El Córdoba B ofrece la mejor lección y se gana el premio

Los jugadores del Córdoba B, eufóricos ante una tribuna repleta. FOTO: ÁLVARO CARMONA
El filial blanquiverde supera al Castellón en la prórroga (2-0) y el Lucena no puede con el Huracán (3-0) en el 'play off' de ascenso a Segunda

Quienes lo vieron no lo van a olvidar fácilmente. Quienes lo jugaron no lo harán nunca. Los chavales del Córdoba B ofrecieron una lección de fútbol total, más allá de su acierto -que lo tuvieron- o de la habilidad de su técnico, Pablo Villa, quien supo gestionar de un modo magistral unas circunstancias que se tornaron adversas. El madrileño fue capaz de transformar un problema en una oportunidad y sus chicos captaron el mensaje. Con un nivel de compromiso brutal y un despliegue físico al borde de lo sobrehumano, el filial blanquiverde despachó en El Arcángel a un histórico como el Castellón y se ganó el pase a la siguiente ronda en los play offs de ascenso a Segunda División B. Era el partido más importante de su historia. Ahora lo será el siguiente. El camino sigue y el B está dispuesto a abrírselo a machetazos si hace falta. Lo de su encuentro ante los levantinos resultó conmovedor.

Con casi seis mil espectadores en las gradas de El Arcángel, el equipo de Villa expuso más y mostró una entereza impropia de la edad de sus integrantes. Hubo poquísimas ocasiones en el partido, pero claras. A los 27 minutos, Sillero demostró sus dotes salvando un mano a mano con Adolfo. Dos minutos después, Javi López picó en una provocación de de Trilles y le golpeó con la cabeza. La acción la castigó con roja directa para el delantero carpeño el árbitro Pardo Martínez, que desde ese instante se convirtió en el enemigo público número uno de la grada. El partido se calentó y tuvo constantes rifirrafes, triquiñuelas y argucias clásicas en eliminatorias de este calibre. Con un futbolista menos, el Córdoba aguantó el tipo hasta el descanso y también en la segunda parte, en la que opuso resistencia con una buena colocación, una entrega física al límite y la seguridad que inspiran futbolistas como los hermanos Bernardo -férreo en la vigilancia a Adolfo, el mejor de los blanquinegros- y Fran Cruz en el eje de la zaga o Toni Seoane, quien enseñó un repertorio excepcional de ritmo, construcción y criterio. Javi Cabezas, uno de los más activos toda la tarde, tuvo la oportunidad de cerrar el duelo en el tiempo añadido a los primeros noventa minutos, pero su disparo se estrelló en el cuerpo del meta castellonense Salva. Quedaban treinta minutos de prórroga y las fuerzas estaban ya en la reserva.

Y ocurrió. El árbitro señaló penalti en el área castellonense por manos de un defensor en una jugada de apariencia instrascendente. Le tocó ejecutarlo a Toni Seoane, que batió con habilidad a Salva. La grada estalló. El Castellón tenía que buscar ya a toda costa un gol y el Córdoba se dedicó a defender lo suyo con un talante increíble. No se encerró en su área para sacar pelotazos, sino que sacó a relucir las virtudes técnicas de sus mejores hombres y se quedó con el balón casi todo el tiempo. El Castellón, desesperado, se lanzó hacia arriba y propició las contras locales y una catarata de ocasiones ante la algarabía de la grada, donde se vivía ya la fiesta. En el último córner a favor del Castellón, con el portero en el área cordobesista, el despeje llegó a los pies de Guti, quien progresó con la pelota y la colocó dentro de la portería descubierta. Fue la apoteosis. Los niños de las categorías inferiores, que estaban tras la meta castellonense, salieron al césped y ante la invasión el árbitro decretó el final del encuentro. Uno de los mejores que se ha podido ver en este estadio en el presente curso futbolístico. La aventura del B sigue viva.

El Lucena, por su parte, no pudo eliminar por segunda temporada consecutiva al Huracán de Valencia y cayó por 3-0 (1-0 en la ida) para decir adiós al play off de ascenso a Segunda División A. El equipo de Falete, que padeció un ambiente de gran hostilidad en el Municipal de Manises, se vio sentenciado por dos goles antes de la media hora, logrados por Fabiani (minuto 17) y Pomares (minuto 22). A partir de ahí, los celestes lo intentaron sin fruto en un pleito cargado de incidentes, que registró contínuas brusquedades y acabó con cuatro jugadores expulsados por el árbitro canario Pinto Herrera, que echó del campo a los locales Salero y Capdevilla y a los cordobeses Juanjo y Gavilán. Después del 3-0, marcado por Carreño en el minuto 80, se produjeron varias tanganas. Un feo desenlace para una campaña extraordinaria del Lucena CF, que no ha podido seguir adelante en su segunda participación consecutiva en los play offs.

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