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Soñar con algo mejor en el futuro. A veces -o en la mayoría de las ocasiones- cualquier tiempo pasado parece mejor tal y como decía Karina con su particular baúl de los recuerdos. Y es que el deporte cordobés, a excepción de Adesal y Ángel Ximénez de Puente Genil en balonmano, el Córdoba Patrimonio de la Humanidad en fútbol sala y los dos conjuntos de Priego en tenis de mesa, está pasando por un mal momento en varios ámbitos. El baloncesto provincial echa en falta un club referente que sea capaz de volver a pelear por la máxima categoría de esta disciplina tras un Cajasur Córdoba que estuvo a punto de ascender a la ACB en dos ocasiones. Al mando de este equipo estaba un Rafa Sanz que ahora se encuentra trabajando para la Federación Andaluza de Baloncesto y ha atendido a CORDÓPOLIS para sincerarse sobre la actualidad de un deporte que vive con una pasión propia de un entrenador que quiere ver resurgir a su tierra en la cancha.

Rafa Sanz comenzó muy joven a practicar baloncesto, pero pronto supo que su lugar estaba dirigiendo a los jugadores. El técnico cordobés inició su carrera como entrenador a los 14 años, cuando se inició en el Colegio Salesianos, logrando tres títulos provinciales, un quinto puesto andaluz y un subcampeonato de Andalucía junior. Estos números valieron para que el CB Montilla se fijase en su figura para intentar subir a la Liga EBA. Tras quedarse a las puertas de aquel ascenso, el Cajasur Córdoba decidió que Sanz era el idóneo para dirigir un proyecto profesional y no se equivocó en absoluto. El plantel cajista soñó hasta el último momento con una plaza en ACB en dos ocasiones, aunque finalmente no se consiguió. Después de pasar por La Palma, Tenerife, Ourense, Alcázar, BBall, Cordobasket y Extremadura Plasencia, el entrenador cordobés decidió que era buena idea dedicarse a la Federación Andaluza de Baloncesto para seguir creciendo como profesional. Por ello y con el fin de analizar la actualidad del deporte a nivel local -incluyendo balonmano, fútbol sala y fútbol césped- Rafa Sanz atendió a CORDÓPOLIS con la energía que le caracteriza y preparado para dejar clara la realidad que vive el baloncesto cordobés.

PREGUNTA. ¿Qué sientes cuando ves a chavales jóvenes jugando en un parque de barrio como este?

RESPUESTA. Es un sentimiento de alegría por ver que hay tanta gente que le gusta el baloncesto y que lo practica, pero también de tristeza porque no se puede entrenar. Yo he estado en un viaje en El Cairo y las condiciones de seguridad no eran demasiado buenas. Me acuerdo que estábamos en el hotel mi mujer y yo y había unas chicas que estaban entrenando en una cancha que se veía desde nuestra habitación y yo le decía a mi mujer que iba a bajar a entrenarlas un rato. Mi mujer no me dejó porque había guardias con metralletas en la puerta del hotel y no inspiraban mucha confianza, pero yo le insistí un par de veces para prestarme a entrenarlas. A mi me gusta mucho entrenar y cuando ves a gente jugando al baloncesto, pues te entra esa cosa por dentro.

P. ¿Cómo te aficionaste a esto?

R. Siempre tuve una gran vocación docente. A mí me gustaba jugar, pero sobre todo me encantaba entrenar. En las escuelas de Salesianos, que era la cuna del deporte a nivel cordobés promovida por Kiko Pastor, había equipos de baloncesto y yo cuando tenía 11 o 12 años ya echaba una mano en aquellas escuelas con niños de seis, siete u ocho años. Cuando cumplí 14 tuve claro que quería ser entrenador de baloncesto y ya empecé a entrenar. Con 15 años hice el curso de nivel uno, con 17 hice el curso de nivel dos y con 19 el curso nacional de entrenador de baloncesto. Desde los 14 años quería dedicarme a esto y encontré el apoyo de mi familia, amigos y el entorno de Salesianos para alcanzar ese sueño que tenía.

