Eli Torronteras: "Es complicado hacerse un hueco en un mundo que sigue siendo de hombres"
- ATENEAS — La entrenadora cordobesa del Adecor hace balance del curso en Primera Andaluza, desgrana la compleja psicología de los vestuarios y reivindica un mayor apoyo económico para la cantera
A menudo, los banquillos se entienden como el refugio final tras una larga carrera en la pista. Sin embargo, para algunas personas, la línea de cal no es un destino, sino el único punto de partida posible, a pesar de las dificultades que pueda conllevar el encontrar un hueco en un mundo que sigue siendo, en su mayor parte, de hombres. La táctica, la pizarra, la gestión de los egos y la capacidad de moldear el talento joven se convierten así en un baremo clave para reivindicar la figura de la entrenadora, y en una vocación prematura que atrapa mucho más que rematar un balón a la red.
Elisa Torronteras (Córdoba, 1993) encarna a la perfección esa pasión precoz. Cambió la faceta de jugadora por la de entrenadora con apenas quince años y, desde entonces, no ha soltado la libreta. Forjada en las pistas de Salesianos y consolidada como uno de los pilares fundamentales del Club Adecor, ha dedicado la última década y media a pulir el talento de la cantera cordobesa de voleibol, asumiendo el difícil reto de ganarse el respeto en un ecosistema deportivo donde la juventud y el hecho de ser mujer siguen siendo barreras invisibles. Justo antes de partir hacia Almería, donde ha acabado firmando con Adecor una notable actuación en el Campeonato de Andalucía, Eli Torronteras nos atiende en Valdeolleros para este ATENEAS.
PREGUNTA. Justo acaba de terminar la temporada, y ya estáis con las maletas hechas para el Campeonato de Andalucía. ¿Cómo llega el equipo?
RESPUESTA. Hemos tenido una mala racha desde el mes de enero. Íbamos con los objetivos muy bien y hemos tenido un traspiés. Pero la verdad es que llegamos con muy buena dinámica, muy fuertes y con objetivos altos de cara a los Campeonatos de Andalucía. Luego puede pasar cualquier cosa, pero sí que tenemos objetivos muy altos y llevamos cinco o seis años yendo consecutivamente al Campeonato de España y esperamos volver a conseguir otra vez el objetivo. Aunque está complicado, nosotros siempre vamos a por lo más alto.
P. Estais en Primera Andaluza. Para el que no lo conozca, ¿cómo funciona el esquema del voleibol en España?
R. Nosotros, de hecho, en los últimos años hemos ido siempre a la fase de ascenso. Primera Andaluza la componen equipos de toda Andalucía, de las diferentes provincias. En Córdoba, de hecho, aparte de nosotros hay otro equipo más. Luego, los dos primeros clasificados van a la fase de ascenso con equipos de todas las comunidades autónomas de España. El año pasado nos pilló una mala fecha porque nuestro equipo sénior, a pesar de ser sénior, solo tiene dos jugadoras sénior, el resto son todas juveniles y júnior. Es un equipo muy joven, de mucha proyección y, claro, coinciden fechas de selectividad y demás. Fue complicada la fase de ascenso y nos quedamos a las puertas, de hecho. Siempre tenemos esos objetivos altos, queremos dar el salto y, aunque este año no pueda ser, porque hemos quedado terceras, esperamos que sea el siguiente.
P. Este año ha faltado ese último paso.
R. Un poquito, un partido nada más. Pero bueno, así es el deporte y no siempre se puede estar arriba.
P. Echando un poquito la vista atrás, empezando ya en tus inicios, ¿cómo empieza el voleibol en la vida de Eli Torronteras?
