Incógnitas abiertas en la banda derecha

Loureiro, en un partido de la pasada campaña | ÁLEX GALLEGOS

Como es habitual cada año en estas fechas, en el mercado se centra la mayor parte de la atención en el mundo del fútbol. Más si cabe cuando en el horizonte más cercano se divisa un proyecto marcado por la ilusión. De tal modo afronta el Córdoba el que es primero de inicio bajo la presidencia de Jesús León. La intención no es otra que la de configurar un equipo “ambicioso”, algo de lo que dan buena cuenta los que pueden ser primeros movimientos del club. La entidad trabaja para sellar las llegadas de Nacho Gil y Nacho Vidal, incorporaciones atractivas para el aficionado. Pero no sólo en forma de fichajes pueden producirse movimientos en El Arcángel, pues también se prevé alguna que otra salida. Sin ir más lejos, el doble refuerzo logrado en Valencia probablemente va a conllevar al menos un adiós -o un hasta luego-. No en vano, la banda derecha estaría demasiado poblada con los canteranos del cuadro ché. La incertidumbre es, por tanto, para Loureiro, Fernández y Jovanovic.

La situación más compleja parece ser hoy por hoy para el serbio, ya que el Córdoba no sólo tiene atada la contratación de Nacho Gil -que también actúa por la izquierda- sino que pretende a otros futbolistas como Jairo Izquierdo. El jugador del Extremadura suena de manera incesante como futuro integrante del conjunto blanquiverde, incluso en ciudades con rivales en Segunda A la campaña 2018-19. Su llegada supondría a su vez que Jovanovic queda definitivamente sin sitio. Y eso que el extremo tiene contrato hasta 2020. Pero las dudas no sobrevuelan únicamente el flanco diestro en la parcela ofensiva, también lo hacen el lateral. Porque Nacho Vidal sería el tercero en discordia en dicha demarcación, dado que el cuadro califal cuenta con Fernández y Loureiro. Ambos gozan, al igual que su compañero, de más de un año de vinculación.

En el caso del lateral derecho, el interrogante tiene una doble vertiente. En principio, el señalado para abandonar la disciplina blanquiverde sería Miguel Loureiro, que firmó hasta 2020 el verano de 2017. Así es, más que nada, porque su rol es secundario ante Fernández. Una circunstancia ésta que discutió la pasada campaña tras la lesión del canterano. Entonces logró hacerse con un hueco en el once, del que salió ya al final del campeonato liguero. Su juventud podría invitar a una cesión tras la mencionada llegada de Nacho Vidal. Con todo, a su favor juega el factor económico. En nada se parece su ficha a la del otro hombre, el propio Fernández, en la posición abordada. El monetario, además, no es el único condicionante que puede aparecer como ayuda para el gallego. También está la idea de que el fichaje del valencianista signifique un cambio de papel en lo que a la titularidad se refiere.

Claro está que la apuesta, que lo es fuerte, por los jugadores del conjunto levantino lo es para otorgar protagonismo a ambos. Ahí, Fernández va a tener que trabajar para ocupar el lateral derecho durante la campaña venidera. El cordobés encara el próximo curso después de uno ciertamente discreto, a pesar de que lo finalizó de modo notable y con la celebración de su centenario con el conjunto blanquiverde. Mientras tanto, el interrogante en torno al futbolista existe desde justo después de certificar la salvación ante el Sporting. El motivo, la cuantía de sus emolumentos. Su ficha es alta y el club pretendía disminuirla de cara al futuro, al igual que sucede con Javi Lara. Fernández tiene contrato hasta 2021, lo cual es un hándicap para la entidad en este sentido. Sin embargo, si mantiene su postura, las dos partes están obligadas a entenderse.

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