Un ascenso histórico contado desde dentro

Celebración del ascenso a Primera del Córdoba Futsal | MADERO CUBERO

Alcanzar la máxima categoría de un deporte siempre es síntoma de buen trabajo y disciplina, más si cabe cuando apenas dos años antes vagabas por la tercera división española. El actualmente denominado Córdoba Patrimonio de la Humanidad pasó de competir en Segunda B a Primera en apenas tres cursos, con el añadido de que lo hizo con una plantilla repleta de cordobeses. Un logro al alcance de muy pocos clubes a nivel mundial y que ha consagrado con una permanencia en el máximo escalón dentro del fútbol sala nacional, pero, ¿cómo lo han vivido los jugadores? Nono, Paco Solis -más conocido como Pakito-, David Leal y Koseky cuentan su experiencia en una entrevista concedida al periódico digital Córner Cordobés.

Nono fue el portero por excelencia del último tramo de aquella temporada. Tras una campaña donde Cristian era el titular, el luqueño quiso ser uno de los protagonistas del conjunto blanquiverde y se convirtió en el factor determinante en el encuentro final ante el Mengíbar. "La clave fue sobre todo el grupo de amigos que éramos", explica el guardameta, que considera que la afición tuvo un papel clave ya que "no se conoce este equipo sin ellos". Además, tiene el partido en tierras jienenses clavado en la mente porque fue "un encuentro con muchísima tensión", pero que "supimos interpretarlo a la perfección".

El hermano más joven de los Leal fue muy protagonista en el último encuentro jugado en el Pabellón Sebastián Moya Lorca. David marcó el segundo gol que daba una ventaja clara para los de Maca, pero Jesús Rodríguez en propia puerta y Fran Peña hicieron que el marcador se igualara a expensas de que Lolo Jarque diese el punto final a esa promoción de ascenso. "Nada puede igualar la alegría que yo sentí cuando sonó la bocina y era una realidad que el equipo era de Primera División", explica el ala cordobés, que cree que nunca vivirá algo igual en toda su vida.

Otro de los goleadores de aquel partido en tierras jienenses. Y es que Koseky completó una gran eliminatoria que culminó con un gol de vaselina en el pabellón donde juega cada dos semanas el conjunto dirigido por Francisco Garrido. El prieguense apunta que "recuerdo el viaje para Mengíbar en el autobús todos haciendo bromas y sin apenas ser conscientes de que nos estábamos jugando un ascenso a Primera División" ya que "éramos un grupo de amigos que íbamos a jugar un partido más de fútbol sala". Además, aclara que "nuestro día a día era muy rutinario y con el grupo que teníamos la verdad que se pasó la temporada sin apenas darnos cuenta".

Por último, el único jugador de esta selección que no está en el Córdoba Patrimonio de la Humanidad en la actualidad. Paco Solis, más conocido como Pakito, dejó el fútbol sala una vez que el conjunto blanquiverde ascendió a Primera División. No fue sencillo y rechazó una oferta del Bujalance para seguir compitiendo, pero "ese año decidí que se acababa y entrar en este colegio me lo puso muy fácil para no seguir", afirma. En la actualidad ejerce de profesor en el colegio Nuestra Señora de las Mercedes, del barrio del Campo de la Verdad. El cierre explica que la plantilla "no estaba diseñada para ese objetivo", pero que "cada vez veíamos más posible conseguirlo". Tras su marcha, Pakito valora la temporada del conjunto dirigido por Josan González y admite que "no me arrepiento de haber dejado el fútbol sala". Una gesta que ha sido totalmente histórica y que fue obra de un grupo de amigos que les gustaba juntarse para jugar con el balón en Vista Alegre. Unos chavales de barrio con un ascenso a la máxima división española de fútbol sala en sus vitrinas.

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