El Arcángel, factor clave para la ilusión del Córdoba CF
El Córdoba CF ha entrado en febrero con la velocidad de crucero activada y, lo que es más importante, tachando tareas de la lista roja de Iván Ania tras un final de mercado algo insulso. Tras asentarse, al menos hasta ahora, como uno de los mejores visitantes del fútbol español, la asignatura pendiente de los califas residía en su propia casa, ante su gente. La victoria de este pasado fin de semana ante el Real Valladolid (3-1) supuso un golpe sobre la mesa, la confirmación de que la ilusión por el ascenso tiene ahora unos cimientos sólidos también a orillas del Guadalquivir. Con la segunda vuelta acelerando, el vestuario ha entendido que el sueño del play off pasa obligatoriamente por reactivar el factor Arcángel.
Y es que las estadísticas empiezan, por fin, a dibujar un equipo más simétrico en este sentido, aunque los rivales, tanto en casa como fuera, siguen teniendo mucho que ver. Lejos de Córdoba, los blanquiverdes siguen siendo una máquina de sumar, ocupando la tercera posición en la clasificación de visitantes con 20 puntos tras su espectacular triunfo en Las Palmas. Un registro de aspirante directo. Sin embargo, la brecha con el rendimiento en casa se está cerrando, poco a poco. Un hecho vital para las aspiraciones del club, con 9 partidos aún por delante en El Arcángel y un mes de febrero que puede resultar clave para el futuro.
Gracias al triunfo ante los pucelanos, el Córdoba ha escalado posiciones en la tabla de locales, situándose ya en el puesto 13 con 18 puntos acumulados en su feudo. El balance en El Arcángel empieza a tomar color: cinco victorias, tres empates y cuatro derrotas, después de que hayan visitado el Reino todos los equipos que tiene por delante el propio Córdoba CF (Racing, Castellón, Dépor, Almería, Las Palmas y Málaga). Aunque todavía hay margen de mejora para igualar la fiabilidad a domicilio, la inyección de moral que supuso remontar un partido complicado ha servido para disipar los fantasmas recientes y convencer a la grada de que el fortín está de vuelta.
De esta manera, la clasificación refleja la importancia de hacerse fuertes en casa de aquí a mayo. El Córdoba CF suma ya 38 puntos, los mismos que marcan la frontera del play off que ostenta el Málaga (6º), y se mantiene en la séptima plaza, al acecho de cualquier tropiezo de los de arriba. La igualdad es máxima en la zona noble de LaLiga Hypermotion, y es ahí donde el calor de la afición debe convertirse en el elemento diferencial para decantar la balanza del lado califal.
Un calendario de vértigo antes de la primavera
La buena noticia es que el calendario de febrero y marzo ofrece al Córdoba la oportunidad perfecta para consolidar esta nueva dinámica, sobre todo en El Arcángel. Tras el golpe de autoridad ante el Valladolid, la hoja de ruta es exigente y no admite relajación. El equipo afrontará primero una salida complicada este próximo 8 de febrero ante el Ceuta, un rival incómodo en la zona media de la tabla que siempre da su máximo en el Alfonso Murube. Tanto es así que, actualmente, es el tercer mejor local de la categoría como 25 puntos sumados (de 35 en total) en su propio feudo.
Pero el verdadero examen a la fiabilidad de El Arcángel llegará justo después. El día de los enamorados, el 14 de febrero, el Córdoba recibirá al CD Leganés, un equipo que siempre exige el máximo, confeccionado para ascender y que poco a poco está despertando de su letargo. Tras visitar al Almería el 22 de febrero en uno de los enfrentamientos más trascendentales del mes, al verse las caras con un rival directo, el feudo blanquiverde volverá a abrir sus puertas a inicios de marzo para recibir al FC Andorra, cerrando el ciclo de partidos inmediatos en casa el 15 de marzo ante la Real Sociedad B, otro rival de la zona baja.
La ecuación es sencilla. Si el Córdoba logra mantener su excelente nivel fuera -donde solo ha perdido dos partidos en toda la temporada- y consigue que la victoria ante el Valladolid sea la primera piedra de una racha triunfal en El Arcángel, el objetivo estará al alcance de la mano. El equipo ya ha demostrado que sabe ganar sufriendo; ahora toca demostrar que en casa, nadie juega más cómodo que los de blanco y verde.
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