Con un amargo recuerdo a Almendralejo

Jugadores del Córdoba en un entrenamiento | JUAN HUERTAS

El pasado siempre deja huella. Cuando tienes que volver a un sitio donde fuiste feliz, la sensación que tienes horas antes del viaje es indescriptible debido al cúmulo de sentimientos que florecen, pero cuando es al contrario, el miedo y el vértigo son los protagonistas. El Córdoba volverá a Almendralejo para disputar un nuevo partido ante el Extremadura. En su última visita al Francisco de la Hera, los azulgranas aplastaron a los blanquiverdes en una temporada que supuso el descenso a Segunda División B para el club cordobés. De hecho, esta jornada liguera fue un punto de inflexión para los califas ya que el vestuario salió hundido después de aquel día, aunque en la actualidad, la realidad es otra. Tras una maraña judicial extensa, la entidad cordobesa ha sufrido una reestructuración tanto a nivel deportiva como empresarial que le ha bastado para volver a ilusionar a la afición cordobesista. Mientras tanto, el Extremadura volverá a competir en la tercera división española y deberá ser uno de los favoritos para retornar al fútbol profesional lo antes posible. Por ello, este encuentro de pretemporada será un gran termómetro para medir la calidad de ambas escuadras.

Y es que en el recuerdo hay una pesadilla. En su última visita a tierras almendralejenses, los chicos dirigidos en aquel entonces por Rafa Navarro no estuvieron a la altura de las circunstancias y volvieron para la capital cordobesa con un 0-3 ante un rival directo por conseguir la permanencia. Después de aquel encuentro, tanto el vestuario como la afición se dieron cuenta de que el descenso a Segunda División B estaba muy cerca y el futuro de la entidad, como ya se ha visto, estaba en entredicho debido a la mala gestión, entre otras personas, de Jesús León. Una jornada donde José Antonio Reyes, tristemente fallecido el 1 de junio de 2019, volvía a enfrentarse ante los blanquiverdes. El utrerano dio una lección de fútbol sobre el césped del Francisco de la Hera ante un equipo que ya tuvo la suerte de salvar durante la temporada anterior en el agónico partido ante el Sporting de Gijón.

Aunque la realidad es muy distinta. En la actualidad, el Córdoba ha sufrido una reestructuración brutal en busca de la estabilidad en un futuro a medio o largo plazo. Esto era muy necesario ya que la entidad blanquiverde estuvo a punto de desaparecer tras los problemas judiciales que llevan rondando el entorno del club desde la temporada 2018-19 cuando el dominio del club fue traspasado a Jesús León. Sin embargo, y después de la llegada de Infinity a la cúpula califa, el equipo cordobés vuelve a mostrar mejoría económicamente y en lo deportivo están realizando una planificación deportiva acorde a las necesidades que muestra su actual técnico Juan Sabas. Por ello, la escuadra andaluza intentará asaltar el estadio extremeño, aunque con varias bajas aún entre sus jugadores. De hecho, Xavi Molina y Djak Traoré no han aparecido por la Ciudad Deportiva en el primer entrenamiento de la semana debido a sendas molestias físicas.

Sin embargo, la pretemporada no acaba en Almendralejo. Los blanquiverdes deberán jugar hasta cuatro partidos más durante esta preparación, aunque el calendario está abierto a modificaciones. De hecho, el rival del Córdoba para el partido de este miércoles debería haber sido el Ciudad de Lucena, pero debido a la situación del Covid-19 en la ciudad lucentina, la directiva califa decidió posponer el partido para una fecha más tardía. Un caso parecido ocurre con Linares. La localidad jienense tiene una tasa de contagio por cada 100.000 habitantes muy parecida a la de Lucena, por lo que no sería muy extraño que la cúpula cordobesa denegase esta opción y buscase alternativas. Entretanto, los encuentros ante Salerm Puente Genil, Balompédica Linense y Badajoz siguen en pie con el fin de terminar una pretemporada que es tan atípica como satisfactoria para los intereses de los chicos dirigidos por Juan Sabas.

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