Pineda y el momento soñado: el abrazo del gol

Pineda recibe el abrazo de sus compañeros tras marcar | LFP
El chileno decidió el partido en Lugo con su primer tanto con la blanquiverde | El jugador lo festejó con rabia contenida

Cuando vio entrar el balón se volvió literalmente loco. El servicio de Pedro Ríos fue de maestro. El chileno, en décimas de segundo, decidió estar a la altura del trabajo previo de su compañero. Controló, se acomodó el balón y le dio con el alma. Era el 1-2, la victoria del Córdoba, el liderato compartido del equipo... Ese gol era muchas cosas para el Córdoba y algunas más para Jean Paul Pineda (Santiago de Chile, 1989), que se estrenó como artillero en un equipo en el que aún no tuvo el protagonismo que podía esperarse por su condición de fichaje estelar en este verano.

Pineda ingresó en el césped del Anxo Carro a falta de una media hora, supliendo a un Raúl De Tomás que sudó pero no estuvo especialmente inspirado. El Córdoba, por entonces, sufría para mantener el empate ante un Lugo desatado. Y le llegó su momento. Había marcado algunos goles en pretemporada, pero se los anularon todos. Mala suerte. En la Copa del Rey jugó, pero no le salieron las cosas. Al equipo lo eliminaron muy pronto. En casa. Y fue el Lugo. Allí recordará siempre Pineda ese gol primero que hizo en Europa. “Lo estaba esperando desde hace mucho tiempo y ha llegado en un momento bonito para el club”, declaró el jugador a los micrófonos de Canal Sur Radio después del partido. “Cuando marqué, lo primero que hice fue pensar en mi familia”, admitió el futbolista internacional en las categorías formativas con Chile. “Seguiré trabajando”, concluyó.

La celebración en el Anxo Carro, donde nadie habia ganado ni marcado un gol en lo que va de temporada, fue extraordinaria. Pineda recibió el abrazo de unos compañeros que hace unos días lo mantearon en el entrenamiento para felicitarle por el nacimiento de su primera hija. A ella le contarán un día que su padre marcó un gol en España. Pineda sueña ahora con seguir aportando “para pensar en subir a Primera”. De momento, ha intervenido en tres partidos de Liga saliendo desde el banquillo. En Lugo fue la cuarta vez que Oltra le llamó para que saliera a dar soluciones en el campo. Esta vez el examen lo aprobó. El ex jugador de La Calera llegó libre este verano con el aval de unas buenas cifras goleadoras en el campeonato de su país. “Me gusta que me llamen Paul”, dijo en su primer contacto con los periodistas, en la concentración de Campoamor, cuando era un perfecto desconocido. Ahora se ha asomado al escaparate con un gol que vale por un liderato y que suena como un grito de reivindicación.

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