EL PELE

El Pele será Magallanes en un espectáculo que celebra 500 años del retorno de Elcano

El Pele

El cantaor Manuel Moreno Maya El Pele (Córdoba, 1954) afrontará en los próximos días uno de los retos más grandes de su laureada y dilatada carrera: ponerse en la piel de Fernando de Magallanes y liderar un coro de voces en la obra Requiem, Magallanes in memoriam, que se estrena el próximo 6 de septiembre en Sanlúcar de Barrameda, para conmemorar los 500 años desde la llegada a España de Elcano tras dar la primera vuelta al mundo.

El Pele: “Yo quisiera morir cantando en el escenario”

El Pele: “Yo quisiera morir cantando en el escenario”

“La culpa es de ese genio de la música sinfónica que es José Miguel Évora”, explica por teléfono El Pele a Cordópolis. El cantaor, una de las voces más grandes de la generación de Camarón, Morente, El Lebrijano o Menese, está en plenos preparativos de esta obra y reconoce que tiene por delante uno de los trabajos más importantes de su dilatada trayectoria, que vive un época dorada de reconocimiento en los últimos años.

A pesar de tener en su garganta uno de los instrumentos más privilegiados de la música española, incluso el maestro reconoce que no es lo mismo cantar unos fandangos en una peña que un réquiem en un teatro. Este vez, le toca afinar lejos de la silla de enea y de la compañía del guitarrista. El Pele estará en un escenario junto a la Schola Pueri –los niños cantores de la Catedral de Granda-, el Coro Carlo V –también de Granada, dirigido por Héctor Eliel Márquez- y junto la soprano Tania Lorenzo.

A piacere

¿Qué hace un cantaor salvaje, como él mismo se define, en un escenario así? El Pele reconoce cierto vértigo, aunque también que ayuda a sobrellevarlo el hecho de que el director de la obra, Évora, ha dejado claro su conocimiento de su personalidad artística hasta en las indicaciones: “En el libreto, en la parte que me toca, pone A piacere. Eso significa a gusto del intérprete. A mi aire”, dice el cantaor cordobés.

El Pele siempre ha ido a su aire, forjando una carrera con una personalidad muy fuerte, como su voz, que brilla especialmente en palos como la soleá o la seguiriya. Allí donde hay cierta tristeza, El Pele monta una fiesta del cante. Por eso no le tiene miedo al Réquiem, un género de música sacra amarrado a eso tan jondo como es la muerte. “Me gusta mucho innovar y buscar nuevos caminos dentro de la música. Así he sido siempre. Y yo lo que espero es que sea, como siempre, una buena muestra del cante cordobés y andaluz”, reflexiona.

La buena música perdura siempre; lo que no perdura es el pelotacillo de un año

El Pele Cantaor

La obra describe los momentos más significativos de la gesta de Magallanes hasta su muerte como gran final, con la inclusión de momentos de música popular y destacando el papel de Sanlúcar de Barrameda como inicio y final de la hazaña. Se trata así de rendir homenaje al fallecimiento de Fernando de Magallanes a quien, por las circunstancias en las que murió -lanceado en una escaramuza con una tribu indígena de Filipinas- no se le rindieron honores. Por ello, por la importancia del rol histórico, El Pele anda estos días encerrado en su estudio.

“Tengo un curro enorme por delante. Es mucho trabajo para meterme en la piel del conquistador”, dice el maestro, que añade que la representación le ha llegado, además, en un verano en el que no ha parado de cantar en los festivales flamencos. En este ámbito, confiesa sentirse dichoso por el momento profesional que está viviendo. “Son buenos tiempos para el flamenco después de lo que hemos pasado estos dos años. Y creo que El Pele se lo está mereciendo. La buena música perdura siempre; lo que no perdura es el pelotacillo de un año”, señala. 

Además, espera que la representación del próximo 6 de septiembre sea una nueva oportunidad para que se encuentre con los Reyes de España, cuya asistencia al estreno -aún no confirmada- está sobre la mesa. Hace un año, cuando recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes, hasta la Reina Leticia se saltó el protocolo para preguntarle por su habitual boina.

Hoy, el cantaor sólo espera que a los Reyes les guste su Magallanes. “Espero que le guste a su majestad y no nos encierren”, dice el maestro, reprimiendo su carcajada, y recordando que los que más se beneficiaron de la gesta de Magallanes y Elcano fueron los Reyes de España.

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