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Cristian López

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De un tiempo a esta parte, la ilusión anda desbordada en el interior del Pabellón Municipal Alcalde Miguel Salas de Puente Genil. La Covid-19 lo cambió casi todo en el deporte, aunque lo que parece inalterable es la capacidad de sacrificio y superación, que suelen traer a su vez enormes recompensas. Más si cabe en tiempos tan difíciles como los actuales, en los que la crisis sanitaria ha ido derivando en unos problemas económicos constantes, que dificultan la propia supervivencia de clubes modestos en las más altas competiciones. Sin embargo, la capacidad de resiliencia, término puesto muy de moda en las fechas más recientes, parece ir de la mano del Ángel Ximénez, que ha conseguido a través del mérito deportivo hacer sombra a todos los demás problemas. Y una de esas recompensas tendrá lugar precisamente a partir de este mismo viernes.

El conjunto pontano encara este fin de semana su cuarta participación en la fase final de la Copa del Rey de balonmano. Un merecido premio a una trayectoria soberbia del plantel de Paco Bustos, que está completando una de sus mejores campañas históricas en la Liga Asobal, la máxima división nacional. Se dice pronto, pero es que la entidad pontana no ha estado exenta de todos los problemas mencionados. El presupuesto se ha visto reducido y la pandemia ha golpeado al club en determinados momentos. Pero de todo ello ha logrado levantarse. También, y quizá sea este uno de los grandes lastres, de la imposibilidad de contar durante la mayor parte del curso con sus aficionados, pulmón que ha sido imprescindible en el crecimiento del club. 

Un Ángel Ximénez que llega “con mucha ilusión” a un torneo copero decisivo, según afirma su técnico Paco Bustos, quien recalca que tienen la intención de “hacer un buen papel y dejar bien alto a nuestro club y a Andalucía”, ya que “para un club pequeñito como el nuestro, jugar la Copa del Rey es algo muy importante”. 

Y es que la localidad cordobesa, de algo menos de 30.000 habitantes, acumula ocho cursos seguidos en la máxima categoría. Y en cuatro de ellos ha logrado colarse entre los ocho mejores para la Copa. 2015, 2018 y 2019 son las otras tres fechas grabadas a fuego en el recuerdo del club, con especial relevancia para su segunda participación, pues fue entonces cuando logró hasta la fecha su única victoria, en la primera ronda y precisamente ante el Granollers, quien será su primer adversario (viernes, 17:30) en la cita que se celebrará del 5 al 7 de marzo en el WiZinkCenter de Madrid. 

“La Copa del Rey es una competición muy bonita”, asegura Bustos, que recuerda haberla jugado “muchas veces como jugador y ahora me toca como entrenador” y aunque “va a ser atípica por la situación que hay, no deja de ser la Copa del Rey, que es una experiencia que me apetece muchísimo y a disfrutarla”. 

Otra de las piedras angulares del proyecto es, sin duda, su presidente Mariano Jiménez. El histórico dirigente vive con mucho optimismo los días previos al arranque de la competición, que es, como se ha dicho, el merecido premio al trabajo de un equipo que “a pesar de las dificultades de la pandemia y del público, está haciendo una de las mejores temporadas en los ocho años que llevamos en Asobal”, ya que “está demostrando, con la dirección de Paco, que los jugadores van cada día mejor y los resultados últimos nos han sorprendido a todos, como fue ganar a León en su casa o aquí al Granollers”. Así, admite estar “muy contento” y “si continuamos así, al final de temporada estaremos donde ellos quieran estar”. 

Con todo, el sabor será agridulce para la Copa debido a la limitación en el aforo, lo que impedirá al Ángel Ximénez contar con el núcleo fuerte de su afición en las gradas madrileñas. “Alguno seguro que se va a acercar, pero no va a ser nunca lo que vivimos en Madrid en el 2018, que fue apoteósico y que fue casi todo el pueblo”, recuerda Jiménez, que recalca que “sin ellos (aficionados) esto no es nada”. 

Tampoco lo sería sin los principales protagonistas, que no son otros que los jugadores. Y entre ellos sobresalen el guardameta Álvaro De Hita y el capitán José Cuenca, los únicos que han estado presentes en las cuatro participaciones coperas. El propio Cuenca destaca que el vestuario anímicamente llega “fenomenal” y “las sensaciones son bastante positivas y vamos con muchas ganas y muchísimas ilusión”, queriendo enviar un mensaje de agradecimiento a todos los aficionados, que “seguro que hay mucha gente que nos acompaña, tanto física como anímicamente, y desde aquí lo agradezco en estos tiempos tan difíciles y solo me queda ser optimista y pensar que pronto tendremos público con nosotros y disfrutaremos de un gran final de temporada”. 

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