Más difícil aún: la reformulación del balonmano

Aitor Gómez, en un partido del Cajasur CBM en Fátima | ÁLEX GALLEGOS

Ya se conocen los detalles iniciales de la vuelta a la normalidad del deporte español a medio plazo. Es decir, nada tienen que ver estos con el retorno del fútbol profesional, de nuevo en marcha desde el pasado miércoles. La información corresponde de esta forma a la próxima temporada, que va a presentar competiciones muy diferentes a las hasta ahora conocidas. Como ejemplo baste la clara reformulación de las principales ligas nacionales de balonmano realizada por la Real Federación Española (RFEBM). El cambio de formato es significativo, en lo que respecta a los conjuntos cordobeses, en Liga Guerreras Iberdrola -en que va a militar el Adesal, salvo contratiempo- y en la División de Honor Plata -en que va a competir el Cajasur CBM-. Sin embargo, difícil es el reto para todos los equipos, incluido el Ángel Ximénez de Puente Genil: la salvación va a ser más cara en la campaña 2020-21.

La redefinición de las competiciones la dio a conocer la RFEBM el pasado sábado, día en que también se conocieron las fechas de inicio de las distintas categorías. De igual modo, hubo ocasión de saber los rivales de cada uno de los equipos de la provincia en liza en las máximas divisiones del balonmano nacional, masculino y femenino, dentro de unos meses. Por escalafones, el Ángel Ximénez encara la temporada venidera con una complicación añadida. Su objetivo es, como siempre, una permanencia que no se le escapa desde que alcanzó su plaza en Asobal. Este curso 2019-20 la consiguió sin problemas al finalizar en octava posición -es la que ocupaba antes de la suspensión del campeonato por la pandemia de Covid-19-. Pero la Federación incrementa la cifra de plazas de descenso después del aumento de clubes: van a ser cuatro y no las dos que existían hasta la fecha.

En cuanto a los rivales, el Ángel Ximénez se va a medir, como es lógico dado que no se produjeron pérdidas de categoría, a todos contra los que ya lo hizo esta temporada. A ellos se suman el Cisne Colegio Los Sauces y el Blasgon y Bodegas Ceres Villa de Aranda, ascendidos desde la División de Honor Plata. Por cierto, el sistema no varía en nada: liga regular con 34 jornadas y final el 5 de junio de 2021, con descenso de los cuatro últimos clasificados. Muy distinta es por otro lado la última competición citada, en la que continúa otra campaña el Cajasur Córdoba Balonmano (CBM). El cuadro granate encara su segundo desafío consecutivo en la segunda liga masculina del país con un objetivo idéntico, la salvación. Realmente costosa va a ser ésta dentro de un formato que poco tiene que ver con el precedente parecido.

Porque la división en dos grupos de la División de Honor Plata ya se conoció hace un buen puñado de años -dos décadas aproximadamente-. La diferencia en la actualidad es que se van a producir dos fases de competición. En la primera, con torneos de diez equipos los cinco primeros de cada uno obtiene clasificación para un segundo tramo para el ascenso y los cinco últimos se adentran en una promoción de permanencia. Al igual que sucede en Liga EBA desde hace años, los resultados de la primera etapa se arrastran y la lucha definitiva es contra los rivales del otro grupo. En este caso la cifra de descensos se eleva hasta cinco, nada más y nada menos, lo que dificulta más si cabe la tarea para el Cajasur CBM.

El conjunto granate va a arrancar en el Grupo B con los siguientes adversarios: Conservas Alsur Antequera, Alcobendas, Vestas Alarco Ciudad Real, Zamora Rutas del Vino, Trops Málaga, Amenábar Zarautz, Ford Alisauto Torrelavega, Trapagaran Eskubaloia e Ikasa Madrid. Similar es el reto al que se enfrenta el Adesal, siempre que no tenga problemas para cerrar su inscripción, en Liga Guerreras Iberdrola. Resulta de interés contextualizar en este sentido: el club de La Fuensanta ascendió al ser líder de su grupo, el D, de División de Honor Plata femenina en el momento de la suspensión de la temporada. Desde entonces, la junta directiva trabaja para obtener garantías de carácter económico para competir en la máxima categoría. Este lunes se va a conocer si finalmente el cuadro cordobés va a estar en la élite. Todo hace indicar que sí, salvo que se produzca un contratiempo de última hora. Dicho lo cual, el equipo dirigido por Rafa Moreno encara una liga con idéntico formato al de la segunda división masculina.

Así, la Liga Guerreras Iberdrola se va a dividir en dos grupos de ocho equipos a doble vuelta. Los cuatro primeros de cada uno accede a una segunda fase para promocionar y los cuatro últimos a una lucha por la permanencia. Son hasta cuatro las plazas de descenso que va a haber, de forma que también se hace compleja la consecución del objetivo para el Adesal. Tal y como ocurre con el Cajasur CBM, el cuadro fuensantino va a arrancar la campaña encuadrado en el Grupo B. Sus rivales en este período van a ser Elche, Liberbank Gijón, KH-7 Granollers, Rocasa Gran Canaria, Salud Tenerife, Conservas Orbe Porriño y Morvedre.

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