Una rentable relación con el gol que cumple diez citas

Abel celebra uno de sus goles al Alcorcón. FOTO: MADERO CUBERO
El Córdoba logra su mejor dinámica anotadora de la temporada al marcar siempre en la última decena de partidos que jugó, algo que le lleva a sumar 18 puntos de 30 posibles

Quizá no posea grandes números en lo que a goles se refiere. De hecho, se mueve en una cifra total que es de las más bajas de la categoría. Aunque todo sea dicho, no se aleja de la realidad que vive el resto de conjuntos de plata. Lo realmente importante es que con poco le basta. O expresado de otra forma, que sabe rentabilizar al máximo los goles que materializa. Una circunstancia que se hace más indiscutible después de las últimas diez jornadas. Porque en esa decena de encuentros, el Córdoba siempre vio portería y sólo en dos de ellos sucumbió al rival. El cuadro blanquiverde alcanza así la que es su mejor dinámica de la presente temporada en el aspecto anotador, del que tanto se ha hablado desde la primera de las fechas. Ese dato lleva al equipo de Albert Ferrer a vivir una situación de apogeo cuando apenas restan tres citas para el final del campeonato. El play off está a la vuelta de la esquina y se conoce el secreto del éxito.

Desde que Mendi marcara su segundo tanto con el primer equipo en partido oficial en el duelo con el Lugo, el conjunto califal no dejó de ver puerta rival. Aquel choque se disputó el 16 de marzo, de forma que en Tenerife se cumplían dos meses y un día sin cerrar en encuentro a cero en materia goleadora. Lo curioso es que la actual racha del Córdoba comenzó justo después de otra en que sólo acumuló dos dianas a favor en siete choques. Sea como fuere, aprendió la escuadra califal a aprovechar al menos una de sus ocasiones, fueran éstas numerosas o contadas. Y así consiguió alcanzar una estadística que vino acompañada de buenos resultados y de algún que otro dato destacado. En lo que se refiere al número de goles marcados en el período descrito, logró sumar 14. Es decir, una media de algo menos de 1,5. Sin embargo, resultó suficiente para añadir a su casillero un total de 18 puntos. O lo que es lo mismo, más de la mitad los que jugó (30).

Así las cosas, supo dar buena rentabilidad a los tantos que anotó, que apenas en tres partidos fueron más de uno. Tanto en Sabadell como en Gijón perforó las mallas de la meta contraria en dos ocasiones, si bien el desenlace en cada caso fue bien diferente. En tierras catalanas se perdió y en Asturias se ganó, y además se inició una racha que permitió que el play off volviera a ser una posibilidad real. Precisamente en el duelo posterior al disputado en El Molinón marcó tres tantos. Lo hizo ante el Alcorcón, en el único partido en que no tomó ventaja en el electrónico. Porque ése dato también es de destacar. El conjunto blanquiverde se adelantó en nueve de sus últimos diez choques. Eso facilitó el trabajo del equipo de Ferrer a la hora de convertir en puntos sus dianas, sobre todo lejos de El Arcángel. Como visitante el conjunto blanquiverde toma rostro temible para sus rivales, algo que en parte es así gracias a que sabe golpear primero para después defender su renta.

Ese método lo utilizó el cuadro califal en casi todos los encuentros en que tuvo al catalán como entrenador. El primero de ellos en Girona y sólo no funcionó en Sabadell, el penúltimo choque en que recibió gol como visitante. El último fue en Gijón. A partir de ahí, el Córdoba encontró el equilibrio perfecto cuando actúa como foráneo y no sólo aprovechó alguna de sus oportunidades, sino que supo anular a la perfección en ataque a sus rivales. Y así es como también encadena tres jornadas sin recibir tantos en otros estadios. Ese cúmulo de circunstancias coloca a los blanquiverdes muy cerca, más que nunca desde febrero. Por cierto, desde la llegada de Ferrer al banquillo sólo se dejó de marcar en dos duelos, ambos jugados en casa. Sucedió ante Jaén (0-0) y Las Palmas (0-1).

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