Máxima exigencia de cara al nuevo desafío

Jugadores del Córdoba Futsal en un entrenamiento | TONI BLANCO

No es precisamente positivo el último resultado. Aunque en pretemporada ya se sabe: lo realmente importante es la sensación más que cualquier marcador. Suena a tópico pero es así. Por ahora, en este sentido, existe satisfacción en el Córdoba Patrimonio de la Humanidad. Al menos en términos globales, por mucho que haya, lógico es, aún determinados aspectos a corregir. Entre ellos se encuentra quizá la necesidad de una mayor contundencia en las áreas. Dicho de otra forma, parece requisito fundamental en la actualidad, después de tres amistosos, mejorar en la faceta goleadora y a la vez en la defensiva. Todo ello pretende comenzar a hacerlo el conjunto blanquiverde ya a partir del miércoles, cuando inicia otro ciclo de encuentros preparatorios de gran nivel. Tanto es así que la nueva ronda de partidos es de máxima exigencia para el equipo dirigido por Josan González, que se mide en seis días a dos rivales –con uno por dos veces- de teórico rango superior.

El cuadro califal, tanto su vestuario como su cuerpo técnico, es sabedor de la enorme complejidad que presenta la próxima temporada. Se trata de la segunda consecutiva y de su historia en Primera. La encara, cierto es, con moderado optimismo gracias a que su salvación sin terminar la anterior campaña como consecuencia de la pandemia de Covid-19 fue posible a una trayectoria en la que jamás pisó terreno pantanoso. Nunca estuvo, es decir, en zona de descenso. Pero las circunstancias dificultan más si cabe el objetivo del conjunto blanquiverde, que no es otro que obtener la permanencia con el mínimo apuro posible. Básicamente porque las plazas que conducen a Segunda van a ser más de las habituales. También por el buen trabajo hecho en la máxima división de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) en materia de fichajes.

Así, el Córdoba Patrimonio de la Humanidad tiene pleno conocimiento de que no debe rebajar lo más mínimo su ritmo de preparación para el curso 2020-21. De ahí que, una vez que pudo reconfigurar su calendario de amistosos, afronte una tanda de duelos de gran dificultad. No en vano, se va a ver las caras con dos conjuntos que lucharon por el título de Liga la pasada campaña. Uno de ellos, de hecho, alcanzó la final del play off exprés. Se trata del Viña Albali Valdepeñas, que fue la revelación indiscutible de la mejor liga del mundo, tal y como es considerada, en la 2019-20. Los manchegos ya habían disputado antes la final de la Copa de España. Éste es el primero de los otros dos adversarios del conjunto blanquiverde, que le visita el miércoles. Pero la dureza de la prueba no queda en sólo en ese choque pues ambas escuadras se van a enfrentar también tres días después, el próximo sábado, en Vista Alegre.

Por tanto, el cuadro califal tiene por delante un doble reto significativo, que sucede al que disputó el pasado sábado en La Salobreja ante el Jaén Paraíso Interior. Es decir, va de un rival de play off a otro. La empinada cuesta de preparación la completa el equipo de Josan González el martes que viene, día 22 de septiembre, con otro duelo que es un órdago a la mayor. Entonces el conjunto blanquiverde acude a la pista de uno de los tres grandes de la competición española, ElPozo Murcia. Va a ser éste el segundo choque con los charcuteros, ya que ante ellos abrió el Córdoba Patrimonio de la Humanidad su ciclo de amistosos. Aquel encuentro acabó con una derrota mínima (0-1) en Vista Alegre y deparó muy gratas sensaciones. Está claro, visto lo visto, que la exigencia es máxima en el club presidido por José García Román, cuya primera plantilla sólo jugó un partido ante un supuesto adversario directo. Fue UMA Antequera, al que superó con facilidad (1-4).

La intención, como llegó a apuntar el propio Josan González, es doble. Por un lado, el cuerpo técnico desea acomodar a los jugadores a un calendario marcado por no pocas jornadas entre semana. El ritmo de competición va a ser, por ende, mucho mayor. Al mismo tiempo, por otro lado, está la pretensión de medir fuerzas con rivales de peso y no con otros menores -si se permite la expresión- para hacer más fácil el análisis de los posibles defectos a corregir. Respecto de este último plano ya hay una percepción clara de cara al futuro inmediato: es necesario, en efecto, mejorar tanto en el aspecto anotador como en el defensivo. El técnico califal insistió los últimos días en que su equipo tiene que minimizar el peligro en su área. O dicho de otra forma, reducir todo lo posible el número de ocasiones del rival. Quizá lo consiguió el conjunto blanquiverde en Jaén y sin embargo encajó hasta cinco dianas -en un tanteador que fue abultado para lo visto sobre el parqué-. Mientras, se hace indispensable aprovechar al máximo las oportunidades que haya de marcar, tal y como fue capaz el Córdoba Patrimonio de la Humanidad en Antequera.

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