El Córdoba CF se atreve a creer con otra victoria heroica en Castalia
El Córdoba CF se niega a cerrar la persiana. Los pupilos de Iván Ania siguen agarrados a un sueño quimérico que cada vez parece menos quimera. Los blanquiverdes asaltaron este sábado el feudo del CD Castellón con una victoria heroica (1-2) que prolonga el idilio de los califas en Castalia y que deja, momentáneamente, al cuadro califa a tan solo cuatro puntos de los puestos de play off. Una utopía. Un imposible que, sin embargo, va cobrando forma jornada tras jornada en una recta final apoteósica para un bloque blanquiverde que parece haber entrado en una dimensión paralela. Y todo, en este caso, gracias a un nuevo doblete del eterno Adri Fuentes y a una nueva exhibición coral en uno de los feudos más exigentes de toda la categoría.
El conjunto de Iván Ania golpeó primero desde la pizarra, el planteamiento y la intensidad. Presión asfixiante, robos en campo contrario y verticalidad absoluta y, al minuto de juego, la primera ocasión: Fuentes exigía a Matthys en una llegada forzada al espacio. El Córdoba logró cortocircuitrar en estos primeros compases la salida de balón local con una intensidad aplastante. Un robo de Fuentes habilitó a Guardiola poco después, cuyo trallazo desde la frontal repelió el meta albinegro a córner y, tras solo un minuto, Requena volvió a morder en la salida orellut y Kevin Medina mandó su misil un palmo por encima del larguero. El Córdoba devoraba los duelos individuales; el plan de Iván Ania estaba dando sus frutos.
Pero el CD Castellón no iba a ser tan solo un mero espectador en su propia fiesta. El rodillo de Pablo Hernández despertó a lomos de Ousmane Camara con el paso de los minutos. Tras este inicio timorato, el atacante rompió por línea de fondo superando a Álex Martín para toparse con la firmeza de Iker Álvarez. El partido abrazó entonces el rock and roll prometido. Ronaldo probó los reflejos del meta andorrano con un disparo seco tras un saque de esquina y Jakobsen acarició la escuadra tras perfilarse hacia dentro. Los centros del campo desaparecieron, devorados por las transiciones y el ritmo eléctrico que se esperaba del partido.
Los últimos compases del primer acto desataron la taquicardia, para unos y para otros. Primero, Adri Fuentes perdonó la vida al Castellón. El ariete se plantó completamente solo ante Matthys tras un balón al espacio, pero su vaselina se perdió muy por encima del travesaño cuando la grada visitante ya cantaba el gol. La réplica local fue contundente. Cipenga sembró el pánico sorteando a dos zagueros, y el Córdoba sobrevivió de milagro a una secuencia de despejes fallidos de Rubén Alves en el área pequeña. Ya en el añadido, la garra blanquiverde apareció sobre la misma línea de gol para blocar un remate a bocajarro de Jakobsen tras un pase de la muerte de Alcázar. Espectáculo mayúsculo sin premio en el luminoso.
Tras el paso por vestuarios, no hubo respiro. El segundo acto comenzó con un Castellón decidido a romper el muro y, en el 50, Iker Álvarez firmó la jugada del partido, una de esas que cambian destinos. Camara, habilitado entre centrales por Cipenga, definió bajo y ajustada al palo en una jugada absolutamente inmejorable, pero el meta andorrano apareció con una mano abajo prodigiosa para desviar lo justo y mandar el cuero al larguero. Salvada antológica para sostener el cero. Y el fútbol, caprichoso, premió al que perdona. Apenas dos minutos después, Kevin Medina firmó una galopada por la izquierda para colgar un centro quirúrgico al corazón del área. Allí, esperando como tantas veces lo ha hecho, apareció un Adri Fuentes que ejecutó la 'ley del ex' con un cabezazo a la escuadra para batir a Matthys (52', 0-1). El sueño seguía con vida.
Lejos de echar el cerrojo, el Córdoba CF apretó el acelerador. El bloque califa creyó en su segundo golpe, pese al asedio orellut. Tras una fase frenética de ida y vuelta, Iván Ania movió el banquillo en el 59 con la entrada de Jacobo y Diego Bri por Kevin Medina y Sergi Guardiola. Los cambios entraron al verde como un huracán. En el 63, Diego Bri ganó la partida a Mellot en una pugna por un balón al espacio para colocar un pase de la muerte tras una acción calcada al del primer tanto, donde Adri Fuentes apareció de nuevo como un fantasma para empujar el cuero a placa: 0-2 y delirio absoluto en la grada cordobesista desplazada a Castalia. Pablo Hernández movió ficha de inmediato con la entrada de Sienra y Mabil, y Ania respondió en el 67 con un Percan que entró por el bigoleador con la misión de seguir atacando los espacios con su velocidad.
Como cabía esperar, el tramo final fue una agonía. El Castellón se volcó con todo, desarbolando su centro del campo con la entrada de Suero y Álvaro García, y el partido se convirtió en un desfile de sustos en el área de Iker Álvarez. El meta andorrano, providencial por enésima vez, se multiplicó en una doble parada ante Mabil en el 77, evitando primero el remate y luego el rechace. Pero la presión local acabó por encontrar premio en el 81, cuando Álvaro García -ariete que el Córdoba CF tanteó en el mercado invernal- recortó distancias con un testarazo a la salida de un centro de Mabil desde la derecha (1-2). Empezaba la traca final. El Castellón se lo creía, el Córdoba sufría y el partido se descontroló en un intercambio frenético. Requena, dueño y señor del centro del campo, pudo sentenciarlo en el 86 con un mano a mano que Matthys salvó con una manopla salvadora, antes de seis minutos de añadido en los que el cuadro califa se atrincheró en su área para defender los tres puntos.
Pero finalmente, el bocinazo final liberó la euforia. El Córdoba CF se llevó de Castalia otro triunfo de un valor incalculable que le permite enlazar su quinta victoria consecutiva, una racha sin precedentes en su temporada que le coloca momentáneamente a tan solo cuatro puntos del play off. Una distancia que, tras una tarde como la vivida en el feudo orellut, parece más cercana que nunca. Castalia sigue siendo el 'Teatro de los Sueños' particular del Córdoba CF. Quedan cuatro jornadas, quedan doce puntos en juego y queda, sobre todo, la fe de un bloque que se ha empeñado en convertir lo imposible en cotidiano. La ilusión sigue intacta, y el cuadro blanquiverde se empeña en mantener el sueño vivo.
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