El problema aquí es que alcanzar los 48 grados ya es recurrente. A determinadas temperaturas, la vegetación empieza a sufrir estrés hídrico y parte de la vegetación de zonas más secas, exhala partículas que son parecidas a los hidrocarburos que pueden inflamarse  de manera natural. O sea, los incendios están garantizados. Se quema todo. Mira lo que ha pasado en California o lo que pasó en Australia, se quemó media Australia. Así que si no tenemos vegetación, nosotros, aquí, no tenemos cabida. Lo que dice el científico James Lovelock sobre la biosfera [el padre de la Teoría Gaia dijo en una entrevista en The Guardian este verano que tanto él, con 101 años, como la biosfera están en el último 1% de sus vidas], que lo diga él, ¡uh! Brutal.

P. Sé que es muy difícil de pronosticar, pero ¿cuántos años de habitabilidad quedan aquí?

R. Yo diría que al planeta le quedan unas décadas de habitabilidad.

P. ¿En serio?

R. Los efectos del cambio climático, además de otras variables de las que también se han sobrepasado las líneas rojas claves para la propia vida en la tierra, como por ejemplo el de las extinción de especies o el ritmo de extinción de especies serán distintos dependiendo del lugar. O sea, que en principio la situación de colapso o de inhabitabilidad va a ser distinta dependiendo de la región geográfica y el lugar concreto. Es decir, que unos están en una situación crítica y otros a lo mejor estarán en las mejores condiciones porque en esa latitud en su momento a lo mejor hacía un frío extremoy luego, pues tienen unas temperaturas templadas que les van como anillo al dedo, como nosotros estamos viviendo en estas latitudes, ¿no? Pero en cualquier caso, el colapso de habitabilidad en un determinado lugar, obligará a sus habitantes a tener que emigrar a otros lugares provocando el colapso de los territorios por donde pasen. Se evalúa en más de 1200 millones de personas las que deberán desplazarse a causa de un aumento de las temperaturas y 680 millones más por el aumento de los niveles del agua del mar y los océanos. Los territorios no están preparados para acoger a semejante multitud. Son estos argumentos y otros los que me hacen pensar que el periodo antes del colapso se cifre en unas cuantas décadas.

Al planeta le quedan unas décadas de habitabilidad

P. ¿Y cuándo se prevé que ocurra ese colapso?

R. Cuando hay un cortocircuito de materia y energía en los sistemas humanos y naturales, lo primero que se colapsa es la organización. Se derrumba todo. Entonces, no puedo decir mis fechas concretas. Es difícil hablar de fechas concretas Entonces, no puedo decir mis fechas concretas. Es mejor hablar del proceso. ¿Por dónde transcurrirán esos flujos? Pues no lo sé. Pero por ejemplo, en el caso de Latinoamérica uno de los puntos focales en donde se ha manifestado con mayor crudeza el cambio climático es en la confluencia entre los países de Guatemala y El Salvador, de modo que se producen los efectos extremos de ese cambio, generando períodos de tiempo con lluvias torrenciales que no paran nunca con periodos de sequía en los que no llega nunca el agua, con lo cual es imposible plantar nada porque o no prospera o se pudre o se seca. Lo que ocurrió es que en un momento determinado esa población empezó a ponerse en fila de a uno y se fue hacia Estados Unidos. Y de ahí viene aquella caravana, ¿te acuerdas? Bueno, pues ese es el primer ejemplo de lo que yo creo que se va a producir, pero de manera más extendida, de manera que esos flujos migratorios vendrán obligados por el hambre y por tanto, irán a buscar oportunidades en donde el imaginario colectivo crea que es el mejor lugar para sobrevivir.

P. La vulnerabilidad de la que hablábamos del Valle del Guadalquivir ¿provocará que este lugar colapse antes que otros?

R. Sí, sí, el Valle del Guadalquivir puede colapsar antes que otros lugares debido a las altas temperaturas. La región geográfica de la que estamos hablando tiene que ver con la flexibilidad de esa variable, la temperatura, que está muy cercana a los límites de habitabilidad. Simplemente es por esa razón. A lo mejor nunca pasa de cuarenta y ocho grados la temperatura [la máxima registrada], pero es probable que se supere. No soy meteorólogo y por tanto no puedo hablar con toda la propiedad para decir qué puede ocurrir, por lógica meridiana parece que es factible que las temperaturas crezcan en esta región de España más y por tanto se acerque más a esos cincuenta y cinco grados que con humedad relativa elevada bloquean la transpiración y la transferencia de calor. En esas condiciones la vida humana es inviable.

