¿Por qué desaparece el Polideportivo de la Juventud?

Zona en la que estaba el Polideportivo de la Juventud en la actualidad | ÁLEX GALLEGOS

El Polideportivo de la Juventud, una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad, ha sido demolido en los últimos días. La capital ha perdido uno de sus edificios de referencia no solo por su uso durante décadas para la práctica del deporte y su relevancia en la vida social de la zona del Sector Sur en los años 70 y 80, especialmente, sino por sus aspectos culturales.

Francisco Daroca (*), en representación del Colegio Oficial de Arquitectos de Córdoba, relata en el siguiente texto la particular visión de este colectivo a propósito de la desaparición del edificio.

“Hace unos días hemos visto, atónitos, desaparecer un edificio emblemático de su realidad histórica, obra de uno de los arquitectos cordobeses más señalados del siglo XX. Aunque parezca lógico que los políticos cumplan con sus promesas, entre las que se encuentra una adecuada dotación deportiva para el Sector Sur, no tiene por qué ser a costa de la no meditada desaparición de un bien cultural.

Precisamente en la época en la que el reciclado y la rehabilitación es un comportamiento dominante por sus sabidos valores económicos y eco-ambientales. Habría que saber añadir los culturales. Pero la desconsideración continua que normalmente se tiene con el patrimonio del siglo XX ataca impunemente nuestra memoria reciente y los valores aportados en la construcción de la ciudad.

El Polideportivo de la Juventud era una interesante obra de 1963 del arquitecto municipal Víctor Escribano Ucelay, importante autor de arquitectura local aún por investigar y difundir. A Escribano debemos una variada aportación arquitectónica, algunas veces con tintes eclécticos pero siempre con una acertada resolución. Sus arreglos de espacios públicos y plazas del Conjunto Histórico junto a su colega José Rebollo Dicenta supusieron un notable ennoblecimiento de la ciudad histórica al que tenemos que estar más que agradecidos, rematados por los atractivos Jardines del Alcázar.

También junto a Rebollo realizó en 1956 el interesante grupo de viviendas en calle Jerez, reconocido en su momento desde Madrid como un influyente ensayo y prototipo del Bloque en H, ordenado en este caso todo el proyecto según el módulo 80x80.

Víctor Escribano realizó algunos chalets interesantes como el de la avenida del Brillante 116 en 1959, o los conocidos como B-18 y La Quinta en 1963. Además de los espacios urbanos del casco ya comentados ejecutó la adecuación de la Cuesta de San Cayetano en una sensible coordinación de la funcionalidad con elementos tradicionales. Este espacio ha sido remodelado hace algo más de una década por iniciativa de Vimcorsa.

En la calle Cruz Conde o del Foro Romano vemos aspectos de diferente composición en algunos edificios de viviendas allí construidos como los del nº 16 y del 17 de la citada vía y en la esquina con Manuel de Sandoval nº 1. También es de Escribano el Colegio Cervantes, Colegio Virgen del Carmen y todo el lateral de viviendas de la calle Cairuán, entendiendo perfectamente el valor de escala urbana con respecto al magnífico entorno de la muralla, éste precisamente obra de Rebollo.

Quizás la obra más señalada de Escribano sea las 182 viviendas sociales en Avenida de Cádiz, popularmente llamadas de “El Caracol”; obra reconocida en el Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea (RAAC) con la máxima valoración. Este Registro, dependiente de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, valora también en su listado a los citados Jardines del Alcázar. Y en segunda categoría contenía, entre sus elementos, el desaparecido Pabellón. Pero el escaso poder legal del RAAC se ha visto aquí desbordado.

El Polideportivo de la Juventud fue una obra de 1963 por iniciativa de la Obra Social Cordobesa de Huertos Familiares, siendo su promotor el escultor Juan Polo Velasco. En 2012, el Patronato de esa Obra Social lo transfirió al Ayuntamiento.

Este pabellón estaba contenido en el Catálogo, aún no aprobado, de Bienes Protegidos del Término Municipal de Córdoba fuera del Conjunto Histórico. En él se definía su localización y referencia catastral, dotándolo de un Nivel de Protección Global y se dictaban sus condiciones de intervención. En su descripción se dice: “Con solución edificada más interesante que la proyectada, este equipamiento exento pero alineado a la avenida de Cádiz presenta fachada de fuerte tensión horizontal por el pódium, la cristalera de entrada e iluminación y la visera que las protege, rematando además con frontis horizontal de ladrillo rugoso visto. Dicha horizontalidad queda contrastada por la secuencia de estatuas alegóricas que coronan la cornisa. Con la pista deportiva hundida y graderío en el lateral que da a la avenida de Cádiz (la galería acristalada se separaba del graderío con una celosía cerámica muy calada), tiene en los extremos áreas de vestuarios y servicios al sur; gimnasio, taquillas y cafetería al norte. La cubierta, en diente de sierra que queda escondida por el frontis de ladrillo, se resuelve con cerchas metálicas, las que se terminan en material translúcido para la entrada de luz desde el norte. La fachada trasera se muestra como un lienzo continuo de ladrillo visto con un pausado ritmo de grandes ventanas cuadradas. En inexplicable situación de abandono desde 1997, la escalinata de la fachada principal acristalada ha quedado enterrada bajo el reciente rasanteo y acerado de la Avenida de Cádiz (2007)”.

Se aportan datos históricos en los que, además de la fecha, autoría y promotor, se añade: “Como iniciativa de Pedro López Cubero, Presidente del Patronato de la Obra Social Cordobesa de Huertos Familiares, este equipamiento pasa a manos del ayuntamiento en el año 2012. Es notoria la influencia neorrealista italiana en la concepción de esta dotación, con referencia a una arquitectura basculante entre el régimen autárquico y el racionalismo internacional”. Y se mencionan como elementos de interés: “Sencilla, austera y elegante volumetría para una dotación de valores vigentes. Y grupo escultórico en fachada principal”.

Sin embargo, su posible readaptación ha sido sustituida por la demolición (esperemos al menos la adecuada salvaguarda del interesante conjunto de estatuas de la cornisa).

El Conjunto Histórico está dotado desde 2003 de Catálogo de sus Bienes Protegidos, documento de valor legal que protege los valores del recinto histórico. La ley estatal de Suelo y Rehabilitación Urbana y la andaluza LOUA, así como las respectivas leyes de Patrimonio Español y Andaluz dictan la necesaria redacción y aprobación de un catálogo de elementos a proteger. El propio PGOU de nuestra ciudad determina: “… En todo caso, como desarrollo del Plan General se elaborará un Catálogo de Edificios Históricos Protegidos y Elementos Singulares que afectará al ámbito de aplicación del Plan General exceptuando el ámbito del Plan Especial del Conjunto Histórico”.

La Gerencia de Urbanismo de Córdoba tiene, desde 2014, un documento –ya citado- de Catálogo Municipal sin que ninguna de las legislaturas gobernantes haya hecho nada por su aprobación, sin justificación, explicación o motivo aparente. Es, quizás, la única ciudad de su rango carente de esta defensa patrimonial. Está claro que si se hubiera aprobado en su momento este brillante elemento arquitectónico no hubiera desaparecido.

El director general de Bienes Culturales tiene un adecuado texto, reconocido en los ámbitos de pensamiento de esta índole, cuyo título es ya una adecuada declaración: “La salvaguarda del patrimonio arquitectónico contemporáneo: un ejercicio de responsabilidad social”.

* Dr. Arquitecto, Académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

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