Una especialista destaca que el cáncer de ovario puede ser una enfermedad más controlable
La jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Quirónsalud Córdoba, la doctora María Jesús Rubio, ha afirmado que “el cáncer de ovario continúa siendo uno de los tumores ginecológicos con mayor mortalidad debido, principalmente, a que cerca del 70% de los casos se diagnostican en fases avanzadas”, pero “los avances en investigación, la medicina personalizada y las terapias dirigidas están transformando el pronóstico de muchas pacientes y abriendo una etapa marcada por el control prolongado de la enfermedad y la mejora de la calidad de vida”.
A este respecto y según ha informado el Hospital Quirónsalud en una nota, la doctora Rubio ha asegurado, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Ovario, que se celebra mañana viernes 8 de mayo, que “estamos asistiendo a un cambio de paradigma en cáncer de ovario, gracias al conocimiento molecular del tumor y al desarrollo de tratamientos cada vez más individualizados”.
La especialista ha recordado que en España se diagnostican cada año más de 3.700 nuevos casos de cáncer de ovario, 600 en Andalucía, unas cifras que se mantienen estables, aunque sigue asociándose a una elevada mortalidad por la dificultad de detección precoz.
Por eso, según ha señalado la doctora Rubio, el principal reto de esta enfermedad sigue siendo “su comportamiento silencioso”, ya que los síntomas iniciales, como distensión abdominal, sensación de saciedad precoz o molestias digestivas, “son inespecíficos y fácilmente atribuibles a patologías benignas”.
Aproximadamente entre el 70% y el 80% de los casos se diagnostican en estadio avanzado. De ahí que haya abogado por “mejorar la sospecha clínica y facilitar el acceso rápido a circuitos diagnósticos eficaces”, porque aún “seguimos llegando tarde en muchos casos”, de modo que “el gran desafío es mejorar la sospecha clínica y el acceso a circuitos diagnósticos ágiles”.
En la última década, el tratamiento del cáncer de ovario ha experimentado una transformación profunda gracias a los avances en biología molecular. Así, “la identificación de alteraciones genéticas, como las mutaciones en los genes BRCA o la deficiencia en recombinación homóloga (HRD) permiten seleccionar terapias dirigidas más eficaces, que han demostrado aumentar significativamente la supervivencia libre de progresión”.
Control a largo plazo
Además, las nuevas combinaciones terapéuticas están ampliando las opciones de tratamiento, especialmente en pacientes con recaídas. Gracias a estos avances, cada vez es más frecuente hablar de pacientes “largas respondedoras” o “largas supervivientes”, mujeres que consiguen mantener la enfermedad controlada durante años.
“El cáncer de ovario ya no es una sentencia en todos los casos. Hoy hablamos de control a largo plazo, de calidad de vida y de nuevos retos como el seguimiento o la reintegración social”, según ha subrayado la especialista.
La doctora Rubio ha incidido también en la importancia de seguir impulsando la investigación clínica y garantizar un acceso equitativo a la innovación terapéutica. “Invertir en investigación es invertir en supervivencia. Cada ensayo clínico abre una puerta que antes no existía”, según ha resaltado.
Coincidiendo con esta jornada de concienciación, los especialistas reclaman reforzar las estrategias nacionales de supervivencia oncológica y asegurar que todas las mujeres, independientemente de dónde vivan, puedan acceder a los mismos tratamientos innovadores y servicios de apoyo integral.
El cáncer de ovario sigue siendo fundamentalmente una enfermedad de mujeres mayores, con un pico alrededor de los 60 años. Sin embargo, “estamos empezando a ver cambios, cada vez se diagnostican más casos de mujeres jóvenes, probablemente relacionado con aspectos como el retraso de la maternidad, menor número de hijos, cambios hormonales y reproductivos, obesidad y sedentarismo, entre otros.
La especialista ha recordado además que “el abordaje del cáncer de ovario debe realizarse desde una perspectiva multidisciplinar, incorporando, no sólo los tratamientos oncológicos más avanzados, sino también apoyo psicológico, nutricional y físico que contribuya a mejorar el bienestar y la calidad de vida de las pacientes” durante todas las fases de la enfermedad. “El verdadero cambio en cáncer de ovario vendrá cuando consigamos diagnosticar antes, no sólo tratar mejor”, ha concluido la doctora Rubio.
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