P. Siento decirte esto, pero espero que estés completamente equivocado.

R. Ojalá. La verdad es que es patético.

P. Es desolador.

R. Es muy desolador. Y yo creo que lo estamos viviendo como si eso no fuera con nosotros. Es el instinto del avestruz que mete la cabeza debajo del ala. Por mucho que pongamos la cabeza debajo del ala, el incendio llega igual. ¿Has visto las imágenes de California y Oregón? Es horroroso ¿Has visto los centenares de miles de hectáreas quemadas? Eso es pavoroso. Total, si estamos convirtiendo esto en un horno y además si las temperaturas alcanzan esos niveles es fácil que por las condiciones físicas de ignición se produzcan los incendios de manera natural. No hace falta ni una cerilla. Mire, si usted no cree que el fuego no le va a quemar la mano, póngala y lo comprueba.

Lo primero que se colapsa en un sistema es la organización. Se derrumba todo

P. Qué triste que solo funcione el miedo.

R. Es una lástima. Mira, hace veinticinco años cuando presenté mi libro de ecología urbana ya hablé del cambio climático. Y los datos que teníamos entonces ya eran alarmantes. Pero ahora es una emergencia climática, hemos cambiado hasta cómo lo titulamos. No sé a qué estamos esperando. Yo creo que en Europa están apretando porque hoy leía el esfuerzo que se está haciendo con el Green Deal, pero países como España está denunciada por prevaricación, por decir una cosa y hacer otra . Bueno, vamos a ver si contribuimos un poquito más. Me da pena hablar del miedo, pero tengo la esperanza en la propuesta de un nuevo urbanismo que nos permita organizar las ciudades de una manera distinta, puesto que son las ciudades las principales causantes de este deterioro. Hablamos de las soluciones, la solución se tiene que buscar en la organización de las ciudades. Si la organización urbana no es la adecuada para mitigar los impactos de los que estamos hablando no cambiaremos nada.

P. ¿Cómo nos pueden importar tan poco las generaciones futuras?

R. Porque estamos centrados en las tonterías. En el individualismo estúpido, porque nos creemos a los que nos mandan. Creemos en lo que nos dicen que es el progreso, nos dicen una cosa por otra, nos esconden lo que hay, no sé, estoy un poco estupefacto.

P. ¿Tienes hijos?

R. Sí, tengo cuatro y dos muy pequeños.

P. Uf.

R. Sí, ya lo sé. Uf. No sé. Como te decía antes, el colapso va a ser fruto de los flujos migratorios masivos, en muchos lugares de la tierra no se va a poder vivir. Cuando los movimientos son masivos, eso es una bomba inteligente, la bomba de la supervivencia, es la peor bomba que existe. Por donde pasa arrasa, desgraciadamente.

P. ¿No nos podemos anticipar a eso?

R. Sí, me parece un poco ingenuo, pero me lo creo (risas). Con un cambio de escenario que, entre otros aspectos, incluya un urbanismo bien intencionado, pero eso es tan complejo.

P. Tanto que realizaste un Plan de Movilidad para Córdoba en 2014, encargado por el gobierno de José Antonio Nieto, que duerme en un cajón.

R. Así es. Tenía las mismas líneas maestras que se están desarrollando en Vitoria y otras ciudades. De lo que se trata es de liberar espacio que hoy ocupa el vehículo privado. Definir una red, lo mismo que se define una red de bicicletas, para el coche. Esa red define el perímetro de las supermanzanas. El resto de la ciudad, el 70% del espacio público es de prioridad peatonal. Que esa superficie que es el setenta por ciento de toda la ciudad, porque los vehículos sólo circularán por el perímetro de las supermanzanas, pues la idea es que puedas conectar un punto con otro de la ciudad, pero que la liberación de ese espacio no solamente sirva para moverse a pie, sino para ejercer los derechos ciudadanos que nunca debimos perder. Esa es la cuestión.

P. ¿Por qué no se desarrolló?

R. Bueno, porque los intereses económicos tienen el poder de cambiar las cosas. Cuando a ti te venden que la libertad llega a través de un coche y te lo venden de la manera más torticera, con unas señoras y unos señores estupendos en la naturaleza, yendo por encima de los icebergs, y luego la realidad es la que es, pero eso es lo que te da estatus ¿Por qué crees que hacen tanto ruido las motos que llevan los jóvenes?  Están diciendo aquí estoy yo.

