Javi Gracia y su última tarde de fútbol en el Córdoba

Gracia, con la camiseta del Córdoba, en el partido ante el Getafe en 2003 | MADERO CUBERO
El navarro se retiró como jugador tras sufrir una lesión con la blanquiverde en Salamanca | El actual entrenador del Málaga vivió las angustiosas salvaciones de Getafe y Leganés

Él no lo sabía. O no quería saberlo. Pero aquella tarde en el Helmántico fue la última de su carrera como futbolista. Javi Gracia (Pamplona, 1970) salió del campo dolorido en el transcurso de un partido horroroso, como casi todos los del Córdoba en aquel curso del 2003-04. Era el minuto 68 de un duelo que se había torcido de muy mala manera. La UD Salamanca iba venciendo por un claro 2-0 y los blanquiverdes estaban con diez porque fue expulsado Nico Olivera. ¿Qué hizo el uruguayo? Darle una patada a una botella de agua cuando el técnico, Miguel Ángel Portugal, le sustituyó por el 'tanque' Dante López poco después del 2-0. Nico tenía una amarilla y el árbitro, Amoedo Chas, le enseñó la segunda por su feo gesto. El ambiente estaba así de enloquecido. Todavía le cayó al Córdoba otro más, el tercero, para redondear un marcador hiriente (3-0) en una jornada nefasta.

Era la jornada 34 y los blanquiverdes se movían por la zona acostumbrada, la de descenso. El malfario de aquel día se extendió a un jugador, que pidió el cambio cuando no pudo soportar el dolor tras un golpe. Era Javi Gracia. Le sustituyó Platero. Luego llegó lo peor. El diagnóstico: rotura de pelvis. Faltaban aún ocho citas para finiquitar un campeonato disparatado. A Gracia se le terminó la temporada ahí. También el fútbol. No renovó y todo quedó ahí. Ya no jugó más. Ahora es entrenador. Está en el banquillo del Málaga, que llega el sábado a El Arcángel para ensañarse con un Córdoba que todavía no ha ganado. Por cierto, los blanquiverdes se salvaron en aquel curso del 2004 ganando en la última jornada en Leganés. Igual que hicieron el año anterior en Getafe, donde agarraron la permanencia con un punto decisivo.

Gracia cerró en el Córdoba una etapa de 16 temporadas como futbolista profesional, siempre en Primera y Segunda División. Tres años en el Bilbao Athletic en Segunda le valieron para fichar por el Lleida, con el que ascendió a Primera. Luego le fichó el Valladolid, en la máxima categoría, y después de dos temporadas recaló en la Real Sociedad, donde estuvo cuatro. Siempre titular en todos los equipos. Siempre fiable como pivote en el centro del campo. Con 29 años le fichó el Villarreal para subir a Primera y lo hizo. Con los amarillos estuvo tres años más, hasta que en el mercado invernal del 2003, con 32 años, se enroló -junto a un arsenal de fichajes- en un Córdoba angustiado por la permanencia. Así vivió hasta ese último día en Salamanca. Su último servicio para el Córdoba.

Como entrenador, Javi Gracia ha pasado por el Pontevedra, el Cádiz (lo ascendió a Segunda en 2009), Villarreal B, Almería (ascenso a Primera en 2013) y Osasuna, donde sustituyó a Mendilíbar y no pudo evitar el descenso del equipo de su ciudad natal. Tuvo una oferta de renovación, pero prefirió cambiar de aires. El Málaga apostó por él y ahora trata de reconducir un proyecto que tuvo a técnicos ilustres (Schuster, Pellegrini...) antes que él. Su equipo suma nueve puntos y llega a El Arcángel con la idea de hacer daño. Gracia ya pasó por el banquillo de este estadio. Sacó un empate sin goles cuando vino con el Cádiz -tenía a sus órdenes de López Silva y Carlos Caballero, hoy en el Córdoba- y con el Villarreal B. Peor le fue cuando aterrizó con el Almería (4-1), pero ese año los rojiblancos terminaron subiendo al ritmo de los goles del ex blanquiverde Charles, al que Gracia entrenó en sus inicios en el Pontevedra. Quizá algunos de los seguidores más veteranos se acuerden de Javi Gracia, uno de esos futbolistas cuya calidad quedó diluida en los duros años de Segunda. Él, seguro, nunca podrá olvidar al Córdoba, el equipo en el que terminó su carrera de futbolista.

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16 de octubre de 2014 - 08:30 h