P. Has hablado mucho de tu parte personal, pero, ¿quién fue tu referente a nivel deportivo?

R. Yo siempre he intentado formarme. Considero que el oficio de entrenador tiene que ver con la capacidad de dominar muchos aspectos como preparación física, psicología, técnica, táctica, dirección de grupo... No he tenido una o dos personas, sino que he intentado tener un abanico muy grande y seguir a mucha gente. Yo he invertido mucho dinero, y lo sigo haciendo, en formarme. Cuando vinieron a España entrenadores de la liga universitaria americana o de la NBA, fui a todos esos cursos que se daban en aquel entonces y después igual. He seguido invirtiendo parte del dinero que he ganado gracias al baloncesto en seguir formándome. No he tenido un referente exclusivo, evidentemente la persona que más me ayudó en mis inicios fue Kiko Pastor porque él creyó en mí. Había que tener mucha valentía para darle equipos de baloncesto a un niño de 15, 16 o 17 años. Él fue fundamental, aunque también supuso un gran espaldarazo que con tan solo 20 años me fichara el Montilla para entrenar en Segunda División nacional gracias a Paco Vílchez. Lo conocía por el curso superior que hice en Sant Cugat y fue una persona muy importante. Después tuve la gran suerte de que Cajasur me hiciese un contrato profesional con 22 años.

P. En el Cajasur viviste como protagonista la etapa más dorada del baloncesto cordobés.

R. Es como ver que todo el esfuerzo que has hecho como persona puede recoger los frutos. Fueron dos años fabulosos porque puedes dedicarte a lo que te gusta, en tu tierra y con la gente de tu entorno disfrutando de todo aquello. Fueron dos años donde los medios de comunicación y la gente tenían los viernes por la noche una cita ineludible con el ir a los partidos a Vista alegre. Siempre están en el recuerdo de los aficionados del baloncesto y por supuesto para mí.

P. ¿Echas de menos que exista un equipo de baloncesto como aquel?

R. Incluso de menos categoría. Creo que el baloncesto profesional en Córdoba se fue y por desgracia tardará en volver si no hay gente que tenga una visión empresarial de tirar esto para adelante. Claro que se echa de menos porque es verdad que a medio plazo o hay un proyecto desde la seriedad y el rigor o costará recuperar algo mínimamente parecido.

P. ¿Crees que Córdoba es capaz?

R. Hay días que me levanto pensando que puede haberlo, pero hay otros que pienso que es una quimera. Depende de que haya alguien que tenga la vocación y los conocimientos para poder llevarlo a cabo. Si hay alguien que sea capaz de llevar esto a cabo, se podrá recobrar. Si esto no sucede, pues es muy difícil.

P. Imagino que la unión entre Adeba y Maristas te habrá alegrado en cierto modo.

R. Ese proyecto es interesante. Quizás hubiera tenido más sentido si hubiese entrado en Liga Femenina 2 porque yo creo que juntar dos equipos de la misma categoría para jugar en la misma categoría es un poco raro. Habrá gente que piense que es un paso hacia adelante o incluso un paso al mismo sitio. Yo respeto todos los proyectos que se hagan si lo que se quiere es intentar dotar al baloncesto de Córdoba de mayor nivel. El tiempo dirá si es un proyecto de éxito o no, pero lo que sí tengo claro es que lo importante es que los niños y entrenadores que empiezan ahora tengan unos referentes porque si esto no existe, el deporte se convierte en algo excesivamente amateur y no hay motivo para crecer y superarte. Es bueno que haya cosas arriba para que lo de abajo sea mejor.

P. Todo esto conlleva una fuga de talentos.

R. Exactamente. Al no haber nada arriba, todo se vulgariza. Es impensable que los entrenadores tomen referencia para poder sacar jugadores y que jueguen en LEB Oro porque no lo tienen al alcance. No saben los elementos que debe contener un jugador para jugar en LEB Oro o una jugadora para jugar en Liga Femenina. No lo saben porque no lo ven. El baloncesto de Córdoba se ha vulgarizado por la falta de referentes. Antes era más fácil tener equipos profesionales o semiprofesionales que suponían un continuo reto de aprendizaje para los entrenadores y los jugadores. Ahora nos conformamos con ser campeones infantiles.