Tengo la esperanza de hacer un urbanismo que nos permita organizar las ciudades de una manera distinta

P. Lo que no entiendo es por qué te encargan un plan para luego guardarlo.

R. Porque perdieron las elecciones. Perdió las elecciones cuando teníamos que aplicarlo, llegaron los socialistas y bueno, solo te tengo que decir que la señora alcaldesa, cuando yo expliqué el plan no hizo otra cosa que mirar su móvil. Ya está todo dicho.

P. ¿Y qué explicación te dieron?

R. Ninguna. Y yo tampoco la pedí.

P. Y nadie se movilizó en Córdoba reivindicando la aplicación de ese plan de movilidad.

R. Por favor (risas). Si no se conoce difícilmente se puede reivindicar

Cuando expliqué el plan de movilidad, la señora alcaldesa [Isabel Ambrosio] no hizo otra cosa que mirar su móvil

P. ¿ Cómo cambiaría la vida de la ciudad la aplicación de ese plan?

R. Sería como si estuvieras en un pueblo, sin ruido, saliendo a la calle, pudiendo sacar tu silla a la calle, los niños jugando a la pelota y las niñas yendo en bicicleta o al revés, permitiendo que todo el mundo tuviera acceso a ese espacio público sin miedo, seguros a diez kilómetros por hora, en donde el mercado, el intercambio, todo pudiera desarrollarse ahí dentro, donde pudiéramos hacer que la calles se convirtieran en plazas. Un lugar de intercambio, de conexión, de vecinos entendiendo que ese el espacio es la casa de todos. Entender eso como la casa de todos es maravilloso, pero además, sin romper nada, no colapsábamos nada. Nada es nada. En Barcelona la implantación de las quinientas supermanzanas evitaría seiscientas sesenta y siete muertes anuales prematuramente.

P. ¿Qué es una supermanzana?

R. Una supermanzana es un área urbana de unas dieciséis, veinte hectáreas que nos permite definir un perímetro por donde va a circular el coche, el transporte público, la bicicleta y los movimientos a pie por las aceras, integrando todos los modos de transporte. El interior de las supermanzanas es un espacio compartido con prioridad peatonal a 10 km/h. Darle la vuelta a la supermanzana en coche en tiempo representa algo similar a darle la vuelta a una manzana a pie. La velocidad del coche es cuatro, cinco o seis veces velocidades superiores. Eso permite obtener redes ortogonales, que son las más eficientes en los sistemas urbanos. Con esa misma regla diseñé la red de autobuses nueva de Barcelona, pasando de quince minutos de media a cuatro o cinco minutos con los mismos autobuses Ahí es donde se ve la eficiencia de la red ortogonal. Eso está definido para Córdoba.

El colapso será fruto de flujos migratorios de lugares donde no se va a poder vivir. Cuando estos son masivos, la bomba de la supervivencia es la peor que existe

P. Y con un casco tan laberíntico ¿funcionaría esa geometría?

R. Si es que ya está prácticamente peatonalizado. Por tanto, ya lo tenemos. Tenemos que hacer el resto. El transporte público funcionaría mejor, de forma mucho más eficiente y con mayor acceso para todo el mundo, con una mayor conexidad, con la distancia a las paradas menor que la situación actual, con una red de bicicletas que de verdad permitiera conectar un punto con otros de la ciudad, con todos los elementos necesarios para reducir el número de vehículos circulando, porque tenemos la alternativa para hacerlo de otro modo, pero que a la vez nos permite reducir la energía, las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación atmosférica, liberamos el ruido del setenta y pico por ciento de la ciudad, conseguimos que el confort térmico pueda modificarse porque podemos sustituir coches por vegetación, que podemos generar sombras y nos podemos adaptar al cambio climático.

P. Ilustranos con algún ejemplo si tienes el mapa de Córdoba en la cabeza ¿Qué espacio abarcaría una supermanzana?

R. Ciudad Jardín entera, por ejemplo.

P. Sociológicamente esta ciudad siempre ha funcionado con barrios que eran como pequeños pueblos en torno al centro.

R. Se parecería algo a ese espíritu, pero las supermanzanas serían autosuficientes con los principios del urbanismo ecosistémico.

