Cordero, el ejecutor discreto en los panoramas revueltos

Cordero en su presentación oficial en el Córdoba. FOTO: MADERO CUBERO
El actual director deportivo del Córdoba tuvo un controvertido paso por el Tenerife, equipo al que se enfrentan los blanquiverdes

“El Tenerife y el Córdoba se merecen jugar los play off de ascenso”. Así de diplomático se ha mostrado en La Opinión de Tenerife el director deportivo blanquiverde, Pedro Cordero, habitualmente hermético ante los medios locales y siempre alejado de trifulcas periodísticas. El cartagenero ha hecho una excepción en las vísperas de un partido curioso y determinante, por cuanto se enfrentan dos equipos que aspiran a disputar las eliminatorias por subir a Primera. Y en ambos frentes ha ofrecido sus servicios Cordero, que hace dos años tuvo un paso por la Isla del que tiene un recuerdo “grato”, según expone en sus declaraciones al rotativo insular, si bien recalca que en su destino presente, el Córdoba, se siente “satisfecho” del trabajo realizado.

Pedro Cordero fue reclutado por el club chicharrero hace dos campañas en un momento especialmente crítico. El club acababa de descender a Segunda División B y las circunstancias exigían soluciones drásticas. “Había que hacer limpia y eso siempre genera conflictos”, recuerda el exfutbolista de Murcia y Albacete, entre otros equipos. Ahora, en los despachos, su destino parece dirigirle hacia escenarios de corte volcánico. Cuando el Córdoba le reclutó, poco antes de la apertura del mercado invernal, fue precisamente para encomendarle la misión de relanzar a los dos equipos del club: la primera plantilla, con una imagen poco convincente y evidentes taras para luchar por el ascenso, necesitaba revulsivos; el filial estaba hundido en la cola de la Segunda B en su año de debut. Hace unos días pudo celebrar la mitad de su objetivo. El B logró la permanencia a falta de una jornada en el Carlos Belmonte de Albacete, precisamente uno de los escenarios en los que Cordero destacó como futbolista. El otro desafío sigue pendiente. El Córdoba está a un punto del play off y Cordero no lo descarta. “Los dos se lo merecen”, ha dicho en la prensa isleña. Del decepcionante desenlace del último partido ante el Zaragoza no quiere ni oír hablar. Para qué. “Llegamos a los últimos cuatro partidos como el resto, diciendo que por qué no vamos a estar ahí nosotros. Está claro que hasta el final va a estar todo muy igualado”, explica. Razón no le falta. Los hechos, alocados a más no poder, le conceden esperanzas.

Lo que Cordero hizo en el Tenerife guarda un claro paralelismo con su papel en el Córdoba. Le trajeron para tomar decisiones y ejecutarlas. De aquel “Tete” del descenso sólo quedaban Sergio Aragoneses y Pablo Sicilia, al lado de algunos canteranos que ya habían debutaco mcomo Germán, Abel o Bruno. Corderó fichó a tipos bregados como Tarantino, David Medina, Cristóbal, Meji, Víctor Bravo, Kiko Ratón o Jorge Perona. En invierno fichó a Raúl Llorente, Kike López, Luismi Loro y Aridane. Para el banquillo empezó con Antonio Calderón, éste fue suplido por Andrés García Tébar y terminó el curso en la liguilla de ascenso con Quique Medina. El Tenerife no ascendió. Le cerró el camino la Ponferradina. Cordero no renovó y así terminó una relación llena de situaciones convulsas, prisas y tensión. Le herencia de Cordero, sin embargo, acabó funcionando: Quique Medina fue el técnico del definitivo ascenso. Ahora es homólogo del cordobesista: ejerce de director deportivo.

En el Córdoba, a Cordero le tocó destituir a Pablo Villa y fichar a “Chapi” Ferrer. También reconstruyó al filial con piezas determinantes como el portero ghanés Razak Brimah -lo tuvo tambiénen el Tenerife- y el lateral Dani Pinillos, fichado del Orense para el equipo de Segunda B y ahora un fijo indiscutible en la primera plantilla. El director deportivo abrió la puerta a Pacheco, Janse, Strahman, Armando y Joselu, supliendo las plazas con las contrataciones de Arturo, Juanlu, Nieto, Gunino y Obiora, incorporándose posteriormente López Garai después de la grave lesión de Carlos Caballero. Cordero ha metido mano a fondo en el Córdoba y se ha notado. Con economía de guerra y el obstáculo de una situación deportiva poco atractiva, ha tenido la habilidad de reclutar jugadores para levantar un proyecto alicaído. Seguramente Cordero no viaje este fin de semana a Tenerife para volver a pisar el Heliodoro Rodríguez, que un día fue su hogar. Quizá lo haga en un futuro play off... Quién sabe.

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