R. Empecé jugando a nivel amateur cuando era pequeña, en Salesianos. De hecho, empecé entrenando a Raquel Montoro. Esa generación fue brillante en todos los sentidos, con jugadoras que, aunque no al nivel de Raquel, sí que han jugado en equipos de fuera; y con mi primo Ricardo Torronteras, que acaba de ser campeón de la Copa de la Reina y segundo clasificado en liga regular, que está jugando ahora los play offs y al que le deseo mucha suerte, aprovecho. Empecé con ellos y desde ahí he ido creciendo. Me he rodeado de gente que sabe mucho de voleibol, como David Molina o Flavia aquí en Adecor, y he aprendido mucho de ellos y he conseguido grandes cosas gracias a que me he rodeado de gente que es buena en esto.
P. ¿Pero en qué momento te hace clic el tema de ser entrenadora?
R. Bueno, yo he hecho muchos deportes cuando era pequeña: baloncesto, balonmano... Pero en voleibol estaba con mis amigas. Realmente el ambiente del voleibol es muy sano, es muy bueno. Tuve la suerte de que mi equipo era mi grupo de amigas y nos enganchamos y me gustó. No era tan buena jugadora y empecé a llevar un equipo por lo típico, para sacarme un dinerito. Soy muy competitiva, la verdad, y me gustó mucho. Empecé a conseguir resultados y cada vez quería más. Empecé en Salesianos, que al final es un colegio, una escuela de la cual sigo formando parte de alguna forma, ahí en la coordinación porque son mis inicios, pero me gustaba mucho competir. Entonces me brindaron la oportunidad aquí en Adecor, me la brindó David Molina. Ese año entré con Flavia, entrenaba un equipo y a partir de ahí conseguí aprender mucho y he ido poco a poco dando el salto.
P. Empezaste con 15 años. ¿Notaste alguna dificultad por empezar tan joven?
R. Tenía un grupo de niñas pequeñitas en ese momento, de ocho o nueve añitos y, al final, empieza como escuela y no es tan complicado. Pero eres una chica joven y encima el mundo del deporte está muy centrado, sinceramente, en el mundo de los hombres, en la figura del entrenador. Tienes que ganar muchas cosas o demostrar mucho para que te vean como una figura de referencia, como una buena entrenadora. Lo he conseguido a nivel provincial y estoy muy contenta.
P. ¿Qué tiene la pizarra que tanto te gusta?
R. Primero, ver la evolución de las jugadoras. Para mí es súper importante ver cómo ellas crecen y no solo hablo deportivamente, sino a nivel personal. Con la generación que estoy ahora llevo ya nueve años. Suelo estar en periodos muy largos, aunque no suele ser lo ideal, pero he tenido la suerte o la necesidad de tener periodos largos con las jugadoras. No solo las veo crecer deportivamente, que es importante, sino también personalmente: cómo maduran, su sentido de sacrificio, de esfuerzo, ver cómo dejan cosas de lado por esto y, sobre todo, poder brindarles otras oportunidades. Lo importante es que ellas puedan coger de aquí muchas cosas; si se les abre la puerta a los estudios o a otras cosas, me parece importante.
P. ¿Cuáles han sido tus referentes?
R. Uno de mis referentes, por supuesto, es mi primo Ricardo Torronteras, que él sí se dedica profesionalmente a esto y tengo la suerte de que cada vez que necesito algo, siempre está ahí, me echa un cable y aprendo mucho de él. Y luego, por supuesto, David Molina y Flavia. Flavia fue una gran jugadora del club cuando estaba en Superliga, se dedicó a entrenar y he aprendido mucho con ellos. Creo que han sido las tres personas que han marcado mi camino. Empezamos los dos juntos, Ricardo y yo, en Salesianos y luego, cuando tuve la oportunidad de poder competir un poco más a nivel federado, me vine aquí a Adecor con Flavia, que me abrió las puertas, junto a David. Ricardo ya estaba aquí en ese momento también, pude aprovecharlo y he aprendido mucho.