P. ¿Había árboles en ese proyecto?

R. Pues claro.

P. Pues menuda novedad.

R. Había una nueva red de corredores verdes de interior.

P. ¿No te parece increíble que en la ciudad haya tantísimos lugares con tantísimos metros sin una sola sombra?

R. Me parece estúpido, incomprensible. Yo pondría al que lo ha diseñado a pagar su penitencia un día entero allí bajo el sol. Que entendiera lo que ha diseñado. Te aseguro que no se iba a hacer ninguno más en esas condiciones. Así de claro. Como el que hace un edificio de estos modernos, con cristales en un lugar, digamos, como este, sin posibilidades de que haya ventilación cruzada, Yo le hacía firmar un contrato en donde dijera que toda la energía de más que se deba consumir en este edificio lo pagara él. No habría ninguno más.

Me parece estúpido e incomprensible que en Córdoba haya tantos lugares sin una sola sombra

P. Pero también hay ciudadanos que desean esa clase de arquitectura o que no se planten árboles en su calle.

R. También los pondría en la calle a hacer penitencia. Esto es muy fácil. Muy bien, estoy de acuerdo, le diría mira, todo este trozo te lo voy a dejar a ti, pero tú tienes que pasarte aquí tres horas en pleno mes de agosto, aquí plantado. A ver qué me dices. No quieres árboles, pero por qué. Claro, ¿qué crédito le podemos dar a la estupidez?

P. Aquí mucho. Llevamos tantos años de granito por todas partes, sin vegetación, sin techos vegetales, sin arboledas.

R. Todo será luego un llanto y un crujir de dientes. Si en vez de toldos hay cañas y enredaderas en muchos lugares la ciudad no sería un horno. La vegetación refresca mucho más. Estar debajo de una higuera o una morera es un sistema de refrigeración natural. Y la refrigeración artificial va a todo trapo en la ciudad porque no ha sido capaz de diseñar aquí unas condiciones naturales.

La refrigeración artificial va a todo trapo en la ciudad porque no ha sido capaz de diseñar unas condiciones naturales

P. Pero fíjate, cuando empezaron a peatonalizar las calles del centro de Córdoba aquí había políticos muertos de miedo que no se atrevían, que decían que no era posible hacerlo del todo, que le daban crédito a los cuatro vecinos residuales que protestaban. Finalmente fueron valientes y la ciudadanía tomó esas calles.

R. ¿Por qué no se continúa? Yo qué sé ¿Cuáles son los intereses? Una de las líneas a seguir siempre es el hilo del dinero y explica normalmente la mayor parte de lo que sucede. Funciona en todos los casos. El dinero o el poder. Un ejemplo, cuando hicimos la supermanzana piloto en Barcelona hubo mucha crítica porque el sector del automóvil entró a matar, los grupos políticos de la oposición, también, el grupo gobernante sólo tenía once concejales de cuarenta y uno, tenía una debilidad tremenda y pensaron que por ahí podían tumbar al gobierno. El caso está en que el New York Times hizo un artículo que salió en portada diciendo que es lo que podría aprender Nueva York de Barcelona con las supermanzanas, dos páginas, una pasada.

Entonces, yo estuve en Nueva York al cabo de un par de años, di una conferencia y por casualidad detrás de mí habló el alcalde de Nueva York. Entre el público estaba la periodista que había escrito ese artículo. Cuando acabó me vino a ver ¿Cómo va?, me pregunto. Dije, en plena guerra. Me respondió, sí, ya lo sé, el presidente del Real Club de Automóviles de Cataluña me manda a todas las noticias en negativo de las supermanzanas y me ha pedido que cuándo hago un contrareportarje. Yo le pregunté ¿y tú qué vas a hacer? Me dijo, tú ya me vacunaste.

Lo que yo hacía entonces, ahora ya no hace falta, era invitar a los periodistas a ir a hablar con la gente que estaba en contra, lo primero. Luego con los que estaban a favor y luego que se pasearán y preguntaran a la gente que hacía diez años que vivía dentro de las supermanzanas. Que sacaran sus propias conclusiones. Y ella dijo, es un asunto menor . Por dar ciento cincuenta metros más de vuelta para llegar a su aparcamiento montan este cristo. No tiene sentido.

P. Lo que ocurre, aquí como en tantos otros lugares, es que si algo cambia es para que todo siga igual.

R. En España eso ocurre desde hace mucho.

La aplicación del Plan de Movilidad en Córdoba sería como si estuviésemos en un pueblo

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