Los fantasmas del ‘Cincuentenariazo’

Álvaro Aguado se lamenta tras un gol del Málaga en La Rosaleda | ÁLEX GALLEGOS

Transcurridas cinco jornadas apenas suma dos puntos. Sin conocer el triunfo todavía, dos empates y tres derrotas conforman su negativo balance por el momento. Un dato al que suma los trece goles en contra que acumula. Los números hablan por sí solos, hoy por hoy mal, de un Córdoba que atraviesa, todo sea dicho, su realidad más compleja. Al menos, es la más difícil de los últimos tiempos. El conjunto blanquiverde empieza la temporada tras verse superado por un límite salarial rebasado, una circunstancia ésta que le condiciona. Lo cierto es que el equipo de José Ramón Sandoval vive su peor arranque liguero en Segunda A desde el curso 2004-05, que acabara con el descenso a Segunda B. Ni siquiera es capaz de mejorar sus cifras del tortuoso paso por Primera en la campaña 2014-15, lo cual ya es significativo. De esta forma, regresan a El Arcángel los fantasmas del Cincuentenariazo.

De tal modo se denomina a la mencionada campaña 2004-05, que tuviera un final muy triste. Éste no fue otro que la caída al pozo de Segunda B. Eso sí, las circunstancias y los hechos fueron difieren mucho del panorama actual. Aquel equipo, a las órdenes de Esteban Vigo, estaba confeccionado para luchar por lo máximo y eso era el ascenso a Primera. Como ejemplo, las cifras anotadoras de sus delanteros una temporada antes: entre Bilic (15), Armentano (14) y Pulpo González (11) habían marcado en la 2003-04 un total de 40 goles. Sin embargo, el vestuario acogió a jugadores poco implicados y el proyecto liderado por Enrique Orizaola acabó en drama aun después de un intento de remontada heroica en la segunda vuelta. El Córdoba entonces sumó sólo un punto en las cinco primeras jornadas.

Este guarismo es el peor de los últimos tiempos, y de todos, del conjunto blanquiverde en Segunda A. En aquella campaña, con todo, la cifra de goles en contra no era tan elevado como el actual: el cuadro califal recibió seis dianas en un período en el que ahora acumula trece. Sea como fuere, no existe ningún comienzo como el presente en la categoría de plata por parte de un Córdoba cuyo más negativo arranque liguero se dio en los últimos catorce años -tras el referido- en la temporada 2010-11, la segunda de Lucas Alcaraz al frente del equipo. Sumó aquel curso, en las primeras cinco fechas, cuatro puntos, con una victoria llegada precisamente al paso por el quinto partido. Por cierto, ese triunfo se produjo ante el que es el próximo rival de la escuadra dirigida por José Ramón Sandoval, el Tenerife.

Un punto más obtuvo en el mismo período la temporada 2012-13, en la que el técnico era quien precisamente este verano fue el encargado de configurar, dentro del límite establecido por LaLiga, la plantilla blanquiverde. Rafa Berges mandaba a un equipo que ganó en la segunda jornada del campeonato y empató otras dos. Más cercana es la estadística de la campaña 2017-18, que irremediablemente ha de ser revisada dado el tormentoso proceso que hubo de pasar el Córdoba para alcanzar la salvación. El pasado curso, que finalizó con la memorable permanencia ante el Sporting (3-0) en la última fecha del curso, comenzó para los califales con seis puntos -dos victorias y tres derrotas, que en realidad son tantas como las sufridas ahora-. En ese inicio discreto pero no tan negruzco el cuadro cordobesista encajó siete tantos.

De ahí que aparezcan quizá para no pocos los fantasmas del Cincuentenariazo. Pero otro dato sobresale de este mal arranque liguero del Córdoba en Segunda A, el peor desde aquella temporada 2004-05, y éste es la similitud en puntuación con el del más reciente periplo por Primera del equipo. Tras 42 años, el conjunto blanquiverde volvía a la élite con la ilusión por bandera y como principal argumento. La campaña fue cómo fue y es mejor no recordarlo. En las primeras cinco jornadas el cuadro califal, dirigido por Albert Ferrer, sumó dos puntos. Es decir, los mismos que tiene en su casillero en la actualidad. Por cierto, recibió diez goles, que ya son menos de los encajados en lo que va de campeonato. Guarismos todos estos que reflejan el difícil trance por el que atraviesa el conjunto blanquiverde después de un verano en el que tuvo una escasa capacidad de movimiento en el mercado de fichajes y con una pretemporada inusual, hasta el punto de contemplar el adiós prematuro de un entrenador, Francisco, como quien dice, recién llegado.

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