P. ¿Es probable que ese conformismo haya ayudado a que Córdoba no tenga ese nivel?

R. Es una serie de factores. La falta de gente que tiene conocimientos de gestión, las envidias que han ido cercenando todo lo que iba surgiendo... También el baloncesto de Córdoba tradicionalmente ha sido un baloncesto llevado por una gestión que se ha basado en deber dinero. Eso ha generado una publicidad muy negativa para las empresas, instituciones... El baloncesto de Córdoba necesita que gente potable en lo ético y en los conocimientos impulse esto. Lo que tengo claro es que tan importante es tener una buena base como tener algo bueno arriba que haga de referencia. A nosotros nos falta la cima de la pirámide. Los jugadores que empiezan en Córdoba tienen buen nivel, pero poco a poco la falta de perspectiva les hace aburrirse. A los entrenadores también les hace caer en el conformismo y en la mediocridad.

P. Es que hay deportes en Córdoba, como por ejemplo el fútbol sala o el balonmano, que tienen esos referentes arriba. El baloncesto ahora mismo no tiene apenas nada. ¿Es posible que este deporte vuelva a resurgir en un futuro a corto plazo?

R. No lo sé. El fútbol sala o el balonmano han adelantado al baloncesto por la derecha, por la izquierda, por arriba y por abajo. En Córdoba hay una base de aficionados al baloncesto muy amplia, pero no se ha sabido o no se ha podido hilvanar proyectos que tuvieran una visión más profesional. Hay mañanas en las que pienso que me moriré sin ver un proyecto medianamente profesional en Córdoba. En cambio hay otras que me levanto y digo que si a alguien le toca la lotería podría ser. Es verdad que si no hay profesionalidad, rigor y gente de fiar, eso será imposible.

P. Es una forma realista de verlo porque hace tiempo que Córdoba no disfruta de un baloncesto serio.

R. ¿Sabes lo que pasa? Me cuesta mucho vender motos y tengo muy pocas competencias vendedoras. Yo sé que lo políticamente correcto es mandar un mensaje de optimismo, pero hay un caldo de cultivo entre que hay gente que no le interesa, porque ellos en la mediocridad nadan bien, gente que no sabe, gente que no quiere y entre gente que no cree. Gracias a esto no tenemos nada. A veces es desolador ver un sitio donde hay gente jugando al baloncesto y esforzándose tanto en el baloncesto escolar. Y es que el baloncesto de Córdoba, en lo que se refiere a edad escolar, está muy bien, gracias a clubes como Cordobasket, Ciudad de Córdoba, UCB, Maristas o El Carmen e incluso en los pueblos como Cabra. El baloncesto en Córdoba en edad escolar es un deporte muy digno, pero no podemos confundir y creer que ese baloncesto va a producir un baloncesto de élite. En absoluto. El baloncesto de élite lo tienen que producir los profesionales de la gestión y que sepan confiar en gente del deporte para no engañar a nadie. El primer pilar fundamental para dedicarte a esto es que hay que ser buena persona. Las buenas personas hacen los buenos proyectos y no siempre en Córdoba ha habido buenas personas en el baloncesto. Tienen que haber buenas personas, conocimiento y profesionalidad.

P. Y es que realmente todo va relacionado.

R. Cuando tú eres un niño cadete y ves que tienes dos o tres equipos de Liga EBA y un equipo de LEB Plata pues tú tienes ilusión de poder llegar ahí. Ahora si tú vas a jugar en Nacional y vas a pagar la ficha por ir a entrenar dos tardes para que te gane cualquier pueblo, pues te mueve al pachanguerismo. Si no tenemos algo riguroso y digno, pues entonces caemos en la mediocridad. Nos creemos que en ese ámbito somos buenos, pero no nos damos cuenta de que somos buenos dentro de la mediocridad.

