A la espera de una reacción

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Cuenta atrás otra vez en marcha. El Córdoba regresa al trabajo este miércoles de nuevo con el siguiente partido en mente. Y cada vez más parece que será así. De objetivos a corto con el fin de no perder la perspectiva y que todo lo edificado salte por los aires. Esa debe ser la línea a seguir para el cuadro blanquiverde, que tras una jornada de descanso, recupera la normalidad en el césped de la Ciudad Deportiva. O al menos toda la que pueda alcanzarse en las circunstancias más recientes de la entidad. En efecto, la derrota ante el Sevilla Atlético -la primera del curso- ha dejado a su paso un pequeño sendero de daños colaterales. Los resultados no terminan de acompañar en las fechas más recientes, y el plantel no ofrece las garantías sobre el terreno de juego que bien pudieran esperarse ante el enorme talento del que goza la plantilla. Quizá es pronto aún para hacer valoraciones, aunque la inmediatez de la competición actual empieza a requerir una reacción inminente.

En este sentido, las primeras alarmas comenzaron a saltar nada más decretarse el final del choque ante el filial hispalense. Eso sí, fueron lejos de El Arcángel. La derrota de los de Sabas, la cual suponía además el tercer partido consecutivo sin sumar de tres, generó cierto revuelo en un sector de la afición en torno a la continuidad del técnico madrileño. Sin embargo, desde el club se ha querido transmitir tranquilidad, mostrando su confianza hacia el preparador. Aún así, la exigencia es máxima y, sea quien sea el que ocupe el puesto de jefe en el banquillo, no cabe duda que el Córdoba necesita más pronto que tarde un cambio de dinámica total. Ya no solo para evitar perder fuelle con respecto a sus adversarios directos en el Grupo IV-B, sino también para dar un golpe sobre la mesa en lo referente a sus propios propósitos y atendiendo además a que lo cosechado ahora mantiene su vigencia para la siguiente fase. Si se alcanza.

La semana ha comenzado un tanto turbulenta para club que, como se ha dicho, quiere dejar atrás cualquier debate acerca del técnico. Sin embargo, el que no ha podido librarse de él ha sido el centrocampista Djak Traoré, al que la entidad decidió este martes abrir un expediente sancionador después de que se le viera el pasado domingo paseando con una sudadera del Sevilla FC, apenas un día después de caer ante su filial. El futbolista ha pedido perdón, aunque el episodio -anecdótico, sin más- puede influir igualmente en cierto sentido en los ánimos de la afición.

Pero con resultados se arregla todo en el deporte. Nadie duda de eso, por lo que el Córdoba pretende librarse lo antes posible de esa carga de resultados irregulares que lleva encima en la actualidad. Y el objetivo más próximo es el Linares, que recibirá a los blanquiverdes el próximo domingo (17:00 horas). Ahí pretende el cuadro califa virar su rumbo definitivamente y poner la mirada única y exclusivamente en el liderato del grupo. Para ello, dos factores son fundamentales: uno es recuperar la fortaleza defensiva, que se vio franqueada en el último encuentro con los dos tantos encajados (los mismos que el total de los cuatro choques anteriores), además de volver a enchufar a sus dos delanteros principales, pues tanto Willy como Piovaccari suman ya tres jornadas seguidas sin ver portería. Ambos aspectos se antojan primordiales y en ello trabajará el plantel de nuevo desde el mismo miércoles. En espera por la reacción.

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