P. ¿Qué dificultades has encontrado como entrenadora?
R. Si te fijas, no hay tantas entrenadoras en el mundo del deporte y en la figura de la entrenadora es muy difícil confiar, no sé si por el género, por la juventud, o por muchas cosas. Es complicado hacerse un hueco en un mundo que, por suerte o por desgracia, todavía sigue siendo un poco de hombres. Me ha costado hacerme hueco y hacerme un referente a nivel provincial y poder tener mi sitio.
P. Y en general, ¿qué crees que es lo más difícil de ser entrenadora y qué crees que es lo más gratificante?
R. Lo más difícil es gestionar a las personas, porque no dejan de ser niñas. Es lo más complicado porque vienen cada día con un problema diferente: que si los estudios, la pareja, la casa... Tienes que gestionar a muchas personas para que el objetivo común del grupo llegue a lo que quieres. Creo que eso es lo más complicado, aparte de que, obviamente, cada uno como persona y como entrenador también tiene sus problemas personales que tiene que apartar para dedicarse a ellas. Eso es lo más complicado, la gestión de personas, pero tengo la suerte de que en esta última etapa llevo nueve años con las mismas niñas, las conozco como si fueran de mi familia y hay muy buena dinámica y relación.
P. Lo más gratificante entiendo que es verlas crecer, verlas llegar a objetivos mayores.
R. Sin duda, es el cariño que te muestran día a día, que a pesar de que les exiges cada vez más, ellas responden con una sonrisa, con trabajo, con esfuerzo y ves cómo se superan. Ver cómo evolucionan me parece lo más gratificante de ser entrenadora. Tengo la suerte de ser entrenadora de base, que, aunque jugamos en sénior, son niñas de base, son juveniles, cadetes, infantiles. Cuando las cojo de alevines, ver la evolución de esas jugadoras es muy gratificante.
P. Dos preguntas en una. No sé si notas mucha diferencia entre entrenar a chicos o entrenar a chicas, y sobre todo, si has notado mucha diferencia entre los niños de antes y los de ahora.
R. Es muy diferente entrenar a chicos y a chicas. Las chicas son mucho más psicológicas que el deporte masculino. No podemos negar lo evidente y es muy diferente. He disfrutado también mucho con los chicos, pero me gusta mucho el deporte femenino, me parece mucho más visual, más bonito, más técnico, pero requiere de otra gestión totalmente diferente. Con las niñas, psicológicamente tienes que hacer un trabajo para el que necesitaríamos un psicólogo en cada equipo.
Sobre cómo han evolucionado, creo que hoy en día las prioridades de los adolescentes han cambiado, el sentido de sacrificio y de esfuerzo es diferente. Somos en general mucho más cómodos, estamos más en casa con los móviles, con las tecnologías. Antes cogías niños pequeños y venían de estar jugando en la calle, y ahora vienen de estar jugando con el móvil en su casa haciendo TikTok. La generación desde ahí ya te marca que las cualidades y las dificultades con las que afrontan la vida son totalmente diferentes, y eso se nota, no reciben igual la presión.
P. ¿Cómo trabajas tú la psicología y también cómo trabaja un entrenador su propia psicología?
R. Yo, desde hace muchos años, voy al psicólogo personalmente porque me parece súper necesario para todo el mundo y creo que hoy en día es importante. Yo no soy psicóloga; intento escuchar las necesidades dentro de las posibilidades de crear un equipo. Hay que escuchar al banquillo y las necesidades de las jugadoras. Creo que siempre, aparte de la exigencia, es necesario ese abrazo o esa palmadita, ese refuerzo positivo. Intento jugar mucho con apretar y aflojar. Es buscar una buena dinámica y sintonía. Tengo la suerte de que llevo nueve años con las mismas niñas, las he visto crecer, me conocen perfectamente, sé cómo son y sé a quién le puedo apretar un poco más y a quién no. Hemos creado ese vínculo, esa confianza de que, cuando tienen un mal día o vienen mal, te lo dicen, porque creo que eso es importante para que un banquillo funcione en la comunicación. Si están mal por X, ahí tienes también que aflojar un poco. La psicología pasa por comunicar mucho, por esa confianza y relación de entrenador-jugador sin pasar esa línea, respetándola siempre.
