La red invisible: quién es quién en la escena emergente de jazz en Córdoba

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La celebración del concierto, el pasado domingo, del guitarrista cordobés Luis Casado, acompañado por el contrabajista Juanma Domínguez, saludado con el cartel de 'No hay localidades', ha servido como pistoletazo de salida para la última edición del Qurtuba Jazz, que este año ha cedido un importante espacio a un puñado de jóvenes talentos locales, al tiempo que se ha dejado otros cuántos fuera.

Lo cierto es que la escena jazz cordobesa hace tiempo que viene escribiendo una serie de páginas memorables, ya sea desde el exilio o desde la propia ciudad. De ello tiene gran parte de culpa dos generaciones de músicos que han estudiado en Córdoba y que están desarrollando sus carreras a partir de un marcado compromiso artístico y de la independencia que otorga dedicarse a una música tan respetada y al mismo tiempo tan minoritaria en Andalucía como es el jazz.

Todos los músicos citados en este artículo son parte de una red invisible, un microcosmos de artistas que tienen en común dos cosas: han nacido en Córdoba y han decidido comprometerse con el jazz desde todos los postulados posibles, ya sea con acercamientos innovadores, clásicos o mestizos.

Parte de la nueva generación de músicos coincidió hace un lustro en un mismo proyecto, The Washing Machine, una macrobanda de jazz funk que lideraban precisamente el contrabajista Juanma Domínguez y el guitarrista Luis Casado. Ambos músicos entregaron en 2019 dos trabajos que han sido muy bien recibidos por la crítica y que se lanzaron desde el exilio, puesto que Domínguez y Casado abandonaron la ciudad para despegar en sus respectivas carreras.

Domínguez lo hizo como miembro de No-Land Trio, un proyecto compartido con el pianista Jorge Fernández y el batería Aitor Bravo, que dio luz a un disco homónimo en el sello Orrua Diskak. Casado, por su parte, publicaba unos meses después Tiempo presente en el sello Blue Asteroid, y asomaba la patita -la manita, en este caso- como uno de los guitarristas más interesantes surgidos en Córdoba en los últimos años.

De la Berklee College of Music a la Rotterdam Jazz Academy

Guitarrista también es Julián Jiménez, que hace unos meses ha publicado uno de los trabajos de jazz más importantes del año discográfico en Córdoba. Farewell son 50 minutos de jazz moderno pero de aliento clásico, con una fuerte inspiración de Pat Metheny, y que recoge siete composiciones con las que este músico cordobés, becado en la Berklee College of Music (Boston), se ha despedido de Estados Unidos para regresar a la ciudad.

Y, si Jiménez ha viajado de EE.UU. hasta Córdoba, la cantante cordobesa Esperanza Delgado ha hecho el camino inverso. La vocalista cordobesa, semifinalista del programa televisivo La Voz en el año 2017, está realizando el grado de Composición y Producción de Música Contemporánea en Berklee, la escuela de jazz más prestigiosa del mundo, junto con la Juilliard (Nueva York).

Y allí es donde se ha convertido en la vocalista de Mestizas, un grupo de jazz y raíces varias formado en Boston con la pianista sevillana Paloma Gómez Angulo, la bajista uruguaya Patricia Ligia y la percusionista cubana Estefanía Núñez Villamandos, con el que la cantante se sitúa como una de las voces con más personalidad de las que han surgido en Córdoba en la última década.

Al igual que personalidad destila la compositora, contrabajista y guitarrista Inma Galiot, líder de la banda La Rosa Negra. La artista cordobesa reside en Berlín, a donde llegó tras formarse en la Escola Superior de Música e Artes do Espectaculo (ESMAE) de Oporto y la Rotterdam Jazz Academy (CODARTS), y tras ser finalista en el Concurso de Jazz de Barcelona.

Todo ese bagaje jazzero lo volcó en la creación de Tierra, un ambicioso disco de jazz cinemático que publicó el sello suizo Unit, y que fue el preludio de su trabajo como compositora de bandas sonoras tras haber hecho un máster en la Filmuniversität Babelsberg Konrad Wolf de Potsdam.

Y carácter cinemático y sobre todo un poso clasicista tiene también el sonido de la banda Blanca Karó, formada por la cantante cordobesa Raquel Cobo, exvocalista de The Washing Machine, junto al batería Julio Pérez, el clarinetista Jesús Estudillo, el pianista Juan Manuel Cisneros, el guitarrista Alberto Ruiz y el contrabajista Nicolás Medina, y que ha publicado este año el disco Incansable Llorón, disponible para escuchar en la web de la banda: https://www.blancakaro.com/mesmerize/incansable-lloron/

La conexión priguense: Flamenco por seguirijazz

Más allá de esta generación de artistas nacidos en los noventa, hay otra gran generación algo mayor que se ha abierto paso en Córdoba a base de fusionar flamenco y jazz, y que lo ha hecho desde la provincia. Concretamente desde Priego de Córdoba. De allí son tres de los jazzistas cordobeses que más se han hecho notar en los últimos años.

Dos de ellos tocan este martes en el Qurtuba Jazz, que ha tenido a bien programar la puesta de largo en Córdoba de Miscelínea Razz (Onyx Records), la traslación a las tablas de primer LP conjunto del pianista Rafa Redondo y el contrabajista Antonio del Caño. El disco, publicado el año pasado, es un trabajazo de jazz suigéneris que ha contado con artistas invitados com El Mati, Pedro Cortejosa y David León.

Y de Priego es también el flautista Sergio de Lope, que tiene a punto de caramelo su nuevo disco, Ser de luz, el segundo tras el campanazo de A night in Utrera (2015). Ganador del premio Filón en el Festival de Cante de las Minas de La Unión, el prieguense es uno de los vientistas flamencos más importantes de España y siempre ha apostado por sonar con un destacado swing jazzero, lo que prueban también los músicos con los que se rodea en el escenario.

Uno de ellos es el pianista cordobés Alfonso Aroca, un nombre sin el que cual no se puede hablar de jazz flamenco en Córdoba. Aroca es el autor de Orilla del mundo (2014), un trabajo de piano flamenco que se dejaba empapar por la formación jazzera de su autor, y que estuvo nominado a los XVI Premios Flamenco Hoy de la Crítica Nacional de Flamenco.

Los veteranos

Quedan, además, los más veteranos, una serie de músicos que llevan décadas trabajando por el jazz en la ciudad desde los márgenes. Entre ellos, uno de los más destacados es el trombonista valenciano afincado en Córdoba Rafa M. Guillén, que vuelve estos días a estar en el candelero con la publicación de su nuevo disco junto a su grupo Jazz Walkers.

Shining Forever se titula el último trabajo del trombonista, que cuenta con la ayuda compositiva del pianista Ángel Andrés Muñoz, otro veterano de la escena, que en 2018 publicó Juego de astros (Rock Records) con el proyecto Surcode, que tiene junto al violinista cubano Igmar Alderete, miembro de la Orquesta de Córdoba, al igual que Rafa M. Guillem.

Otros nombres clave de esta generación más veterana son los guitarristas Chapi Pineda y Antonio Romero, el saxofonista Cristóbal Agromonte, el trompetista Manuel Machado, la cantante y guitarrista Susana Raya, la vocalista Ana de Lois o la banda Jazzpacho, entre muchos otros jazzcats que siguen en la brecha, apostando por una música que, más que un sonido, es casi un estilo de vida.

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