Una victoria histórica que reaviva la llama de la esperanza

El Córdoba B logró este domingo, ante el Écija, el primer triunfo de su historia en Segunda B, una categoría en la que debuta y a la que se vuelve a aferrar con fuerza

Inició su trayecto por Segunda B con un tanto de Rafa Gálvez que le ponía con ventaja en el marcador. En ese momento, quizá pocos pudieran esperar lo que llegaría luego. Comenzó con una alegría que enseguida se convirtió en decepción, pues el Melilla le dio la vuelta al tanteador y alejó el triunfo de El Arcángel. El conjunto norteafricano fue el encargado de recibir al Córdoba B en la categoría de bronce y así el primero en mostrar la dureza del camino. El filial tocó en esa jornada inicial del presente curso una victoria que no se obtuvo a lo largo de 13 partidos, por mucho que en algunos de ellos hiciera méritos para cosechar los tres puntos y que también los hubiera en que rozó la satisfacción que no llegó hasta este domingo. Porque la travesía empezó a ser cada vez menos agradable, con guarismos poco alentadores. Porque hubo que esperar a la decimocuarta fecha del campeonato para que el segundo equipo blanquiverde lograra por fin ganar.

Quizá las circunstancias por las que atraviesa el conjunto que actualmente dirige José Antonio Romero llevan a olvidar la importancia, no sólo en la tabla, de un triunfo que tiene cierto peso histórico. No en vano, el Córdoba B cosechó ante el Écija, con un gol de Mendi, su primera victoria en Segunda B. Se hizo de rogar, pero finalmente llegó. Y el filial escribió un pequeño párrafo más en las páginas de su existencia. No todos los días se puede decir que se ganó por vez primera en una determinada categoría, en este caso la de bronce del fútbol español, en la que el conjunto blanquiverde no sólo actúa como recién ascendido sino como debutante en el más estricto sentido de la palabra. El segundo equipo califal pudo sonreír en una división que desconocía, pues hasta la presente campaña nunca antes había superado los límites de Tercera, que sí quedaron atrás el pasado 6 de agosto cuando el club decidió ocupar la plaza que en el Grupo IV dejaba vacante el Xerez.

Sin embargo, la alegría por dicha situación histórica se tornó en decepción con el paso de las jornadas. El Córdoba B comenzó a mirar la tabla con el agobio de quien no es capaz de ganar, que se ve tras un tranvía que no detiene su camino por mucho que quede alguien que aún lo deba tomar. Ayer se subió el filial con el que pasará a la memoria como el primero cosechado en Segunda B, una categoría a la que se quiere aferrar un equipo que logra reavivar la llama de la esperanza después de derrotar al Écija, un rival al que deja realmente tocado. Porque los de Romero estrenaron su casillero de victorias de bronce ante el penúltimo clasificado, un adversario del que en este momento le separa tan sólo un punto. Es éste un motivo más que suficiente para que se reavive la llama de la esperanza por lograr una permanencia que comenzaba a tomar tintes de heroicidad con el paso de cada nueva jornada, una llama que parecía apagarse y que vuelve a tener fuerza.

Esa primera victoria de la historia del Córdoba B en la tercera categoría del fútbol español se produce, por cierto, en una dinámica de mejoría que ha llevado al conjunto blanquiverde a sumar seis puntos en otros tantos encuentros. Esos guarismos no son desde luego tan buenos como para lanzar cohetes, pero dejan a las claras que el cambio de técnico parece poco a poco llevar a una reacción que se presentaba como poco probable hasta la octava jornada, en que fue destituido Pepe Puche. En ese momento, el equipo sumaba tan sólo un punto y era el peor colista de toda la Segunda B. Tras ganar por fin, las cosas se pueden comenzar a ver de otra manera. Quién sabe si el triunfo ante el Écija, que marca un hito en la historia del filial, no es además del primero en una categoría hasta la actual temporada desconocida sino también el paso inicial hacia tiempos más felices.

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18 de noviembre de 2013 - 20:33 h
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