La dulce resaca del Córdoba Patrimonio

Córdoba Patrimonio de la Humanidad - Barça (3-1) en Vista Alegre | MADERO CUBERO

El 17 de octubre de 2020 es una fecha para el recuerdo. Y lo es desde el momento en que sonara la bocina por última vez. Claro está que el día después no deja de serlo, ni mucho menos. Tanto es así que este domingo en el club, el vestuario y entre la afición se vive una dulce resaca. Resulta difícil que tras una tarde de desenfreno, si uno se va a otras actividades menos sanas, exista plenitud en quienes la protagonizan. Ocurre lo contrario, absolutamente, en el Córdoba Patrimonio de la Humanidad, que aún disfruta de un histórico triunfo ante el Barça. Ante todo un campeón de Europa, por tres veces y la última tan reciente como que sólo hace una semana que repitiera. Pero la historia no acaba en este punto pues su victoria supone que el cuadro azulgrana caiga a zona de descenso tres puntos por debajo. No es de extrañar, por tanto, que el MVP -o en este caso, jugador estrella- fuera Alfonso Prieto, el guardameta blanquiverde.

Tras un inicio de temporada en que comenzaron a surgir dudas, por sumar un punto de seis ante dos teóricos rivales directos, el Córdoba Patrimonio de la Humanidad dio el aldabonazo soñado y esta vez necesario. Recibía a un Barça que venía de obtener su cuarto título de Champions hace apenas unos días. Los rangos no sirven de nada si no se demuestran en la cancha, sea césped, parqué o cualquier otro terreno. Como el mejor ejemplo posible estuvo el partido del equipo dirigido por Josan González, que por momentos desarmó a su adversario y en general mereció una victoria que acarició la anterior campaña y supo al fin conseguir. De ahí que el ánimo estuviera en máximos en el vestuario califal tras el duelo. “Es un partido muy importante para nosotros, sobre todo por la confianza que nos da. Habíamos empezado un poco regular, veníamos con buenas sensaciones de la pretemporada y nos hacía falta un partido así”, expresó tras el encuentro Pablo del Moral.

Aunque hubo algunos, en realidad es complicado hablar de nombres propios. Lo cierto es que el cierre de Móstoles es desde la pasada campaña una pieza clave aún cuando no se perciba a veces en la pista. Es lo que tiene el trabajo en la sombra, como suele decirse. “Creo que la entidad ya se lo merecía. El año pasado estuvimos a punto de ganar estos partidos, ante los grandes, que son los que te dan empaque, que nos hacen sentir gente ya importante en la Liga”, aseveró Pablo del Moral del significado del triunfo ante el Barça. “Creo que es un reconocimiento para todo el club, la afición y los jugadores. Éste es el camino y este proyecto va para adelante”, agregó para dejar claro, además, su compromiso con la causa blanquiverde. El madrileño afirmó que el 3-1 ante el conjunto blaugrana “es un chute de energía para encarar estos partidos con más confianza”.

“Hemos demostrado que podemos competirle a cualquiera y vamos a Peñíscola (lugar del próximo encuentro, ya el miércoles) a por todas. Creo que este equipo no tiene techo, jugando como hoy podemos competirle y ganarle a cualquiera”, prosiguió Pablo del Moral. El futbolista natural de Móstoles habló sobre una pista de Vista Alegre en la que el entrenador del Barça, Andreu Plaza, también realizó su análisis del choque un tanto cariacontecido en su caso. La baja de Ferrao, claro está, fue un factor a favor para el Córdoba Patrimonio de la Humanidad pero no esencial, ya que la victoria fue única y exclusivamente mérito de sus jugadores. Entre ellos estuvo el mejor del duelo, lo que normalmente viene a llamarse MVP. La designación del trofeo individual por parte de Joma Sports -y la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS), por supuesto- fue el portero Alfonso Prieto.

La elección se correspondió a una brillante actuación bajo palos, en una posición en la que intervino con tremendo acierto en numerosas ocasiones. Aunque fue el Córdoba Patrimonio de la Humanidad el que gozó de las mejores oportunidades, el cancerbero hubo de estar muy concentrado porque la cantidad de acciones ofensivas del Barça fue elevada. Pero no sólo en este sentido fue clave el madrileño, uno de los fichajes del conjunto blanquiverde para el presente curso. También jugó un papel importante en el equilibrio entre ataque y defensa con participación directa incluso en uno de los goles del equipo de Josan González. En concreto, la joya que regaló Shimizu arrancó en sus manos. Alfonso Prieto observó al japonés en situación franca para anotar y lo aprovechó: realizó un saque en largo y su compañero, con una acción exquisita -que debería ser reconocido como el mejor tanto de la jornada- estableció el 2-0. Si había dudas, el cancerbero las resolvió durante 40 minutos.

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