P. ¿Sigues más deportes además del baloncesto?

R. El fútbol y el fútbol sala me gustan mucho. Yo era un gran amigo de José Manuel Domínguez y soy amigo de Antonio García que está actualmente entrenando en Vietnam. Yo tengo buenos amigos en el fútbol sala y el fútbol me encanta. Todo el mundo sabe que yo soy del Córdoba y del que me paga. Eso lo mantengo siempre. También tengo mucha admiración por lo que hace Antonio Reyes en el balonmano. Es una persona que si fuese de otro sitio le habrían hecho un monumento porque tiene mucho mérito lo que ha hecho en el balonmano. Me gustan todos los deportes, pero evidentemente soy cordobesista y todo el mundo lo sabe.

P. Antes de hablar del Córdoba, ¿qué opinas de la temporada que está haciendo el Córdoba Patrimonio de la Humanidad?

R. Lo sigo mucho porque conozco a José García Román desde hace muchos años cuando se dedicaba a esto de los medios. Anhelo y deseo que se salven porque hace falta ese deporte de élite en Córdoba en varias disciplinas para que nos demos cuenta del valor que significa tener un buen preparador físico, un fisioterapeuta, lo que es tener unas buenas instalaciones... El deporte de élite llama a la excelencia y aquí somos dados a nadar en la vulgaridad. Ojalá haya más proyectos como el Córdoba Patrimonio de la Humanidad para que nos demos cuenta de todo esto y adquiriéramos más cultura deportiva de élite.

P. Un proyecto así falta tanto en baloncesto como en fútbol porque el Córdoba en estos momentos no termina de consolidarse.

R. El Córdoba es un ejemplo de que el sentimiento en algo tan de la gente puede con todo, porque el club ha hecho méritos para que nadie les siga. He trabajado con algunos presidentes nefastos, pero no tienen comparación con la gente que ha dirigido al Córdoba. Los peores presidentes de lo que sea, incluidos los de las comunidades de vecinos, van a parar al Córdoba. Es una desgracia. O a lo mejor es lo que nos merecemos. El Córdoba es un club golpeado por la incompetencia en lo deportivo, en lo gestor... en todo. En cambio, la gente está deseosa de que el Córdoba lo haga regular para engancharse. El club ha conseguido una cosa muy importante y es el sentimiento de la gente. Contra eso no puede nadie. El Córdoba tiene el sentimiento de la gente y eso es impagable.

P. ¿Y crees que volverá al fútbol profesional pronto?

R. Por desgracia nos va a costar. El Córdoba ha tenido un error de cálculo enorme y es creer que con el nombre va a ganar los partidos y ascender de categoría. Eso es debido a que se desprecia mucho el conocimiento. Dicen que de deporte y medicina todo el mundo opina y aquí hay muchos entrenadores de barra de bar. El conocimiento en Córdoba no se premia y te ganas el puesto con el tubo largo. Como aquí se desprecia el conocimiento y se valora el compadreo pues el Córdoba es un ejemplo de esto. No está la gente más preparada ahí. Esa vulgaridad es un ejemplo de lo que llevamos haciendo y es que estamos navegando en la basura mucho tiempo. El Córdoba solo podrá salir de ahí el día que premie el conocimiento. En Córdoba y fuera de Córdoba hay que intentar traer a gente que tenga conocimiento de deporte, de marketing y de finanzas. Estos son los tres pilares que debe haber en todos los deportes.

P. Y es que eso mismo ha faltado en la mayoría de los clubes cordobeses.

R. Exactamente. Para crear un proyecto profesional deben existir esas tres patas. Y en el proceso selectivo está la clave. Aquí el proceso selectivo es conocer a alguien, ser amigo de alguien, tomarte copas con alguien, adular a alguien, pasarle la mano por el lomo a alguien, ser peor que alguien, porque aquí se lleva rodearte de gente que es peor que tú. Yo nunca he entendido esto. Yo he tenido gente de cuerpo técnico que ahora entrena en la ACB y están de preparadores físicos en la ACB porque yo he intentado rodearme de los mejores para que el equipo sea mejor y el producto sea mejor. Aquí nos gusta muchísimo destacar en la vulgaridad.

Publicado el
17 de marzo de 2021 - 05:30 h
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