El viaje de MonoNeon del góspel al afrofuturismo: “George Clinton y Prince me enseñaron a no tener miedo”
“España tiene una tradición y un sonido musical muy profundos”. Así arranca MonoNeon, alias bajo el que publica música y vídeos virales Dywane Thomas Jr., quien pasa por ser, con permiso de Thundercat, el bajista afroamericano más imprevisible de entre los surgidos en la última década. Lo dice desde Córdoba, donde con más de 40 ºC va a inaugurar este lunes su gira europea en el Festival de la Guitarra.
Y habla de la tradición española con cierto conocimiento, puesto que el bajista de Memphis ya ha dejado registrada una de las colaboraciones más insólitas de internet al improvisar junto a Jorge Pardo y Ximo Tebar en una jam flamenca que, según reconoce en una charla con Cordópolis, fue una experiencia que le “abrió los oídos”. Aquel encuentro con el lenguaje del flamenco encuentra ahora continuidad sobre un escenario español.
Lo dice un músico muy consciente precisamente de dónde viene y el papel que juegan sus raíces en su identidad sonora. Y eso que hay quien recela por su estética fluorescente, que completa con edredones convertidos en ropa y otros toques dadaístas que acaban por convertirlo en un personaje con poca competencia en el mundo del funk y el jazz. Dywane tampoco le otorga demasiada importancia y prefiere aclarar que es hijo de la iglesia y el afrofuturismo.
La charla tiene lugar antes de que el músico estadounidense haya inaugurado su gira europea en el Festival de la Guitarra de Córdoba con uno de los conciertos más abiertos e imprevisibles de esta edición. Antes de subir al escenario, conversa con este periódico sobre improvisación, inteligencia artificial, redes sociales, Prince, George Clinton y la persona que más ha marcado su manera de entender la música: su abuela.
“Siempre es increíble cruzar el charco y tocar mi música para la gente. Europa siempre me ha demostrado muchísimo cariño, y me hace ilusión empezar en Córdoba porque España”, explica el multiinstrumentista y cantante, que ya avanzaba un repertorio que iba a recorrer distintas etapas de su carrera, aunque sin un rumbo fijo: “Siempre dejo mucho espacio para la improvisación. Me gusta que cada concierto sea una experiencia única tanto para mí como para el público”.
La improvisación, de hecho, tiene mucho que ver con una de las características más reconocibles de su lenguaje: la microtonalidad. MonoNeon la estudió en profundidad y, lejos de entenderla como un ejercicio académico, la describe de la forma más sencilla posible: “Consiste en explorar las notas que hay entre las notas. Te abre un mundo de emociones y colores que no siempre existen dentro de la afinación occidental estándar. Al final, para mí todo es blues, así que retuerzo y doblo las notas con esa sensibilidad”.
Ser autodidacta hizo que nunca me preocupara por seguir reglas
Aprender sin reglas
MonoNeon, de hecho, fue un músico autodidacta. Un joven prodigio. Luego sí pasó por la Berklee, la escuela más prestigiosa de músicos de Estados Unidos. Aunque reconoce que en su sonido pesa más su trayectoria personal, que lo académico: “Ser autodidacta hizo que nunca me preocupara por seguir reglas. Simplemente seguía mi oído y mi curiosidad, no solo con el bajo, también con mi forma de cantar”.
No obstante, no tarda en matizar que nunca ha recorrido ese camino completamente solo. “He tenido mentores como -el guistarrista- David Fiuczynski, -el cantante gospel- Shea Norman y Prince y George Clinton, que me han convertido en lo que soy ahora mismo”, apostilla.
Sobre estos dos últimos, dos leyendas del funk y la música afroamericana, se extiende un poco el joven músico, que pasa por ser el último bajista que contrató Prince antes de su muerte. “Podría contar muchísimas cosas de la época que pasé con Prince, pero lo único que puedo decir ahora mismo es que tanto George Clinton como Prince me enseñaron a no tener miedo y a confiar en mí mismo. Haz lo que te dé la gana con esta música y hazte dueño de ello”, explica.
Su relación con Clinton, además, sigue muy viva, como muestran algunos de los últimos singles que ha subido a su Bandcamp, que recoge decenas de referencias en poco más de una década en activo. “Últimamente he estado pasando mucho tiempo con George Clinton y hace poco colaboramos él, mi abuela y yo en algunas canciones. Estoy construyendo el espacio y el sonido en los que siempre quise estar”.
En los últimos años, sin embargo, ninguna colaboración ha resultado tan importante para él como la que mantiene con Grandma Liz. “Hacer música con mi abuela es algo muy especial y, sinceramente, es de lo único de lo que me siento realmente orgulloso”, confiesa un músico que intenta reserva un espacio para la voz de su abuela en cada canción que escribe.
Y en ello tiene mucho que ver el hecho de que su abuela convive con la demencia, pero sigue manteniendo intactas sus cualidades musicales. “Incluso con la demencia que está atravesando, mi abuela nunca duda cuando canta. Y eso se ha convertido en el motor y la inspiración de todo lo que estoy haciendo ahora mismo”, afirma el cantante.
Del góspel al afrofuturismo
Aunque hoy su nombre suele asociarse al afrofuturismo, MonoNeon entiende ese concepto como una consecuencia natural de todo lo que vivió en Memphis. “El afrofuturismo me anima a imaginar nuevas posibilidades sin perder el vínculo con mis raíces. Habla de libertad, imaginación y de honrar la creatividad negra”, reflexiona, antes de enumerar una sucesión de recuerdos que funcionan como un mapa sentimental de su educación musical: su abuela cantando en la iglesia baptista, su madre, la influencia de su tío Curtis, sus primos escuchando a 8Ball & MJG, su primo Johnny Morrow tocando el órgano y la cercanía de The Bar-Kays.
“Todas esas cosas han dado forma a mi propio afrofuturismo”, añade, aunque reconoce que es justamente la iglesia el centro neurálgico de todas sus conexiones. “El góspel y la experiencia de la iglesia son una base enorme para mí. Allí aprendí que lo importante es tocar con sinceridad y no solo con técnica”. Su manera de cantar procede directamente de su abuela Liz; su forma de tocar el bajo, de observar a los organistas y pianistas de Memphis: “Gran parte de lo que sé viene de escuchar sus manos”.
La IA es otra herramienta más, pero no puede sustituir la experiencia vivida ni el sentimiento humano de verdad
Músicos como él son clave en un momento en el que las plataformas digitales empiezan a llenarse de música creada mediante inteligencia artificial. Sin embargo, MonoNeon no se muestra alarmista, aunque sí establece una diferencia muy clara. “La IA es otra herramienta más, pero no puede sustituir la experiencia vivida ni el sentimiento humano de verdad. Creo que la gente siempre va a conectar con la música, el arte y la moda que transmiten un auténtico espíritu humano”.
Una confianza parecida deposita en las redes sociales, donde algunos de sus vídeos domésticos se han convertido en fenómenos virales. “Las redes me han permitido llegar a gente de todo el mundo sin necesitar una gran discográfica. Son una forma genial de compartir ideas directamente y construir tu propio universo”. Incluso cuando la respuesta no acompaña, sigue encontrando sentido al proceso. “Crear algo y compartirlo siempre ha sido algo catártico para mí”, concluye.
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