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Fede Cartabia celebra el primer gol del Córdoba CF en Primera División | MADERO CUBERO
El Córdoba debuta en El Arcángel con un empate tras ir de menos a más en un partido que fue del tedio a la tensión extrema

Nunca se oyó cantar un gol así en El Arcángel. Los últimos partidos en Segunda fueron empates sin movimiento en el marcador y el del ascenso... bueno. Ya saben ustedes quién lo hizo y dónde fue. En el sitio más lejano posible, con un mar de por medio. Había muchas ganas guardadas, muchos complejos enquistados, demasiados deseos de ser como los demás. Todo eso se gritó al aire calentón del verano cordobés cuando Fede Cartabia hizo lo que hizo. Ese instante quedará guardado para siempre, pero la vida sigue. El Córdoba volvió a Primera División. Marcó un golazo y no ganó. No lo hizo porque en esta categoría no hay nada gratis. No basta con un rato de inspiración, con un arreón de rabia, con una explosión de talento sin continuidad. El Córdoba se quedó con un punto ante el Celta, una formación con empaque y estilo. No supo mal. Los seguidores terminaron entusiasmados con un partido que concluyó con los dos equipos dándose golpes, sin hincar la rodilla, y unos cuantos futbolistas desparramados sobre el césped con calambres y cansancio extremo.

La única novedad en el once del Córdoba con respecto al que ofreció un curso de dignidad en el Bernabéu fue la entrada de Fede Cartabia. Se cayó Crespo por lesión y Pinillos bajó al lateral, entrando el argentino para alborotar y crear en ataque. No estuvo el cuadro local especialmente inspirado en esta faceta, pero el de Bombal fue el elemento más incisivo. Ya fuera a balón parado, abriendo huecos para los compañeros o inventando un disparo inverosímil, Fede enseñó la cara más agresiva de un Córdoba que, en líneas generales, estuvo blandengue y con un ritmo inferior al del Celta en la primera parte. Los vigueses compusieron una colección de sustos en la portería de Juan Carlos, al que se le acumuló la labor ante la ternura de la vanguardia blanquiverde. Las bandas estuvieron especialmente vulnerables y Pinillos lo pasó francamente mal, viéndose desbordado por un Orellana encendido. El chileno ya dejó su primera muestra a los cinco minutos, dejando burlados a Pinillos y Pantic para colocar un balón en el corazón del área que no encontró rematador. Cinco minutos después lo volvió a hacer, pero su lanzamiento pegó en un defensa, y al cuarto de hora forzó a Juan Carlos a estirarse para desviar un tiro muy potente.

Cuando al Celta le anularon un gol por fuera de juego a Nolito, el resoplido en El Arcángel hizo bajar varios grados la temperatura. El Córdoba no conseguía hacerse con el control ante la escuadra de Eduardo Berizzo, más cuajada y con un arsenal ofensivo mucho más versátil que los de casa. Pelotazos largos a Mike Havenaar que el japonés no capturaba y las diabluras en solitario de Cartabia componían un escueto muestrario. Lo mejor del Córdoba lo hizo el argentino en el minuto 35, en una acción en la que después de que la pelota fuera sobada en la zona de mediocampo decidió jugársela con un zapatazo inesperado. Salió ajustado al palo ante la mirada aliviada de Sergio Álvarez. Una andanada de Radoja, que remató de manera deficiente cuando lo tenía todo a favor, volvió a poner el corazón en un puño a la parroquia local, que se comportó de un modo conmovedor: animó con más fuerza cuando peor estaban los suyos. El intermedio llegó como una medicina para el Córdoba, que salió indemne ante un adversario más dominador.

A la salida de la caseta hubo miradas de ilusión y codazos de complicidad en el graderío: salía a escena Borja García, el hijo pródigo que un día puso patas arriba El Arcángel y que ha vuelto después de un más que discreto paso por el filial del Real Madrid. Ferrer dejó en el vestuario al brasileño Ryder Matos, que estuvo nada más que aceptable en la primera parte, y buscó algo más de efervescencia. Todo parecía discurrir por los mismos cauces hasta que, del modo más inapropiado, el panorama se alteró y el guión del partido dio un giro radical. Orellana, que lo intentaba todo porque casi todo le salía, se metió por la izquierda y colocó un balón que Juan Carlos no fue capaz de blocar y vio cómo se introducía con parsimonia en el marco. El golpe sumió al estadio en un silencio que sólo fue momentáneo. El Córdoba reaccionó. En las gradas, con cánticos imparables, y en el césped, donde todos decidieron que resulta inútil dejarse avasallar sin pelear hasta el fin. Se erigió en capitán de la revuelta el que se preveía, el “wonderboy” blanquiverde: Fede Cartabia.

Ocho minutos después del 0-1, Fede firmó el empate y desató la locura en las gradas. Para entonces, el duelo estaba en fase incandescente. El Córdoba llegaba, presionaba y robaba balones para meter al Celta en un atolladero inesperado. Los vigueses iban cediendo terreno ante un equipo enardecido, en su versión más rebelde. El balón era ahora del Córdoba, pero la calidad invididual de los célticos convirtió el tramo final del partido en una ruleta rusa. Berizzo dio entrada a Charles a falta de un cuarto de hora y Ferrer respondió unos segundos después metiendo en el césped a Xisco. Los romanticismos quedaron para mejor ocasión. El graderío abroncó al brasileño, antiguo ídolo en los tiempos duros de Segunda, y aplaudió al balear, en entredicho durante todo el verano. Tuvo el nueve del Córdoba una oportunidad inmejorable para terminar como el héroe de la noche. López Silva se deshizo de sus marcadores y metió un balón en profundidad, pero Xisco se hizo un lío y no alcanzó a rematar ni a pasar. Después de todo, un punto. Bienvenidos a Primera.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA, 1: Juan Carlos, Gunino, Íñigo López, Pantic, Pinillos, López Garai (Patrick Ekeng, 71'), Fausto Rossi, López Silva, Fede Cartabia, Ryder Matos (Borja García, 46') y Mike Havenaar (Xisco, 78').

CELTA, 1: Sergio Álvarez, Jonhy, Cabral, Fontás, Planas, Radoja, Álex López (Augusto Fernández, 63'), Krohn-Deli, Orellana, Nolito y Larrivey (Charles, 77').

ÁRBITRO: José Antonio Teixeira Vitienes (Comité Cántabro). Mostró tarjeta amarilla al local Patrick Ekeng y a los visitantes Johny, Cabral, Radoja y Augusto Fernández.

GOLES: 0-1 (51') Orellana. 1-1 (59') Fede Cartabia.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la segunda jornada del campeonato de Liga BBVA, disputado en el estadio municipal El Arcángel ante 15.892 espectadores, con medio centenar de seguidores célticos en la esquina de Preferencia.

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