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CARNAVAL DE CÓRDOBA
La loca cordura del Carnaval

Comparsa 'Tu amiga la loca'

Rafael Ávalos

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En el día en que se cumplían tres años. Tres años eran y son ya sin Miguel Amate. Su ausencia aportaba un significado especial a la noche en el Gran Teatro. El que fue su templo, el que es templo de cualquier jartible de febrero. El principal auditorio de la ciudad acogió el martes la primera de las tres funciones de semifinales del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas, que vive su cuadragésimo aniversario. Como si fuera poco. Lo cierto es que apenas hubo quien recordó al maestro de la comparsa sobre unas tablas en que, sobre todo, los conjuntos femeninos se empoderaron para, con toda razón, reivindicar su papel.

Por debajo del aforo medio, al menos a simple vista, estuvo el Gran Teatro al inicio de la sesión. La apertura correspondió a ‘Los últimos bandoleros de la sierra con pestillo’, con tipo de bandolero de dibujos animados -basado en una serie-. Chirigota, la del Cacahuete, tiró una tanda de cuplés, que es lo importante en la modalidad, dirigida a su suegra –a la suegra en general-. La afluencia de público creció levemente, mucho aún, de cara a la segunda actuación de la noche. Era turno para el primero de los grupos femeninos de la noche. Fueron tres, lo que siempre es buena noticia.

La comparsa ‘La divina comedia’ pisó con fuerza, como lo harían las hijas del dios Momo a las que representaban sus componentes, el escenario. Quizá les faltó una mejor vocalización en determinados momentos -fue un aspecto puntual-, pero el grupo dirigido por José María Jordán se hizo entender bien. Primer pasodoble para su barrio, San Lorenzo, en forma de canto de amor. En el segundo, mensaje para el Obispado -y tal vez también para la Agrupación de Cofradías-: “La Semana Santa es del pueblo na más”.

Aún con un teatro tibio en su ambiente apareció tras el telón ‘Tú sí que vales, los que te dan el pase’. Es la aventura chirigotera, bien acompañado, de Rafa Moragas -ex del cuarteto de Pepón Hijo, ahora Los Pepes-. Iban sus componentes de San Pedro, guardián de la puerta del cielo pero en modo vigilante de discoteca. El pregonero del Carnaval de 2023, Pepín Carrillo, tuvo su lugar en la presentación de un grupo que en el primer cuplé diferenció a Hitler y Putin porque uno abría el gas y otro quiere cerrarlo. Interesantes fueron sus pasodobles, uno contra las casas de apuestas y otro crítico con la idiosincrasia de Córdoba.

Camino de las diez de la noche, el Gran Teatro mostró menos asientos vacíos. Unos tres cuartos de entrada había cuando tomó el turno ‘La casa de las flores’, segunda agrupación femenina de la noche. La comparsa de San Lorenzo, de estreno en el Concurso, sacó armas de mujer en su primer pasodoble para reivindicar el derecho al aborto, con mensaje duro también para el hombre que embaraza y se desembaraza. Y fueron ellas quienes devolvieron por unos segundos a Miguel Amate a sus tablas. Lo hicieron con versos de ‘Piedra escrita’, la comparsa con que el insigne autor regresó al certamen en 2016 -primer premio de la modalidad-. Fue en una copla dedicada a los 40 años de Carnaval competitivo en Córdoba.

Bien de entonación estuvo ‘La casa de las flores’, como no tanto ‘Los ángeles recaídos’. Pero tampoco les hacía falta. En chirigotas, el asunto va de arrancar risas. Y quizá la de Andrés Losada no sea la que mejor cante, pero sí sabe alegrar al personal. El grupo se mostró como un conjunto de ángeles de la guarda de vida disoluta, un poco resacosos. Sin duda, cada punto de Losada durante la actuación lo es a favor del divertimento. También es de agradecer que una agrupación de esta modalidad tire pasodobles humorísticos y no serios, que para eso están las comparsas. El segundo de su tanda provocó carcajadas por la hilaridad. Todo con unas supuestas gafas de realidad virtual. En ese momento, el aforo del auditorio volvía a la medianía.

Y así se mantuvo con la llegada de la única agrupación foránea de la noche. Desde Álora, provincia de Málaga, se presentó ‘El cautivo’. Se trató de una comparsa bien cantada pero con unas letras un tanto complejas -Antonio Martín diría aquello de que hace falta la Larousse-. Como tenían ataduras sus componentes, el grupo lanzó una crítica al sistema -político y social-, que condena a los jóvenes a un futuro difícil. En el primer cuplé, por cierto, curioso guiño a Córdoba a través del fútbol. El Málaga va camino de Segunda B, así que al menos “que el Córdoba sub a Segunda y el Sevilla que descienda”.

Ni siquiera la presencia en las tablas de una de las agrupaciones siempre esperadas ayudó a que la entrada en el teatro fuera a más. Aun así, el ambiente se avivó con la chirigota de Fae y Marco. ‘Qué noche la de aquel día’, en que la mujer embarazada de una pareja dio a luz. El grupo recreó las peripecias del matrimonio entre tanda y tanda, y en la de pasodobles cayó otra crítica en torno a la Semana Santa. Esta vez fue para la Agrupación de Cofradías por la carrera oficial. Destacado fue el hecho de que el conjunto tiró cuplés dobles, con los que sedujo al público.

Destacado fue el pase de ‘Tu amiga la loca’. La comparsa no sólo presumió de una magnífica interpretación vocal y una buena música sino de letras con mucha potencia. Se nota la mano de Julio Horcas, que volvió al hogar. El grupo lanzó dos notables pasodobles. El primero, una reivindicación de la igualdad de género, con referencia a la lamentable circunstancia vivida en el colegio mayor Elías Ahuja de Madrid unos meses atrás. En el segundo, nueva reivindicación, esta vez de los conjuntos femeninos en el Concurso: que no haya distinción. Porque eran ellas las que cantaban, que no se olvide decirlo. Y no les falta razón. En su popurrí apareció, entre otros aspectos, la salud mental: ya es hora de abordar de verdad el problema, desde la raíz -aquí el cronista agradece, por motivos personales, que tratarán el asunto-.

Menos de media entrada podía haber ya cuando la primera semifinal tocaba a su fin. A uno de los grupos más destacados en la etapa reciente del Concurso le tocó padecer la última hora -la primera del miércoles, de hecho-. Fue la Chirigota de Cañete de las Torres, la de los hermanos Gallardo, que regresó al certamen tres años después de proclamarse vencedora con ‘Refalín el Pegoletes’. Su propuesta, ‘Buenos días, amores’, una panda de mujeres influencer a través del fitness. La baja afluencia de público no impidió que la agrupación hiciera lo que sabe -y tan bien sabe hacer-. Los cuplés, que son lo importante de la modalidad, los protagonizó el marido de Lali, la protagonista de la historia.

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