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El balón parado, la grieta que le niega la portería a cero al Córdoba CF
El Córdoba CF defiende bastante mejor de lo que cuentan sus números más visibles, incluso en una temporada marcada por las reiteradas bajas en defensa. Puede sonar contradictorio en un equipo que apenas ha cerrado su portería a cero en nueve ocasiones esta temporada, una de las cosechas más pobres de toda LaLiga Hypermotion, pero basta rascar un poco en las estadísticas para descubrir a un conjunto razonablemente sólido en el juego. Sin embargo, hay ciertas costuras que salen a relucir y que siguen siendo uno de los principales debes del equipo, respaldando así la fragilidad defensiva habitual en el cuadro blanquiverde.
El dato que mejor retrata el comportamiento defensivo del bloque es el de los goles esperados en contra. Esta estadística enumera de 0 a 1 la posibilidad de gol: cuanto más cercana es a 1, más clara es la ocasión. Y, en este baremo, los blanquiverdes acumulan un total de 51,6 goles esperados en contra, el séptimo mejor registro de la categoría, por delante de buena parte de sus rivales. Dicho de otro modo, cuando el adversario ataca de forma organizada, el equipo de Iván Ania concede bastante menos peligro del que cabría imaginar viendo su escueto recuento de imbatibilidades (9) y sus goles encajados (60). El problema, por tanto, hay que buscarlo en otra parte, aunque con atención a ese diferencial negativo entre goles encajados y esperados.
Ese otro lado tiene nombre: el balón parado. Ahí es donde el Córdoba CF se desangra. Según los datos de Opta, los califas han encajado un total de 16 goles a la salida de córners y faltas, el segundo peor dato de la Segunda División (solo por delante de los 17 del Granada), a una distancia sideral de los cinco que reciben los más aplicados en esa faceta, Burgos y Castellón. Buena parte de los partidos que el equipo tenía encarrilados se le han escapado precisamente en esas acciones de estrategia, las más entrenables y, a la vez, las más dolorosas de encajar. De hecho, en estas acciones, los goles esperados son 10,3, y ha encajado 16, lo que significa que han recibido más goles de los que cabría esperar por la peligrosidad de las acciones.
A esa fuga se le suma una segunda, igual de elocuente. De las nueve porterías a cero del curso, seis se firmaron en El Arcángel: como local, el equipo ha dejado su meta intacta en el 30% de sus encuentros (6 de 20), una discreta zona media de la categoría que se traduce en 31 puntos sumados en el Reino (el 11º mejor local). Lejos de casa, en cambio, ese porcentaje se hunde hasta el 14% (solo 3 imbatibilidades en 21 partidos), un registro por debajo del cual solo quedan Cultural y Mirandés en toda la Segunda División. Dejar la meta a cero se ha convertido, así, en una rareza lejos de El Arcángel.
Mientras tanto, la portería ha cumplido dentro de ese contexto adverso. Iker Álvarez firma siete de las nueve imbatibilidades y un 67,4% de paradas, pero de poco sirve la mano de un guardameta cuando el gol nace de un marcaje perdido en un córner o de una colocación dudosa ante una falta lateral. La solidez que el equipo ha recuperado atrás en el tramo final de temporada convive, en definitiva, con un talón de Aquiles que se repite jornada tras jornada.
El retrato que dejan estos números es el de un Córdoba CF mucho más cerca de la imbatibilidad de lo que aparenta. No necesita refundar su defensa ni reinventarse atrás, sino afinar la estrategia defensiva y perder el respeto a los campos ajenos para que esas nueve porterías a cero empiecen a multiplicarse. El fondo, ese que miden los goles esperados, hace tiempo que acompaña. Solo faltan por taponar las dos grietas que, de momento, le siguen negando el cero.
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