P. Actuáis como una pequeña familia.
R. Sí, con este equipo en concreto sí. He llevado a otros equipos con los que no he estado tantos años o generaciones más cortas. Ha habido años donde prácticamente, de una forma u otra, estaba con todas las categorías del club. Lo que pasa es que el sénior ahora, con los viajes, requiere mucha más atención y no me permite estar tanto con las pequeñas. Obviamente no las conocía tanto, pero intentamos en el club crear ese sentimiento de pertenencia y ese sentimiento de familia azulina, y creo que lo conseguimos entre todos.
P. ¿Qué duele más para ti: una derrota en el último minuto o perder a una niña con talento porque abandona el deporte?
R. He tenido la suerte de que pocas jugadoras, de las generaciones que he llevado, se han marchado, pero me da mucha pena perder a jugadoras talentosas. Creo que es importante respetar las prioridades de cada una y lo que necesitan en ese momento. Perder no me da pena, la verdad. Creo que es importante saber perder para saber ganar. Eso me parece filosofía de vida. Si alguien no ha perdido, es que nunca ha ganado lo suficiente o ha ganado cosas importantes. He perdido partidos en el tie-break contra el Barça o contra equipos como Esplugues o Sant Cugat, que son campeones a nivel nacional, y lo hemos perdido por la mínima y hemos salido súper contentas porque cuando tú das tu doscientos por cien, si pierdes no hay ningún problema. Me enfado cuando pierdo sin competir, eso sí me da coraje, pero compitiendo y dando tu máximo no me importa.
P. Si te digo Salesianos, ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza?
R. Casa. Es donde inicié, con las personas con las que inicié y tengo muy buenos recuerdos. Sigo formando parte del club. Es mi casa, he estudiado además allí y nunca tienes que olvidar de dónde vienes. Me parece importante.
P. ¿Y si te digo Adecor?
R. Sin duda, para mí es mi pasión. Es el sitio donde me han acogido, donde he crecido deportivamente, donde he conseguido títulos, ya no solo provinciales, sino a nivel andaluz e incluso nacional. Es el sitio que me brinda una oportunidad para poder hacer lo que me gusta, independientemente de que este no sea mi trabajo, para poder competir, porque a mí me gusta competir.
P. Si tuvieses que quedarte con algún momento de toda tu trayectoria en Adecor, ¿sabrías elegir uno?
R. No te sabría decir. He tenido muy buenos momentos aquí y creo que me quedaría con hace tres años, que jugamos una final aquí en Adecor, en el pabellón Guadalquivir. Estaba todo el pabellón lleno de amigos, familiares, mis antiguas jugadoras de Salesianos... La sección de fútbol sala y el pabellón estaban llenos a reventar. Esa sensación de estar en casa, de que todo el mundo te apoya y de hogar. Creo que sería uno de los momentos con los que me quedaría, pero tengo la suerte de que he vivido muy buenos momentos aquí con muy buena gente. Lo importante es que en el club estoy rodeada de entrenadores que son compañeros, son amigos y hay muy buen ambiente.
P. ¿Y si tuvieses que olvidar alguno?
R. Te diría que no olvidaría ninguno del club. Todo lo que he vivido aquí me ha hecho crecer para bien y para mal y te hace ser como eres y dar pasos adelante. Tampoco recuerdo momentos tan malos que digas “no quiero volver aquí”. He tenido la suerte de que esto es mi casa y me han acogido. Obviamente, requiere mucho trabajo diario y es un esfuerzo, pero no olvidaría ninguno.
