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Lluvias intensas y viento fuerte ponen a prueba las cubiertas industriales y el panel sándwich gana protagonismo

Panel sandwich

Cordópolis Brand

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Cada año parece que el tiempo nos pone a prueba un poco más. Lluvias que caen sin pausa, rachas de viento que superan lo habitual y temporales que llegan sin pedir permiso. Y aunque solemos pensar en paraguas rotos o calles anegadas, hay otro lugar donde estas situaciones dejan huella: las cubiertas de naves y edificios industriales.

Muchas veces solo nos acordamos de ellas cuando empiezan las goteras o aparecen los primeros desprendimientos. Pero en realidad, son la primera barrera de protección frente al agua y el viento. Cuidarlas, revisarlas y, cuando toca, apostar por sistemas más resistentes como un panel sándwich de cubierta, no es un gasto: es una forma inteligente de prevenir problemas mayores.

Cuando la lluvia pone a prueba los edificios

En las últimas semanas, muchos polígonos industriales han sufrido filtraciones, desprendimientos o incluso daños estructurales tras los temporales de lluvia. Las escenas se repiten: naves con actividades paralizadas, equipos que deben parar la producción y servicios de emergencia trabajando a contrarreloj.

Lo cierto es que la mayoría de estos problemas no aparecen de la nada. La combinación de lluvias intensas, suelos saturados y viento fuerte actúa como una especie de “examen forzado” sobre cada cubierta. Si hay un punto débil, el temporal lo encuentra. Lo mismo ocurre con las cubiertas que llevan años sin mantenimiento o que han recibido modificaciones improvisadas.

El resultado casi siempre es el mismo: el agua encuentra el camino más fácil y aprovecha cualquier descuido. Por eso, más allá de reparar cuando hay daños, cada vez es más importante revisar las cubiertas como prevención. Una revisión a tiempo puede evitar costosas interrupciones en la actividad diaria.

Por qué fallan tantas cubiertas durante los temporales

Cuando una cubierta cede o aparecen filtraciones tras una tormenta, solemos pensar que ha sido mala suerte o que “el temporal ha podido con todo”. Pero en la mayoría de los casos, las causas son más cotidianas de lo que parece.

Uno de los fallos más habituales está en la evacuación del agua. Canalones llenos de hojas o residuos, embocaduras pequeñas o bajantes colapsadas hacen que el agua se acumule donde no debe. A esto se suman los detalles mal resueltos: remates, laterales o medianeras que no tienen un sellado continuo y dejan puntos vulnerables por donde el agua puede colarse.

También influyen el paso del tiempo y el desgaste de los materiales. La tornillería pierde apriete, las juntas envejecen con el sol y la lluvia, y los solapes entre chapas empiezan a moverse con el viento. Incluso las instalaciones añadidas a posteriori (equipos de climatización o placas solares) pueden generar problemas si no se impermeabilizan bien.

El papel del panel sándwich de cubierta: un sistema completo

Cuando llega el momento de reparar o renovar una cubierta, cada vez más empresas apuestan por soluciones que ofrezcan no solo resistencia, sino también eficiencia y durabilidad. El panel sándwich de cubierta se ha convertido en una de las alternativas más completas del mercado.

Su estructura combina dos caras metálicas (una exterior y otra interior) con un núcleo aislante de poliuretano o lana de roca, creando un conjunto sólido, hermético y con muy buen comportamiento térmico. Pero sus ventajas van mucho más allá del aislamiento. Bien elegido y bien instalado, aporta:

  • Continuidad en la solución de cubierta, con menos “parches” y más sistema.
  • Aislamiento integrado, que mejora el confort interior y ayuda a controlar problemas habituales en naves, como saltos térmicos o condensaciones.
  • Montaje rápido, fundamental cuando es necesario reducir al mínimo los tiempos de parada.
  • Versatilidad, gracias a configuraciones adaptadas a distintos tipos de edificio y exposición al clima.

En el catálogo de Acero Panel se pueden encontrar variantes especialmente pensadas para entornos industriales, como el panel de cubierta 3 grecas, el 5 grecas o el panel sándwich tapajuntas, además de opciones con tornillería vista u oculta y diferentes núcleos (de poliuretano o lana de roca) en varios espesores para ajustar las prestaciones.

Así, más que una simple chapa, el panel sándwich actúa como una envolvente completa que refuerza la seguridad, la eficiencia y la durabilidad de toda la cubierta.

Qué priorizar si el objetivo es resistir lluvia y viento

Cuando el clima se complica como lo está haciendo últimamente, no todo depende del tipo de panel colocado: la diferencia entre una cubierta resistente y una que falla suele estar en los detalles. Más allá del material, hay algunos factores que conviene tener muy presentes si el objetivo es “aguantar” los temporales sin sorpresas.

  • Perfil y tipo de unión adecuados. Cada cubierta tiene una pendiente y una exposición al viento distintas. Elegir el perfil correcto y un sistema de unión adaptado a esas condiciones es esencial para evitar filtraciones y movimientos.
  • Rematería bien resuelta. Cumbreras, laterales y encuentros con otras superficies deben sellarse correctamente para que el agua no encuentre puntos de entrada.
  • Tornillería y fijaciones seguras. Las piezas deben estar bien dimensionadas y colocadas con criterio técnico; un apriete insuficiente o una fijación envejecida pueden dar problemas en cuanto sople el viento.
  • Evacuación del agua revisada. Canalones limpios y bajantes despejadas antes y después de los temporales ayudan a evitar acumulaciones que comprometan la cubierta.
  • Mano de obra profesional. La instalación en puntos singulares (como claraboyas o zonas de remate) requiere experiencia para garantizar un resultado duradero y estanco.

Y recuerda: nunca se debe inspeccionar o reparar una cubierta sin medidas de seguridad adecuadas. Es uno de los entornos de trabajo con mayor riesgo de caída, y el INSST cuenta con recomendaciones específicas sobre cómo hacerlo de forma segura.

Una revisión planificada con criterio técnico es siempre la mejor defensa frente a la fuerza de la naturaleza.

En conclusión

No podemos evitar los temporales, pero sí decidir cómo responder a ellos. Una cubierta revisada, bien instalada y con materiales de calidad es la mejor defensa frente a la lluvia y el viento. Por eso, invertir en prevención ayuda a evitar interrupciones y daños costosos.

Sistemas como el panel sándwich de cubierta de Acero Panel ofrecen resistencia, aislamiento y durabilidad en un solo conjunto. Cuidar la cubierta no es un gasto: es una forma inteligente de proteger tu actividad y garantizar que el edificio resista, día tras día, lo que el clima traiga.

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