P. ¿Cuál crees que ha sido tu mayor aprendizaje en todos estos años entrenando a niñas?
R. La paciencia -ríe-, sin duda. Soy muy competitiva, soy muy exigente, y tienes que entender que estás trabajando con personas y que lo que tú te exiges no todo el mundo se lo exige. La personalidad de cada una es diferente. Tienes que tener mucha paciencia y mucha confianza en esperar que los resultados van a llegar. Los objetivos nunca pueden ser cortoplacistas, tienen que ser a largo plazo, y eso requiere mucha paciencia, creo que es importante.
P. El voleibol en Córdoba no está en su mejor momento, aunque hemos tenido años dorados. ¿Cómo ves que ha evolucionado el voleibol aquí en Córdoba y qué crees que le falta?
R. Por supuesto, apoyo económico. Es fundamental porque en esos años Adecor consiguió ascender de lo más bajo e ir hacia arriba, y conforme fue ascendiendo, tuvo la oportunidad de poder fichar y nutrirse de buenas jugadoras, lo que hizo que el voleibol en Córdoba creciera, porque a raíz de eso también salió el Cajasur. Creo que hace falta mucho apoyo económico para que los deportes crezcan. Hemos tenido muchos años en blanco aquí en Córdoba, pero debo decir que desde que empezamos a ir a Campeonatos de España, todos los clubes de la provincia han trabajado cada vez más duro y se está notando en el nivel, porque cada vez hay más competición en las ligas, más equipos y más volumen de niñas. Falta que algún club consiga dar ese salto de calidad y ese apoyo institucional y económico para poder crecer un poco más. En Andalucía hay muchísimos equipos en Segunda División, casi semiprofesionales, y faltaría en Córdoba dar ese saltito.
P. ¿Cómo ves el voleibol en el futuro, ves posibilidades de que se regenere?
R. Ya te digo, todo el mundo ha empezado a trabajar mucho, ya hay más de un club que ha ido a Campeonatos de España, y el nivel va creciendo. Creo que eso es lo importante, que nos nutramos unos de otros para que esto crezca. Vamos en buena dinámica, lo que pasa es que es muy lenta.
P. Porque en Córdoba hay talento, ¿no?
R. Siempre salen algunas jugadoras; del club Adecor ha salido Fran Ruiz, por supuesto, o Raquel Montoro, y luego hay jugadoras como Vicky Torronteras o Mireia Alarcón que no han jugado en la Primera División, pero que han estado jugando semiprofesional en Segunda División. Son jugadoras que puntualmente van saliendo y podemos disfrutar de ellas. Pero creo que tenemos que dar un salto más, es necesario.
P. ¿Dónde se ve en un futuro Eli Torronteras, en cinco o diez años?
R. Por ahora sigo viéndome en Adecor. Como te he dicho, este no es mi trabajo, es mi hobby, al cual le dedico muchísimas horas. Tengo la suerte de que puedo compaginarlo con mi trabajo y con mi empresa, me dan facilidades sobre todo cuando tenemos campeonatos y nunca me ponen ninguna pega. Me gustaría seguir estando por aquí sacando niñas. Al final no me dedico a esto, pero sí que me gusta darle una oportunidad a las niñas. El deporte te quita muchas cosas porque es muy sacrificado en temas de salidas, viajes o cenas con los amigos, pero te da muchas cosas y a las niñas les da muchas oportunidades, sobre todo a nivel de estudios para poder acceder a una carrera que quieren con menos nota. Creo que eso es importante y eso es lo que buscamos.
P. Ya la última para terminar. ¿Qué mensaje le dirías a esa niña que ve un partido, que lee esta entrevista y que está dudando si apuntarse a voleibol?
R. Que el deporte del voleibol es muy bonito, que es un deporte de equipo donde haces amigas y relación dentro y fuera de la pista. Al final lo importante del deporte son los valores: el compañerismo, el sacrificio, el esfuerzo. Creo que te da muchas cosas. Es muy difícil el voleibol, es muy difícil de aprender, pero es muy gratificante.
P. Esperemos que alguna se sienta aludida y se apunte. Muchas gracias, Eli, y suerte en el campeonato.
R. Muchas gracias.
0